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Jueves 16 de junio de 2022, fiesta del Corpus Christi

junio 16, 2022
Procesión del Santísimo Corpus Christi de 1964 en Oviedo. Foto Segura

Tres jueves hay en el año
que relucen más que el sol:
Corpus Christi, Jueves Santo
y el día de la Ascensión.

Duele dar cuenta de lo bien conocido: que hoy jueves en Oviedo no hay procesión del Corpus, ni Misa del Corpus, ni nada de nada. Como recordábamos recientemente —el jueves de la Ascensión, otro tanto de lo mismo—:

Una de las fiestas más importantes del año. En toda la Cristiandad, especialmente en España, y muy especialmente en Oviedo. Pero con Juanito (alias Juan Carlos) y con la Conferencia Episcopal, llegó el bonapartismo al calendario festivo.

Por nuestra parte celebramos la festividad hoy mismo. La Asturias oficial —laica o eclesiástica, municipal o autonómica— es tan artificial que no cuesta tanto vivir al margen; y aunque cueste un poco, merece la pena ignorarlos.

Y como decía ayer una nota de la agencia FARO, a propósito de los populares versos que encabezan esta entrada:

… tres importantísimas fiestas que, casualmente, han sido suprimidas —«trasladadas», dicen, como si se pudiera, del jueves al domingo; con la relativa excepción del Jueves Santo, desnaturalizado y pendiente de un hilo— por la actuación cómplice del régimen constitucional de 1978 y de la Conferencia Episcopal. Engendro éste de 1966, tras el Vaticano II, que carece de verdadera autoridad y no tiene encaje en la constitución divina de la Iglesia.

Quedan aún localidades que mantienen el carácter festivo oficial del Corpus Christi. Si no es el caso de aquéllas donde residimos, permanece para nosotros el deber de celebrarlo, como católicos y como españoles. Vivamos este jueves 16 de junio de 2022 plenamente como festivo. Para empezar, hay que abstenerse de hacer compras: ni siquiera por Internet, ni siquiera el pan. En la medida de lo posible, no se debe trabajar ni acudir a los centros de enseñanza. Hay que vestirse adecuadamente; preparar una comida de celebración…

Para quienes no tienen posibilidad de oír en persona la Misa del Corpus, Internet ofrece la posibilidad de seguir en directo la Santa Misa tradicional. (Toca prestar atención y asegurarse que sea la de la fiesta del Corpus Christi: vivimos tiempos de confusión también entre los supuestamente fieles a la tradición católica). En cualquier caso podemos leer la Misa del día en nuestros misales; rezar, por supuesto, el Santo Rosario; en este mes del Sagrado Corazón de Jesús, que es también su Corazón eucarístico, encomendarnos a Él. Nada de eso sustituye a estar presente en Misa, pero todo ello ayuda.

Y el próximo domingo 19 recordemos que no es la fiesta del Corpus Christi.

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La derecha es más laicista que la izquierda: el caso del Ayuntamiento de Oviedo

marzo 8, 2022

El pasado domingo era el primero de Cuaresma. El día anterior, Sábado después del Miércoles de Ceniza, sufrió Oviedo el «gran desfile del Carnaval». El domingo continuaban (y finalizaban, gracias a Dios) en la ciudad los festejos del «Carnaval» instituidos por el Ayuntamiento presidido por el «católico» Alfredo Canteli y gobernado por la coalición del Partido Popular y de Ciudadanos.

Como hace unos días señalaba LAS LIBERTADES en las redes sociales, el Carnaval termina cuando empieza la Cuaresma. Por lo que el Ayuntamiento de Oviedo, organizador de esta artificial carnavalada, desprecia y escarnece la religión e impide a los cristianos el recogimiento propio de este tiempo; se burla del Miércoles de Ceniza (que fue el pasado 2 de marzo, no se olvide) y de nuestra ciudad, además de convertir a Oviedo en objeto de mofa.

Este disparate sacrílego no es nuevo. El Carnaval (o, como algunos pretenden, el Antroxu) murió hace muchos años. Murió porque dejó de observarse estrictamente la Cuaresma, que antaño era tiempo de verdadera penitencia. Desaparecida ésta, el Carnaval dejó de tener sentido. Nunca había sido festivo oficial ni escolar, ni estaba organizado por los poderes públicos. Era espontáneo y popular, y en nada se parecía a las actuales carnavaladas municipales.

Los primeros ayuntamientos «democráticos» en manos de la izquierda decidieron reinventar el Carnaval, decretando, promoviendo y financiando estos jolgorios que son mezcla de fiesta infantil estadounidense, imitación cutre de Río de Janeiro y desfile del Orgullo sodomita. En Asturias fueron pioneros los de Gijón y Avilés, en manos del PSOE y de su muleta el PCE (más tarde Izquierda Unida). Pero al menos respetaron las fechas: el Martes de Carnaval se acababa la cosa.

Los de la derecha los imitaron, por supuesto. Y los ayuntamientos asturianos en manos del Partido Popular invadieron tranquilamente la Cuaresma con sus carnavaladas. Los más caracterizados, como eran los de Villaviciosa y Oviedo.

Alguno dirá que se hacía con el fin de promover el turismo, separando las fechas de «su» Carnaval de las de los concejos vecinos. Si fuera así sería ya bastante malo, por el profundo desprecio a la religión que denotaría. Pero no es sólo eso, como queda demostrado con mirar a las atrocidades que el Ayuntamiento de Oviedo perpetra durante las Navidades. Veamos las últimas.

Desfile de Santa Claus, renos y elfos, por las calles de Oviedo el día de Nochebuena de 2021. ¿Se puede caer más bajo? (Foto Paco Paredes / EFE)

La estrella ovetense de las pasadas Navidades fue… ¡Papá Noël! O eso decían el Ayuntamiento y los medios del régimen, porque siempre confunden el francés Papá Noël con el estadounidense Santa Claus. (En su descargo cabe decir que muchos franceses de hoy también los confunden). El Oviedo que sufre a Alfredo Canteli sufrió también hasta un desfile de Santa Claus, en plan versión pueblerina de Nueva York. «La idea es dinamizar la ciudad, su comercio y su hostelería», dijo la concejal del PP Covadonga Díaz, y subrayó que hay desfiles similares en otras ciudades (en otras ciudades en manos del extranjerizante PP). Por su parte, la concejal de Vox en el consistorio, Cristina Coto, acusó a Canteli de secularizar la Navidad ovetense: «Nos sorprende que Canteli, autodeclarado católico, secularice la Navidad ovetense con el desfile de Papá Noël». A la hora de entrar en detalles, la de la marca verde del PP no pudo, o no quiso, evitar caer en el ya manido sociologismo para sostener su acusación: «la religión mayoritaria en España es la católica». Resulta hasta divertido leer a Cristina Coto de la Mata criticar lo de Santa Claus. Porque antes de estar en Vox estuvo en FAC (Foro Álvarez-Cascos, alias Foro Asturias de Ciudadanos) y antes de eso en el Partido Popular, que abandonó el mismo año que Gabino de Lorenzo dejó la alcaldía de Oviedo. Y fue Gabino de Lorenzo, precisamente, quien secularizadoramente introdujo a Santa Claus (Papá Noël para sus adeptos carbayones) en las Navidades de la ciudad. Claro que él, adalid de la horterada, puso en las calles un trineo de Santa Claus… eléctrico. El de Canteli estaba tirado por renos de verdad. Si es que no se ahorran medios para que Oviedo sea cada vez menos ovetense.

También resultaría casi divertido, si el asunto no fuera tan serio, oír a la concejal de Vox quejarse de la secularización. Ella, que ha dado ejemplo de cristiandad «casándose» ante notario; que eso del sacramento está muy visto… Claro que en esto de la burla del sacramento, Alfredo Canteli también compite. Poco después de su elección, el «católico» alcalde ofició con gran pompa y boato y grandes muestras de satisfacción un «matrimonio» de sodomitas. Del PP, por supuesto.

Dejamos para otra ocasión ampliar el asunto con las relaciones aparentemente cordialísimas que estos consistorios de derechas mantienen con el Arzobispado. Su titular, Fray Jesús Sanz, sacó hace pocos días una de sus cartas semanales, dedicada al conflicto de Ucrania. Pide en ella no perderse en «batallas ideológicas», pero los términos en que se refiere a los implicados parecen sacados de las soflamas del PP o de Vox. No es la primera vez. A lo mejor en este liberalismo y esta extranjerización comunes reside el secreto de tan buen entendimiento con la derecha laicista.

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La ganadería asturiana. Y la agricultura, la pesca, la minería…

julio 6, 2021

Estos días vuelve a hablarse —no lo suficiente, pues las deliberaciones de las instituciones europeas y de sus cómplices locales transcurren siempre en secreto casi masónico— de la nefasta PAC (la «política agraria común» de la Unión Europea) y de sus pésimas consecuencias para el campo asturiano. Cuyos ganaderos, los pocos que sobreviven, están sufriendo también la ofensiva de la propaganda sobre el «calentamiento global» y la contribución al mismo que, según dicha propaganda, estaría haciendo la ganadería. Por no hablar de los delirios veganos.

Históricamente en la ganadería asturiana ha predominado el vacuno. Casi siempre de aprovechamiento mixto (carne y leche, además de animales de tiro y carga), evolucionó durante el siglo XX hacia la producción principalmente láctea. Tras el desgraciado ingreso de España en la Comunidad Económica Europea y la entrada de las multinacionales y de los malos hábitos de consumo (la leche de larga duración, por ejemplo, fácilmente importada) promocionados por ellas, la tendencia se invirtió y hoy la producción cárnica se impone en el sector.

Los males que aquejan a la ganadería, y a la economía tradicional asturiana en general, empezaron hace mucho tiempo. Contra ellos se alzó la voz del Carlismo, que también señaló el camino que debía seguirse. En marzo de 1978, por ejemplo, la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias distribuyó una nota de prensa sobre el asunto, en cuya vigorosa redacción se adivina la mano de Jesús Evaristo Casariego. El día 28 de aquel mes la extractaba así el diario gijonés El Comercio:

Los caminos de Asturias se han cubierto estos días de tractores en ostensible, pero pacífica, manifestación que materializa una protesta justísima de los campesinos, entre los que figuran correligionarios y simpatizantes de la Causa que representamos.

Su actitud tiene todo nuestro apoyo, y se lo damos con total entusiasmo. Ya en 1976 manifestábamos nuestra postura bien claramente cuando el «Boletín Oficial del Estado» autorizaba la subida de la leche en 1,9 pesetas/litro, con el siguiente injusto y monstruoso reparto:

— Para las industrias o centrales lecheras, 0,9 pesetas.
— Para los vendedores, 0,7 pesetas.
— Para los transportistas, 0,2 pesetas.
— Y para los campesinos productores, 0,1 pesetas.

Es decir, que al campesino que con duro trabajo y riesgo crea la riqueza, sólo le correspondía una participación insignificante, la menor de todas, mientras que la parte más importante se la llevaban las industrias lácteas, muchas de ellas en manos de capitalistas extranjeros, y los intermediarios. Actualmente el ganadero recibe, aproximadamente, la mitad del precio pagado por el consumidor final.

Todo ello es consecuencia de «un orden social que no es el que representamos nosotros» como afirmó hace ya sesenta años el insigne carlista asturiano Vázquez de Mella, sino el orden del capitalismo liberal internacional, apoyado en el mundo occidental por los demócratas y socialistas domesticados, y contra el cual cuenta el Carlismo con casi siglo y medio de constante lucha en defensa de los auténticos intereses espirituales y materiales del pueblo español.

Pero no es sólo este problema de la ganadería. Ahí están también los de la agricultura, la pesca y la minería. Así, sabemos que el pescado vale en la rula la mitad que en el mercado, e igual ocurre con los productos del agro y la minería. Sólo una mitad de los precios que el pueblo paga va a parar a los sufridos agricultores, pescadores y mineros.

Mientras subsista el régimen socioeconómico actual defendido por los que se llaman demócratas y socialistas, izquierdistas o derechistas o centristas «europeizantes»; mientras sean dueñas del Estado estas democracias hedonistas materializadas, entregadas a los codiciosos grupos de presión multinacionales, con sus socialistas colaboracionistas: mientras se gobierne a medida de los agiotistas internacionales y sus lacayos de acá, el pueblo español seguirá siendo su víctima.

Frente al régimen imperante, nosotros, los carlistas propugnamos un orden socioeconómico nuevo y radicalmente distinto al de los demoliberales y socialistas. Un orden español que se constituya al servicio directo de los españoles, sin doctrinarismo copiado del extranjero con sus instituciones y leyes traducidas que no nos sirven, que vienen impuestas por esos grupos de presión internacionales que hoy por desgracia ya son dueños de la gobernación y la economía de España y que tan decisivo papel jugaron en las recusables elecciones últimas.

Como alternativa a esta situación, los carlistas propugnamos un orden nuevo y a la española. Entre otras soluciones proponemos la creación de poderosas cooperativas de producción y distribución y la reconstrucción de grandes propiedades colectivas del pueblo y a su servicio, que den autarquía a las instituciones y estamentos populares. Tal es la posición centenaria de nuestros pensadores y economistas.

Es llamativa la actualidad de lo afirmado en esta nota de hace cuarenta y tres años. Detengámonos en su último párrafo, para ponerlo en relación con noticias recientes. Desde hace algún tiempo funciona en nuestra región la Coordinadora de Montes Vecinales en Mano Común del Principado de Asturias, que busca la recuperación de los montes comunales arrebatados a los vecinos desde la Desamortización liberal en adelante. A pesar de ser ignorados y boicoteados por la administración autonómica, han ido logrando algunos avances. Lo cual irrita sobremanera al establishment liberal-socialista-europeísta, como demostró el feroz y falaz ataque que desde La Voz de Asturias les lanzó el 28 de mayo último el appáratchik socialista Joaquín Arce.

Esa misma irritación, esa misma ferocidad indican que, hoy como en 1978 y como en 1833, la solución está en la Tradición. Y que los esbirros de la plutocracia siguen dispuestos a combatirla.

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Cuando el laicista se llama Jorge Bergoglio

agosto 5, 2013

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Dada la importancia del documento, reproducimos a continuación la declaración que la Secretaría Política de la Comunión Tradicionalista ha hecho pública este último fin de semana.

Declaración de la Comunión Tradicionalista

El Papa Francisco, el pasado 27 de julio, ante la clase política del Brasil, se refería a «la contribución de las tradiciones religiosas, que desempeñan un papel fecundo de fermento en la vida social y de animación de la democracia», así como destacaba que «la convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad, favoreciendo sus expresiones concretas». Es difícil, en tan pocas líneas, levantar tantos temas trascendentes y con tan poco cuidado: la reducción de la religión a factor de animación de la democracia, la equiparación de la religión católica con las infidelidades y la afirmación sin discernimiento de la laicidad del Estado. Cierto es que ninguna de esas tesis es nueva, pues podrían documentarse sin dificultad en textos de sus inmediatos predecesores. Llama la atención, eso sí, la desenvoltura con que se expresan.

La Comunión Tradicionalista tiene como primer fundamento inmutable de la legitimidad española, expresado entre tantas otras veces por el Rey Don Alfonso Carlos, «la Religión Católica, Apostólica y Romana con la unidad y consecuencias jurídicas con que fue servida y amada tradicionalmente en nuestros Reinos». Tal sometimiento de la potestad gubernativa a la ley moral natural que la Iglesia custodia no procede, en cambio, del propio Carlismo, sino que es sencilla expresión de lo que la Iglesia siempre ha enseñado. La reiteración de doctrinas contrarias a este magisterio secular durante los últimos decenios, más aún cuando se propalan desde las máximas instancias de la Jerarquía, dificultan o impiden la acción de los católicos para que Cristo reine. Ante lo que la Comunión Tradicionalista no puede callar.

Madrid, 2 de agosto de 2013.

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La esclavitud moderna

octubre 7, 2012

 

Un par de chicas apuran los últimos sorbos de una cerveza de mala calidad, mientras comentan lo mucho que les gusta el último éxito del enésimo cantante prefabricado por la industria musical, que suena en el bar. De vuelta a casa, se paran delante de un escaparate donde admiran una cazadora de material sintético y colores chillones, e imaginan lo bien que les quedaría con… ¡Además por sólo unos pocos cientos de euros! Por supuesto, no han podido dejar pasar la ocasión de criticar a los políticos, y  proponer un ramillete de soluciones a cada cual más ingeniosa. No obstante, se consuelan pensando en que ya les queda menos para ejercer su sagrado derecho al voto. Se sienten (que no son) medianamente felices ya que, al fin y al cabo, tienen un sueldo con el que comer y comprar. Eso sí, se compadecen continuamente, sobre todo si hay gente delante, de los pobres niños que mueren de hambre, y son firmes defensoras de todos los animales (excepto del ser humano, que sólo puede nacer si conviene). Tienen muchos amigos invertidos (homosexuales dicen ellas) porque son muy sensibles y las entienden muy bien,  así que se alegraron mucho el día que se aprobó el gaymonio. Qué bien se vive en una sociedad moderna y democrática, piensan ellas.

Lo peor de todo esto no es que «piensen» así. Lo más triste y preocupante es la seguridad que tienen de ser libres. Pero la realidad es bien distinta: comen lo que les dicen que tienen que comer, pero se creen libres por poder elegir la marca con la que envenenarse; escuchan la música que les imponen, pero se creen libres porque dicen escuchar lo que les gusta; se visten con la ropa que dicta la moda, pero se creen libres por poder disfrazarse con un pingo distinto cada día; utilizan un lenguaje impuesto, pero se creen libres porque pueden rebuznar a placer; tienen el cerebro lavado por la televisión, pero se creen libres por poder cambiar de canal; sus ideologías dirigen sus vidas, pero se creen libres porque creen haberlas elegido voluntariamente.

Uno de los grandes triunfos del enemigo ha sido hacer creer a la gran mayoría de la población que es libre. Es curioso cómo al preguntar a un joven (de esos de la generación más preparada de la historia. Ejjjjjemmmm. Disculpen, me acabo de atragantar del ataque de risa) por la esclavitud, su rechazo será contundente, mientras él pertenece a la sociedad más esclavizada de la historia.

Pues bien; estos jóvenes son los mejores esclavos que el N.O.M. (Nuevo Orden Mundial) podría haber soñado. Estos jóvenes se entregan gozosa y voluntariamente a la esclavitud. Es un drama cuyas consecuencias están siendo devastadoras.

Los pocos que aún resisten los embates del enemigo tampoco están completamente a salvo (al menos, no todos). Si realmente lo cree así, estimado lector, le recomendamos que lea las entradas que próximamente iremos publicando.

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