Posts Tagged ‘esclavitud’

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Va siendo hora de despertarse

septiembre 18, 2013

En el artículo publicado aquí, en Las Libertades, titulado «La esclavitud moderna» hacíamos una reflexión sobre cómo las últimas generaciones, especialmente los jóvenes, han sido (y son) víctimas de un profundo lavado de cerebro, sin precedentes en la historia. Incluso los que decimos estar al tanto de las maldades del mundo moderno formamos parte de él. ¡Eso es evidente!, podrá pensar más de uno. Cierto; pero a lo que nos referimos aquí no es a lo obvio (vivimos en el mundo), sino a que vivimos como el mundo. Otro podrá decir que nadie le pone una pistola en la cabeza. Cierto también; sin embargo es algo mucho peor, ya que creemos que somos libres sin serlo.

Bien sabemos por Santo Tomás de Aquino que el hombre goza del libre albedrío como «un poder listo para obrar»; y además posee la voluntad, que necesariamente se presupone no sujeta a ninguna coacción. Además, junto a ello debe estar presente el intelecto (inteligencia y razón) como instrumento para conocer el bien, a fin de que éste pueda constituirse en objeto de la voluntad.

Pues bien, si nuestra razón está atrofiada por estar sujeta a las emociones (como iremos viendo) y nuestra voluntad es coaccionada (aunque no nos demos cuenta), no podemos afirmar que somos libres.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? (1ª parte)

Todos conocemos las típicas formas de lavado de cerebro, basadas en una mezcla de torturas físico-psicológicas, como pueden ser las que hemos leído en libros, escuchado por boca de nuestros mayores o visto en algunas películas. En este método la víctima está en un entorno de control y terror, y lo sabe; nada se le esconde. Pero durante el siglo XX nació y se desarrolló un método mucho más peligroso y efectivo: el lavado de cerebro de masas.

Durante los años veinte del siglo pasado la psicología de Freud se puso de moda. Sus locuras fueron promovidas a través de periódicos y revistas, con el típico entusiasmo moderno que abraza todo lo nuevo por el simple hecho de serlo. En el año 1921 Freud publica Psicología de las masas y análisis del yo, que junto a La psicología de las masas del psicólogo francés Gustave Le Bon sería guía e inspiración para uno de los el primeros grandes experimentos del control de masas: el nacional-socialismo. Disparates como que la masa debe tener un líder, «una persona que le proporcione su ideal del yo» … «como el hipnotizado cede su autodeterminación al hipnotizador», no fueron ideas originales de Hitler. Es más, no es que Hitler leyera a Freud (aunque sí a Le Bon), sino que los promotores del nuevo orden mundial, los mismos que llevaron a Hitler (y a los comunistas en Rusia) al poder (sí, sí, esos) fueron los mismos que promovieron y utilizaron las locuras de Freud y compañía.

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Una vez en el poder, los nazis ordenaron fabricar y distribuir receptores de radio para toda la población: nace la audiencia de masas.

(Continuará).

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La esclavitud moderna

octubre 7, 2012

 

Un par de chicas apuran los últimos sorbos de una cerveza de mala calidad, mientras comentan lo mucho que les gusta el último éxito del enésimo cantante prefabricado por la industria musical, que suena en el bar. De vuelta a casa, se paran delante de un escaparate donde admiran una cazadora de material sintético y colores chillones, e imaginan lo bien que les quedaría con… ¡Además por sólo unos pocos cientos de euros! Por supuesto, no han podido dejar pasar la ocasión de criticar a los políticos, y  proponer un ramillete de soluciones a cada cual más ingeniosa. No obstante, se consuelan pensando en que ya les queda menos para ejercer su sagrado derecho al voto. Se sienten (que no son) medianamente felices ya que, al fin y al cabo, tienen un sueldo con el que comer y comprar. Eso sí, se compadecen continuamente, sobre todo si hay gente delante, de los pobres niños que mueren de hambre, y son firmes defensoras de todos los animales (excepto del ser humano, que sólo puede nacer si conviene). Tienen muchos amigos invertidos (homosexuales dicen ellas) porque son muy sensibles y las entienden muy bien,  así que se alegraron mucho el día que se aprobó el gaymonio. Qué bien se vive en una sociedad moderna y democrática, piensan ellas.

Lo peor de todo esto no es que «piensen» así. Lo más triste y preocupante es la seguridad que tienen de ser libres. Pero la realidad es bien distinta: comen lo que les dicen que tienen que comer, pero se creen libres por poder elegir la marca con la que envenenarse; escuchan la música que les imponen, pero se creen libres porque dicen escuchar lo que les gusta; se visten con la ropa que dicta la moda, pero se creen libres por poder disfrazarse con un pingo distinto cada día; utilizan un lenguaje impuesto, pero se creen libres porque pueden rebuznar a placer; tienen el cerebro lavado por la televisión, pero se creen libres por poder cambiar de canal; sus ideologías dirigen sus vidas, pero se creen libres porque creen haberlas elegido voluntariamente.

Uno de los grandes triunfos del enemigo ha sido hacer creer a la gran mayoría de la población que es libre. Es curioso cómo al preguntar a un joven (de esos de la generación más preparada de la historia. Ejjjjjemmmm. Disculpen, me acabo de atragantar del ataque de risa) por la esclavitud, su rechazo será contundente, mientras él pertenece a la sociedad más esclavizada de la historia.

Pues bien; estos jóvenes son los mejores esclavos que el N.O.M. (Nuevo Orden Mundial) podría haber soñado. Estos jóvenes se entregan gozosa y voluntariamente a la esclavitud. Es un drama cuyas consecuencias están siendo devastadoras.

Los pocos que aún resisten los embates del enemigo tampoco están completamente a salvo (al menos, no todos). Si realmente lo cree así, estimado lector, le recomendamos que lea las entradas que próximamente iremos publicando.

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