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Aniceto Boves Goñi, valeroso carlista ovetense fallecido en Gran Canaria en 1932

diciembre 6, 2016

Traemos hoy a LAS LIBERTADES el recuerdo de uno de los tantos carlistas asturianos que murieron trasterrados, en este caso en otra región que se convirtió también en la suya: las Islas Canarias. El fallecimiento debió ocurrir alrededor de estos días, hace ochenta y cuatro años. Reproducimos la biografía que el 16 de diciembre de 1932 publicó, remitida desde Oviedo, el periódico de Madrid El Cruzado Español.

Tras el primer trasterramiento canario, la guerra y el exilio francés que la siguió, don Aniceto Boves debió volver a asentarse en Oviedo algún tiempo. Encontramos algún impreso con fecha de 1897 y el pie de la Imprenta de Aniceto Boves y Goñi. La imprenta fue oficio y negocio emprendido por no pocos carlistas, como entre nosotros el propio Juan María Acebal. Algunos de ese origen llegaron casi a nuestros días, como la Imprenta La Cruz.

El autor de la biografía de Aniceto Boves menciona entre sus compañeros de la Tercera Guerra Carlista al «respetable y honorabilísimo veterano don Emilio Valenciano, cuya vida prolongue Dios muchos años». Sólo dos más los prolongaría: los rojos asesinarían a don Emilio Valenciano Díaz en Olloniego el 10 de octubre de 1934, cuando contaba ochenta y tres años de edad. Durante esa Revolución de 1934 que ahora el Ayuntamiento de Oviedo celebra, festeja y hace objeto de itinerarios turísticos.

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VIDAS EJEMPLARES

Don Aniceto Boves Goñi

El prestigioso veterano, de cuya muerte, ocurrida en Valsequillo (Canarias), dimos noticia pocos días hace, nació en Oviedo, en la Puerta Nueva Baja, siendo sus padres católicos ejemplares y realistas de los convencidos.

El ambiente de piedad de su hogar y la cristiana educación que recibía de sus progenitores despertaron en el finado la vocación eclesiástica, y en el Seminario ovetense, de donde salieron tantos sacerdotes ilustres, comenzó sus estudios, captándose las simpatías de sus profesores y compañeros por su aplicación y claro talento y no menos por su vivacidad de ingenio y sus felicísimas ocurrencias, que conservó en su larga vida.

Y heredó, también, de sus padres su adhesión a la Legitimidad y la consecuencia de sus Ideales. Así se explica que, apenas se inició el levantamiento de los partidarios de Don Carlos en el Norte y habiendo repercutido ese movimiento en Asturias, fuera de los primeros que. Aquí, con el respetable y honorabilísimo veterano don Emilio Valenciano, cuya vida prolongue Dios muchos años, y los ya fallecidos don Francisco Cayado, Cura de Muñó, don Francisco Viejo, el Cura de Luanco, señor Pola, y otros más que no recuerdo ahora, se agrupase a las órdenes del caballeroso jefe carlista don Ruperto Carlos de Viguri, abandonando las aulas del Seminario y dispuesto a servir a Dios en los campos de batalla, ya que, entonces, como hoy, era perseguida la Iglesia, maltratados sus Ministros, además de ser de nobles y cristianos defender el Derecho, refugiado en el destierro.

Y aquella pequeña partida, acaudillada por Viguri, compuesta de diez o doce animosos jóvenes, entre ellos el finado don Aniceto, se dirigían a los campos del Norte por las montañas de Teverga, que dan acceso a León, cuando fueron hechos prisioneros en Torrebarrio, pueblo de la región leonesa, y conducidos a Oviedo, ingresando primero en la llamada Galera y más tarde en la cárcel-fortaleza, ambos edificios ya derribados.

Previo el juicio de rigor, unos de los detenidos fueron deportados a Canarias, quedando sólo en Oviedo, en concepto de hospitalizados, los señores Boves y Pola, Cura de Luanco.

Fugado del Hospital, valiéndose de una habilidosa estratagema, cómica de veras, que muchas veces oímos narrar al propio protagonista, y que nos confirman algunos veteranos de su tiempo, pudo el prestigioso carlista señor Boves escapar al Norte y allí incorporarse a las fuerzas castellanas.

Tomó parte en varias y muy importantes acciones de guerra y mereció honrosas distinciones —cruces y medallas— que acreditaban su valor y el pago de las heridas recibidas en defensa de la Legitimidad.

Y el antiguo alumno de Teología, que si, como seminarista, fue modelo de jóvenes piadosos, como soldado jamás conoció el peligro ni retrocedió ante la muerte, pasó por Valcarlos, terminada la guerra, al destierro, ostentando el grado de Capitán.

Vivió en Francia varios años, sufriendo las amarguras que son de suponer, pero satisfecho del deber cumplido; y cuando retornó a su Patria, siguió pensando con firmeza religiosa y con lealtad carlista, no claudicando jamás de lo que tenía por su mejor blasón.

Su vida fue ejemplar y su muerte la de un santo, según cartas que recibimos de Canarias. Fue breve su enfermedad y recibió de rodillas la Sagrada Comunión, administrada por Viático. Los carlistas no tiemblan, saben crecerse ante la muerte. ¿Cómo temblar al ofrendar su vida a Dios, quien no tembló al ofrendar su vida al Rey?

Los católicos, y, por añadidura, carlistas, del temple de don Aniceto mueren como él murió, tranquilamente, santamente, invocando a Dios y consolando a los suyos. Bendijo a sus hijos, y un minuto después descansaba en el Señor.

¡Que Él haya premiado largamente las virtudes de su siervo y nosotros imitemos las virtudes y la fidelidad de nuestro amigo y correligionario!

Los que aquí fuimos testigos de su fe acendrada y de su lealtad ferviente, juremos ante su tumba seguir, como él, las rutas gloriosas de los patrióticos deberes.

José María DE LA ESTRELLA

Oviedo 6-XII-932.

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Viernes 4 de noviembre, Día de la Dinastía legítima

noviembre 3, 2016

Reyes Carlistas

El día 4 de noviembre es la festividad de San Carlos Borromeo, el Día de la Dinastía legítima.

En sufragio de todos sus integrantes, en especial de los reyes y reinas legítimos e infantes de España que fallecieron en el exilio, se ofrecerá la Santa Misa en Oviedo, Capilla Cristo Rey (C/. Pérez de la Sala, 51, bajo) el mismo viernes 4 de noviembre, a las 20:30 (ocho y treinta de la tarde).

La Dinastía legítima, también conocida como carlista, está formada por los reyes sucesores de Fernando VII y de todos los anteriores reyes de las Españas. Entre 1833 y 1977, estos reyes son, según el ordinal de la Corona de Castilla: Carlos V, Carlos VI, Juan III, Carlos VII, Jaime I (III de Aragón), Alfonso Carlos (el verdadero Alfonso XII) y Javier I. Actualmente la Dinastía está encabezada por el Infante Don Sixto Enrique de Borbón, legítimo Regente de la Comunión Tradicionalista y de las Españas.

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Asturias fue la primera en declarar excluidos a dos Príncipes de Asturias, padre e hijo: Carlos Hugo y Carlos Javier

octubre 6, 2016

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Recientemente algunos medios asturianos, haciéndose eco de unos artículos superficiales y sin documentar de una revista digital apropiadamente llamada Vanitatis, han hablado de supuestos Príncipes de Asturias carlistas (lo cual, si fuera verdad, querría decir simplemente Príncipes de Asturias legítimos, Príncipes de Asturias de verdad). E incluso han atribuido al expríncipe Carlos Javier (de Borbón Parma y Lippe-Biesterfeld) la jefatura del Carlismo; lo cual es tan radicalmente falso que mueve a risa. Carlos Javier no es más que un señor holandés muy rico, alto empleado de banca especulativa, casado con una periodista sin rango ninguno, y cuya ignorancia de todo cuanto tenga que ver con el Carlismo es parecida a la de la autora de esos artículos de Vanitatis. Además ni siquiera es católico. Acaba de hacer padrino de bautismo de su hijo Carlos Enrique (un plebeyísimo y encantador bebé al que esos medios quieren hacer pasar por «Príncipe de Asturias carlista») a su primo el Rey de Holanda, calvinista declarado. Por no hablar de otros traspiés anteriores.

Se da la circunstancia de que hace bastantes años, cuando el entonces joven Carlos Javier parecía que podía superar y contrarrestar la traición de su padre Carlos Hugo a la Causa carlista, fueron las Juventudes Tradicionalistas Asturianas las primeras que lanzaron una campaña para darlo a conocer. Cuando este Carlos Javier sí era Príncipe de Asturias, como nieto del último Rey legítimo de las Españas, Don Francisco Javier de Borbón y Braganza, y sobrino del Regente, Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón Busset. De tal campaña hablaremos en otra ocasión.

Pero poco después, al igual que veintitantos años antes, tuvo que ser la Junta Carlista del Principado de Asturias la primera en declarar la exclusión del Príncipe de Asturias. La primera vez fue con el padre de Carlos Javier, el mencionado Carlos Hugo. Se declaraba la exclusión, esto es, se daba fe pública de un hecho: que por contravenir los principios de la Tradición e ir contra las leyes tradicionales de España, un príncipe perdía sus derechos y dejaba de serlo. En ambos casos la Junta Regional de Asturias se veía obligada a tomar la iniciativa ante circunstancias anómalas, como eran las causadas por la ausencia de autoridad nacional efectiva de la Comunión Tradicionalista en aquellos momentos. De forma parecida a como en 1808 tuvo que actuar la Junta General del Principado de Asturias, de la cual es directamente sucesora la Junta Carlista.

El documento cuyo facsímil se reproduce arriba es la declaración que la Diputación Permanente de la Junta Carlista del Principado de Asturias emitió en Oviedo el día 4 de noviembre de 1997. Se trata del original —en primicia para LAS LIBERTADES— que permaneció confidencial un tiempo, a petición del periodista que había facilitado la información que aparece señalada con una llave en el margen derecho. Fallecido ya el informante hace años, puede darse a conocer tal cual se firmó.

Por indicación del Regente Don Sixto Enrique, en aquel entonces tampoco se hizo entonces circular demasiado, pues el Duque de Aranjuez albergaba esperanzas de reconducir a su sobrino a la legitimidad y la tradición. Esperanzas a las que no renunció hasta hace poco tiempo, cuando la acumulación de hechos en contrario las convirtieron en definitivamente imposibles. He aquí el texto:

La diputación permanente de la Junta Carlista del Principado de Asturias, ante la falta de organismo superior en el momento presente, ha juzgado necesario hacer pública la presente

DECLARACIÓN:

En 1977, a la muerte en el exilio de S.M.C. Don Javier de Borbón (q.s.g.h.) la normal sucesión se vio truncada por la inhabilitación en que había incurrido su hijo mayor D. Carlos Hugo por su infidelidad a los principios de la Tradición y por su aceptación del régimen imperante.

Desde entonces la Comunión Tradicionalista estuvo bajo la regencia de la Reina viuda Doña Magdalena de Borbón (q.s.g.h.) y del Infante Don Sixto Enrique, Abanderado de la Tradición, en la esperanza de que el hijo mayor de D. Carlos Hugo, S.A.R. Don Carlos Javier de Borbón, cumpliría su deber al alcanzar la mayoría de edad. Es aquí donde comienza la responsabilidad de esta Junta, al haber reconocido a Don Carlos Javier como Príncipe de Asturias legítimo.

Han pasado ya varios años desde que el Príncipe Carlos Javier cumplió la mayoría de edad; sin que, a pesar de algunos signos esperanzadores, haya manifestado su disposición a desempeñar las obligaciones de su rango o a prestar juramento de fidelidad a los principios tradicionales de las Españas y a los derechos y libertades de este Principado.

Por el contrario se dan los siguientes hechos: D. Carlos Javier utiliza documentación española conforme a la legalidad vigente, extremo que siempre había sido evitado por los príncipes de la Dinastía legítima por lo que representa de acatamiento a la usurpación reinante. Ha evitado recibir formación militar, indispensable para el desempeño de sus funciones. Y ha mostrado en otros aspectos su adaptación a los contravalores dominantes.

Los anteriores errores pueden encontrar justificación o disculpa, y atribuirse a inexperiencia o mal consejo. Pero recientemente D. Carlos Javier ha dado otro paso que muestra a las claras su absoluto abandono de las responsabilidades dinásticas y políticas que le corresponden: acompañado de su hermana Dña. María Carolina, ha asistido en Barcelona a la boda de Iñaki Urdangarín con la hija menor del Jefe del Estado, cuya familia representa desde 1833 la antítesis absoluta de la Familia Real carlista.

Este gravísimo error ha sido además innecesario y vergonzoso: la Casa Ducal de Parma fue invitada a la boda por La Zarzuela, sin que se esperase que viniera ninguno de sus miembros. A pesar de la invitación, La Zarzuela suprimió su nombre de la lista oficial de invitados facilitada a los medios de información y su presencia de las fotografías oficiales. Para redondear la humillación, la Infanta Dña. María Teresa (tía de D. Carlos Javier y colaboradora habitual del olvidado D. Carlos Hugo) intentó en el último momento que el diario ABC se hiciese eco de la presencia de sus sobrinos en la boda.

Nos parece manifiesto, pues, que D. Carlos Javier renuncia a sus derechos sucesorios. Éstos pasan, y así lo declaramos, a su hermano menor Don Jaime de Borbón y Lippe-Biesterfeld; de quien esperamos una pronta respuesta.

Entretanto, renovamos nuestra expresión de acatamiento a la regencia de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, a quien se comunica la presente Declaración.

En Oviedo, a cuatro de noviembre de mil novecientos noventa y siete, festividad de San Carlos Borromeo, Día de la Dinastía Legítima.

Refrendan esta declaración con su firma: Pablo García-Argüelles Arias. Luis Infante de Amorín. Gonzalo Mata Fernández-Miranda. Jesús de Pedro Suárez. Víctor Rodríguez Infiesta. Manuel de Vereterra Fernández de Córdoba.

Lamentablemente, aquel Jaime de Borbón Parma que era el siguiente en el orden sucesorio ha seguido el mismo proceder irresponsable de su hermano mayor, y ha perdido también todos sus derechos. Pero la Dinastía no se acaba nunca, y las leyes sucesorias tradicionales prevén todas estas circunstancias.

Los leales asturianos, mientras tanto, permanecen vigilantes. La Monarquía tradicional y la sucesión legítima son demasiado importantes para las Españas, como para dejarlas en manos de vanidades.

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LAS LIBERTADES, como el Guadiana

septiembre 23, 2016

Tratándose de un periódico asturiano editado en Oviedo, parecería más apropiado invocar al río Nalón, o tal vez al Covadonga. Pero es que LAS LIBERTADES es como el mítico río del sur de la Península: aparece y desaparece, mas siempre fluye.

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La tarjeta postal que reproducimos es de propaganda de la época del Rey Don Jaime I y III (1909-1931). Alrededor de su efigie aparecen cabeceras de la prensa jaimista, la prensa carlista de su época. Entre ellas, a la derecha, nuestro LAS LIBERTADES.

Esta cabecera nuestra tiene ya mucha historia. Como diario, como semanario, como humilde boletín, como hoja volandera y ahora como cuaderno de bitácora digital. Que se complementa con nuestra página en Facebook y nuestra cuenta de Twitter. Nuevos tiempos, mismos ideales.

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En esa larga historia ha habido momentos de desorientación y otros, los más, de estrecha fidelidad a la Causa de Dios, Patria, Fueros y Rey legítimo. Que es la Causa de Asturias y de todas las Españas. La de LAS LIBERTADES. Tradicionalista, carlista, jaimista, javierista y, ahora, sixtina. Que es lo mismo. Como el Guadiana.

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La Ascensión es hoy jueves

mayo 5, 2016

 

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Retablo de la Ascensión, capilla de la Universidad de Oviedo. Es de posguerra, por supuesto: el histórico ardió cuando los rojos quemaron la Universidad en 1934

 

Tres jueves hay en el año
que relucen más que el sol:
Corpus Christi, Jueves Santo
y el día de la Ascensión.

Una de las fiestas más importantes del año. En toda la Cristiandad, especialmente en España, y muy especialmente en Oviedo. Pero con Juanito (alias Juan Carlos) y con la Conferencia Episcopal, llegó el bonapartismo al calendario festivo.

Aun con las limitaciones legales (que no legítimas), si hubiera cabeza y no hubiera mala voluntad, este año habría sido muy fácil celebrar la Ascensión en su día, es decir, hoy jueves. Con no hacer la estúpida transferencia del festivo 1 de mayo al lunes 2, podíamos estar celebrando hoy la fiesta. Y si Gabino de Lorenzo no hubiera dejado caerse la plaza de toros, con corrida también.

Pero si con Gabino y con su «hijo político» Agus las cosas fueron a mal, el actual «Tripartito» frentepopulista parece querer que vuelva el PP al consistorio, haciéndolo aún peor. Lo que parecía imposible.

Por nuestra parte, brillaremos por nuestra ausencia en los actos por la Ascensión programados para el fin de semana. Podrán ocuparnos y oprimirnos, pero no vamos a hacer el triste papel de colaboracionistas.

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Mártires de la Tradición: el contraste de lo auténtico y lo falso

marzo 10, 2016

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«Todos morían al grito de ¡viva la Religión!, ¡viva España!, ¡viva el Rey! Con la misma sagrada invocación en los labios, ¡cuántos otros han entregado el alma a Dios, mártires incruentos, en los hospitales, en la miseria; matados, aun más que por el hambre, por las humillaciones, y todo por no faltar a la fe jurada, por ser fieles al honor, por no doblar la rodilla ante la usurpación triunfante! Nosotros, continuadores de su obra y heredero de las aspiraciones de todos ellos, tenemos el deber ineludible de honrar su memoria».

Así se expresaba en 1895, desde su exilio en Venecia, el Rey Don Carlos María de los Dolores de Borbón, Carlos VII, en la carta a su Jefe Delegado, el Marqués de Cerralbo, por la que creaba la fiesta de los Mártires de la Tradición, «el día 10 de marzo de cada año, día en que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo Carlos V».

En Asturias, por necesidades de organización, los actos de este año se trasladan al domingo 13 de marzo, en Gijón, y al lunes 21 de marzo, en Oviedo. Quizá alguno haya pensado que el contraste de lo auténtico y lo falso que destacamos en el título se deba a cierta conferencia anunciada en Oviedo para este mismo diez de marzo, por un «paracaidista» venido de Navarra, que se pretende carlista y no es sino un demócratacristiano sin relación con la Causa. Pero no. Por hoy vamos a ignorarlo. Se nos ha ocurrido referirnos a otro; la idea nos la ha dado el recordatorio que reproducimos, de los Mártires de la Tradición en Asturias en 1945.

La imagen de ese recordatorio la toma de la web de compraventa Todocolección un gijonés, todavía joven, cuyas únicas ocupaciones conocidas son, de un lado, los «coros y danzas» y candidaturas de la extrema izquierda «asturchale»; de otro, la actividad incesante en Internet, tanto elaborando blogs como haciendo de troll en foros y páginas. Por su labor devastadora en la famosa Wikipedia (donde usaba como pseudónimo el nombre catalanizado de un famoso asesino trotskista, él mismo asesinado luego por los estalinistas) ha sido recientemente expulsado de ella.

Hace unos años el mismo individuo quiso inventarse en Asturias el falso «Partido Carlista» creado primero y abandonado después por el expríncipe Carlos Hugo (a quien Dios haya perdonado); partido socialista oportunista que nunca llegó a existir en nuestra región. Parece que terminó cansándole ser su único militante y desde hace algún tiempo ya se dice él mismo no carlista. Pero no ha abandonado una actividad que inició cuando su fingimiento: el deformar y reescribir la historia del Carlismo asturiano, a la desvergonzada manera del anti-historiador José Carlos Clemente o de la exinfanta María Teresa de Borbón Parma.

Pues bien: al reproducir el recordatorio de arriba en uno de sus blogs, omitió —no por casualidad, sin duda— el reverso del mismo. Que puede encontrarse en el mismo anuncio de Todocolección, y que aquí en LAS LIBERTADES sí reproducimos:

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En septiembre de 1945 llegó a su fin, que ya se vislumbraba en marzo, la Segunda Guerra Mundial. La Comunión Tradicionalista, a pesar de la represión y persecución que sufría, empezó a exhibir fuerza, a reorganizarse y a prepararse para expulsar del poder a los amigos españoles del nazifascismo, que eran los «progresistas» y europeístas de entonces. Un aspecto de estos falangistas y asimilados les era especialmente repugnante a los carlistas: la actitud ante la Religión, que era una mezcla de indiferentismo, laicismo, neopaganismo, ecumenismo y zancadillas (el régimen de Franco no se convertiría en oficialmente católico hasta 1945, precisamente). Lo que a los carlistas les preocupaba en aquel momento, por encima de cualquier otra consideración, queda magníficamente expresado en este recordatorio:

MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN
¡MÁRTIRES SANTOS DEL CARLISMO!
El día de la suprema decisión se acerca.
Vuestra fue la razón, aunque insensatos no quisieran los pueblos comprenderla.
«O la Verdad, en su esplendor celeste, o la Mentira, en su infernal crudeza.
El suave yugo de la Ley divina, o el blasfemo y satánico NON SERVIAM».
No más términos medios
ni fórmulas eclécticas.
La Cruz o la barbarie,
la luz o las tinieblas,
la vida o el exterminio,
el reinado de Cristo o de la Bestia.

¡MÁRTIRES SANTOS DEL CARLISMO!
España no olvida vuestra gesta.
En sus viejos alcázares aún flota
—airón de Fe y amor— vuestra Bandera.

Ante afirmaciones y testimonios como éstos, se derrumba la falsaria interpretación hugonote-marxista del Carlismo. No es de extrañar, pues, que sus escasos pero irreductibles sostenedores oculten los documentos y sólo publiquen algunos muy seleccionados y mutilados. Algo aprendieron de sus andanzas al lado del viejo Partido Comunista: «Si los hechos contradicen a la teoría, suprímanse los hechos». El expríncipe Carlos Hugo y sus secuaces intentaron incluso suprimir la fiesta de los Mártires de la Tradición, llamándola «Día de la Lucha Carlista».

Nosotros, por nuestra parte, defendemos el honor del Carlismo. El honor del los Mártires de la Tradición.

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Santa y feliz Navidad

diciembre 25, 2015

LAS LIBERTADES desea a sus lectores y amigos unas santas y felices Navidades.

Que el Niño Dios que nació en Belén bendiga a Asturias, a España y al Rey (legítimo).

Lux fulgebit hodie super nos: quia natus est nobis Dominus: et vocabitur Admirabilis, Deus, Princeps pacis, Pater futuri saeculi: cuius regni non erit finis.

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