Posts Tagged ‘Carlismo’

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Dieciocho de Julio en Gijón

julio 11, 2021
Abanderado del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Covadonga (1937), por José Mª Bueno (1976)

LXXXV aniversario del Alzamiento Nacional (1936)
CXII aniversario de la muerte del Rey Don Carlos VII (1909)

20:00 Santa Misa
Capilla particular, Cabueñes (Gijón).
21:30 Cena de hermandad
Cubierto 25 €. Plazas limitadas
Imprescindible reservar: asturias@carlismo.es

Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias
Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella

Esta convocatoria en Facebook:
https://www.facebook.com/events/587010848931865

Capilla ardiente de S.M.C. Don Carlos VII, Rey legítimo de las Españas (1909)
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La ganadería asturiana. Y la agricultura, la pesca, la minería…

julio 6, 2021

Estos días vuelve a hablarse —no lo suficiente, pues las deliberaciones de las instituciones europeas y de sus cómplices locales transcurren siempre en secreto casi masónico— de la nefasta PAC (la «política agraria común» de la Unión Europea) y de sus pésimas consecuencias para el campo asturiano. Cuyos ganaderos, los pocos que sobreviven, están sufriendo también la ofensiva de la propaganda sobre el «calentamiento global» y la contribución al mismo que, según dicha propaganda, estaría haciendo la ganadería. Por no hablar de los delirios veganos.

Históricamente en la ganadería asturiana ha predominado el vacuno. Casi siempre de aprovechamiento mixto (carne y leche, además de animales de tiro y carga), evolucionó durante el siglo XX hacia la producción principalmente láctea. Tras el desgraciado ingreso de España en la Comunidad Económica Europea y la entrada de las multinacionales y de los malos hábitos de consumo (la leche de larga duración, por ejemplo, fácilmente importada) promocionados por ellas, la tendencia se invirtió y hoy la producción cárnica se impone en el sector.

Los males que aquejan a la ganadería, y a la economía tradicional asturiana en general, empezaron hace mucho tiempo. Contra ellos se alzó la voz del Carlismo, que también señaló el camino que debía seguirse. En marzo de 1978, por ejemplo, la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias distribuyó una nota de prensa sobre el asunto, en cuya vigorosa redacción se adivina la mano de Jesús Evaristo Casariego. El día 28 de aquel mes la extractaba así el diario gijonés El Comercio:

Los caminos de Asturias se han cubierto estos días de tractores en ostensible, pero pacífica, manifestación que materializa una protesta justísima de los campesinos, entre los que figuran correligionarios y simpatizantes de la Causa que representamos.

Su actitud tiene todo nuestro apoyo, y se lo damos con total entusiasmo. Ya en 1976 manifestábamos nuestra postura bien claramente cuando el «Boletín Oficial del Estado» autorizaba la subida de la leche en 1,9 pesetas/litro, con el siguiente injusto y monstruoso reparto:

— Para las industrias o centrales lecheras, 0,9 pesetas.
— Para los vendedores, 0,7 pesetas.
— Para los transportistas, 0,2 pesetas.
— Y para los campesinos productores, 0,1 pesetas.

Es decir, que al campesino que con duro trabajo y riesgo crea la riqueza, sólo le correspondía una participación insignificante, la menor de todas, mientras que la parte más importante se la llevaban las industrias lácteas, muchas de ellas en manos de capitalistas extranjeros, y los intermediarios. Actualmente el ganadero recibe, aproximadamente, la mitad del precio pagado por el consumidor final.

Todo ello es consecuencia de «un orden social que no es el que representamos nosotros» como afirmó hace ya sesenta años el insigne carlista asturiano Vázquez de Mella, sino el orden del capitalismo liberal internacional, apoyado en el mundo occidental por los demócratas y socialistas domesticados, y contra el cual cuenta el Carlismo con casi siglo y medio de constante lucha en defensa de los auténticos intereses espirituales y materiales del pueblo español.

Pero no es sólo este problema de la ganadería. Ahí están también los de la agricultura, la pesca y la minería. Así, sabemos que el pescado vale en la rula la mitad que en el mercado, e igual ocurre con los productos del agro y la minería. Sólo una mitad de los precios que el pueblo paga va a parar a los sufridos agricultores, pescadores y mineros.

Mientras subsista el régimen socioeconómico actual defendido por los que se llaman demócratas y socialistas, izquierdistas o derechistas o centristas «europeizantes»; mientras sean dueñas del Estado estas democracias hedonistas materializadas, entregadas a los codiciosos grupos de presión multinacionales, con sus socialistas colaboracionistas: mientras se gobierne a medida de los agiotistas internacionales y sus lacayos de acá, el pueblo español seguirá siendo su víctima.

Frente al régimen imperante, nosotros, los carlistas propugnamos un orden socioeconómico nuevo y radicalmente distinto al de los demoliberales y socialistas. Un orden español que se constituya al servicio directo de los españoles, sin doctrinarismo copiado del extranjero con sus instituciones y leyes traducidas que no nos sirven, que vienen impuestas por esos grupos de presión internacionales que hoy por desgracia ya son dueños de la gobernación y la economía de España y que tan decisivo papel jugaron en las recusables elecciones últimas.

Como alternativa a esta situación, los carlistas propugnamos un orden nuevo y a la española. Entre otras soluciones proponemos la creación de poderosas cooperativas de producción y distribución y la reconstrucción de grandes propiedades colectivas del pueblo y a su servicio, que den autarquía a las instituciones y estamentos populares. Tal es la posición centenaria de nuestros pensadores y economistas.

Es llamativa la actualidad de lo afirmado en esta nota de hace cuarenta y tres años. Detengámonos en su último párrafo, para ponerlo en relación con noticias recientes. Desde hace algún tiempo funciona en nuestra región la Coordinadora de Montes Vecinales en Mano Común del Principado de Asturias, que busca la recuperación de los montes comunales arrebatados a los vecinos desde la Desamortización liberal en adelante. A pesar de ser ignorados y boicoteados por la administración autonómica, han ido logrando algunos avances. Lo cual irrita sobremanera al establishment liberal-socialista-europeísta, como demostró el feroz y falaz ataque que desde La Voz de Asturias les lanzó el 28 de mayo último el appáratchik socialista Joaquín Arce.

Esa misma irritación, esa misma ferocidad indican que, hoy como en 1978 y como en 1833, la solución está en la Tradición. Y que los esbirros de la plutocracia siguen dispuestos a combatirla.

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Acta de la imposición de la Cruz de la Victoria al Príncipe de Asturias (1870)

junio 15, 2021
Don Jaime de Borbón y Borbón Parma (1870-1931), Príncipe de Asturias, en brazos de su madre la Reina Doña Margarita

El pasado 23 de mayo celebramos la efeméride del nacimiento del insigne carlista asturiano D. Guillermo Estrada Villaverde (1834-1894). Hoy reproducimos aquí el acta en que consta la condecoración al Príncipe de Asturias Don Jaime de Borbón (futuro Rey Jaime III) por parte de don Guillermo en nombre y representación de los carlistas asturianos. La fuente de la que extraemos la transcripción es una digitalización del semanario carlista El Eco del Bruch (1869-1873). Se han corregido y adaptado algunas reglas ortográficas y se advierte que algunas líneas son ilegibles.

ACTA

A la una de la tarde del día 2 de Agosto de 1870, se verificó en el salón principal del palacio de La Feraz, situado cerca de La Tour de Peilz (cantón de Vaud), la ceremonia de condecorar á S. A. R. el Sermo. Sr. Príncipe de Asturias D. Jaime Fernando de Borbón y Borbón con la Cruz de la Victoria, traída á Suiza desde España por una diputación de los carlistas del Principado de Asturias.

Ocupaban los asientos colocados de antemano á la derecha y en el fondo del referido salón, los Grandes de España señores conde de Castrillo y de Orgaz y marqués de Villadarias; las Grandes de España señoras condesa de Castrillo y de Orgaz, marquesas de Villadarias y de la Romana, la señora doña Consuelo Arjona de Arjona, las señoritas doña María Caro y doña María de Medina, los señores general carlista Elío, D. Antonio Aparisi y Guijarro y D. Gaspar Díaz de Labandero, secretarios de S. M.; los señores general Estartús, marqués de Tamarit y conde de Galiana, los Sres. Iparraguirre, brigadier y gentil-hombre de S. M., Suelves, Segarra, Arjona, Jover y Maldonado.

Ocupaban las sillas colocadas á la izquierda del salón los individuos de la comisión, señores D. Guillermo Estrada y Villaverde, presidente de la misma; conde de Canga ArgüeIles, D. Gaspar Cienfuegos Jovellanos, don Dionisio Menéndez de Luarca, D. Emeterio Miranda y Prieto, D. Rodrigo González de Cienfuegos, y D. Enrique Fernández Rojas.

Anunciada la llegada de S. M. y la del augusto Príncipe de Asturias, á quien acompañaban las damas y gentil-hornbre de servicio, señoritas de Flores y Sr. Marichalar, y ocupado que hubieron sus asientos, previa la venia de S. M., el Sr. Estrada, adelantándose hasta el medio del salón, leyó el mensaje que los carlistas asturianos, oportunamente reunidos en sesión extraordinaria en la ciudad de Oviedo, enviaban á S. M. felicitándole por el nacimiento del augusto Príncipe, al cual en esta forma rendían pleito-homenaje.

Suscribían dicha manifestación los señores Díaz Caneja, presidente de la junta provincial; Estrada, vicepresidente; los señores vocales Valdés (D. Rafael), Cabanilles, Cienfuegos, Jovellanos, Ávila, Menéndez de Luarca (D. Dionisio), Valdés (D. Juan), Menéndez de Luarca (D. Alejandrino), Palacio, Fernández, Hervia, y Argüelles Riva (secretario): como individuos del Círculo carlista de Oviedo, los Sres. Álvarez Arenas, presidente, y Campoarnor, secretario; por la junta de distrito de Villaviciosa, el Sr. Fernández Castro; por la de Lena, el Sr. Bernaldo de Quirós; por la de Gijón, el Sr. González Cienfuegos; por la de Laviana, el Sr. Lamuño; por la de Avilés, el Sr. Suárez; por la de Castropol, el Sr. Cancio y Queipo; por la local de Morcín, el Sr. Palacio; por la de Teverga, el Sr. Salas; por la de Mieres, el Sr. Cachero; por la de Luanco, el Sr. Suárez Pola; por la de San Martín del Rey Aurelio, el Sr. González; por la de Proaza, el Sr. Palacio; por la de Carreño, el Sr. Casablanca; por la de Llanera, el Sr. Mier; por la de Aller, el Sr. Gutiérrez Lozano; por la de Colunga, el Sr. Miranda; por la de Laviana, el Sr. Valdés Vega; por la de Cabranes, el Sr. Fernández Guerra; por la de Siero, el Sr. Agüeria; por la de Candamo, el Sr. Cuervo y Riva; por la de Langreo, el señor García Codes; por la de Quirós, el Sr. Álvarez Manzano; por la de Las Regueras, el señor Quirós y Campo, y por la redacción de La Unidad, los Sres. Morán y Argüelles Meres.

Acto continuo el Sr. Estrada dirigió á S. M. el siguiente discurso:

Señor:

En nombre de los carlistas del Principado de Asturias, tenemos la alta honra de felicitar á V. M., como nos felicitamos á nosotros mismos, por el nacimiento de S. A. R. el Sermo. Señor D. Jaime Fernando de Borbón v Borbón. Aquel país, con más razón que el de Gales en Inglaterra, ó que el antiguo Delfinado de Francia, sirve de título á las primicias de la estirpe real de España, porque Asturias viene á ser como las primicias de la monarquía castellana, y su suelo sirvió de asilo y de cimiento para la reconquista contra los infieles. Y no es este el único título de gloria que Asturias puede presentar ante su Rey y ante su Príncipe: ya en la edad antigua, Augusto, Emperador poderoso, se vio obligado á abrir las puertas del templo de Jano, y á descender del solio de Roma para ir á sofocar en Asturias el último resto de la independencia cántabra; en la edad moderna, otro poderoso Emperador, Bonaparte, hubo de fijar su mirada de águila sobre Asturias, pobre rincón del mundo, desde donde el genio español le arrojó su primer reto, cuando toda Europa coaligada apenas se hubiera atrevido á hacer otro tanto.

Pues bien: si en esos tres solemnes y bien distintos momentos (ilegible) tan alto su nombre, es porque su espíritu está más elevado aún que sus montañas, cuyas soberbias cimas se esconden en las nubes; y desde allí, atravesando quinientas leguas de distancia, los carlistas de Asturias vienen al pie de estas otras montañas, y á la orilla de estos grandes lagos para ofrecer por conducto nuestro sus títulos de gloria ante un excelso recién nacido, ante un niño augusto, víctima inocente del odio de las revoluciones, venido al mundo en extranjero suelo, y que entró por las puertas de la Iglesia aquí donde el catolicismo vive como sospechoso huésped; niño augusto, representante de todos los dolores de una dinastía legítima proscrita, y representante á la vez de todas las grandezas de una dinastía legítima, nunca humillada; niño augusto que, á despecho de todas las iniquidades triunfantes, es, después de V. M., la única personificación verdadera de todas las glorias de España y de todas las glorias personales de sus Reyes, desde Ataulfo y Recaredo hasta Carlos V y Carlos VII.

¡Quiera Dios oír los votos que le eleva el corazón de los carlistas asturianos, súbditos fieles de V. M., y hacer de vuestro Príncipe y nuestro Príncipe un fruto de bendición para V. M. y su augusta esposa, cuya ausencia de este sitio es para todos tan sensible; un monarca de reparaciones y bondades para la desventurada España, y un justo, tal vez un Santo, para la patria Inmortal de todos!

Y ahora, Señor, para concluir, dígnese V. M. aceptar, siguiendo antiguas tradiciones, un presente que los carlistas asturianos ofrecen á su Príncipe; presente humilde como nunca, pero también como nunca expresivo, pues que en mucha parte se debe al óbolo del pobre, y es testimonio inequívoco de lealtad y de amor. Consiste en una condecoración mezquina, como lo sería todo lo que se dedicase á tan grandioso objeto, pero que tiene el valor inestimable de estar tocada en las santas reliquias depositadas en la catedral de Oviedo, tesoro con que Dios premió la fe de los antiguos asturianos: esta condecoración lleva las armas del Principado, el blasón sagrado de la Cruz de D. Pelayo, que es llamada la Cruz de la Victoria, y este nombre debe ser muy significativo para V. M. Dígnese asimismo V. M. cubrir con ella, como con una égida que le libre de males y peligros, el pecho de S. A. R., siguiendo también la tradición de nuestros Reyes, que investían á sus primogénitos con esta insignia, antes que con la del Toisón, ó cualquier otra correspondientes á su suprema dignidad.

Haciéndolo así V. M., habrá dado una muestra de singular afecto á los asturianos, y habrá colmado sus deseos.

Tomada por S. M. de manos del Sr. Estrada la insignia, la colocó sobre el pecho del augusto Príncipe de Asturias, y se dignó contestar con las siguientes palabras:

El Rey Don Carlos VII, padre del Príncipe Don Jaime

Gracias á Asturias por su entusiasta manifestación de fidelidad y por el rico don que desde este momento adorna el pecho del tierno Príncipe que lleva el título con que el mundo conoce desde antiguo á los herederos de la Corona de España.

Con noble orgullo habéis recordado vosotros, con satisfacción imponderable he oído yo, los hechos preclaros que ilustran la historia de la hidalga tierra asturiana.

Bien juzgáis cuando atribuís al espíritu de religiosidad é independencia el origen de las proezas que en épocas memorables realizaron vuestros ilustres antepasados. Ese espíritu es el que, todavía, por gracia especial de Dios, y á despecho de las revoluciones, vive y alienta el pueblo español; él es el que inspira mi alma al pensar en la restauración gloriosa que ha de poner término á los grandes dolores que sufre hoy mi amadísima patria.

Pido á Dios que cumpla vuestros votos al dirigiros al Príncipe de Asturias, á quien la Iglesia acaba de imponer sobre la pila bautismal un gran nombre en honor del Santo Patrón de España, y en memoria de aquel Rey esclarecido que si fue el Rey de las batallas y de las conquistas, lo fue también de los fueros y de las libertades.

Esos votos son los de todo el pueblo español que, alegando títulos de antigua fe, es merecedor por ello de que llegue pronto el día de mostrar ante el mundo (ilegible) los tiempos sin renegar de la enseña con que se inmortalizaron los héroes de Bailén y Covadonga.

Después de pronunciado este discurso, S. M. el Rey invitó á la comisión á que subiera á las habitaciones de S. M. la Reina para saludarla, pues por el estado de su salud no pudo asistir á la ceremonia; con lo que se dio ésta por terminada.

De orden de S. M. se extiende esta acta, que firma uno de sus secretarios privados.

La Faraz 2 de agosto de 1870. – Vicente de la Hoz y Liniers.

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Mártires de la Tradición 2018 en Gijón

marzo 8, 2018

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En cumplimiento de lo dispuesto en 1895 por Don Carlos VII, Rey legítimo de las Españas, se celebrarán este año en Asturias los siguientes actos por los Mártires de la Tradición:

GIJÓN
Domingo 11 de marzo
 

10:30 (diez y media de la mañana)

Santa Misa por los Mártires de la Tradición
Capilla de Nuestra Señora de los Remedios
Plaza de Jovellanos. Cimadevilla

 

“Propongo que se instituya una fiesta nacional en honor de los mártires que desde el principio del siglo XIX han perecido a la sombra de la bandera de Dios, Patria y Rey en los campos de batalla y en el destierro, en los calabozos y en los hospitales, y designo para celebrarla el 10 de marzo de cada año, día en que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo Carlos V“.
S.M.C. Carlos VII, Carta al Marqués de Cerralbo. Venecia, 5 de noviembre de 1895.

“Ante Dios nunca serás héroe anónimo”.
Ordenanza del Requeté

 

Actos centrales por los Mártires de la Tradición 2018:
El Pardo (Madrid), sábado 10 de marzo

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Plagios y fraudes de un «historiador» de andar por casa

julio 2, 2017

En alguna otra ocasión ha debido Las Libertades señalar a cierto joven (ya no tan joven) gijonés de extrema izquierda «asturchale», sin oficio ni beneficio ni titulación académica, por causa de su obsesiva actividad en Internet para divulgar una versión falsificada de la historia del Carlismo.

Más recientemente el autotitulado «historiador» se dedica también a dar conferencias y, sorprendentemente, ha encontrado acogida en el Club Prensa Asturiana de La Nueva España. Las actividades de la sección gijonesa de ese club pasan desapercibidas. No así las de Oviedo. El individuo en cuestión se desenvuelve mal en público y la asistencia a sus charlas es escasa. Pero el periódico le da una cobertura que ciertamente no merece.

Leemos en La Nueva España de 30 de junio que el día anterior Javier Cubero de Vicente osó hablar de Don Javier de Borbón Parma, «pretendiente carlista» (en realidad, Príncipe Regente entre 1936 y 1952, y a partir de este año Rey legítimo de las Españas hasta su muerte en 1977). Según el periódico, Javier Cubero dijo algunas cosas verdaderas (ése es el truco), aun escogiendo deliberadamente mal los términos. Es verdad que Don Javier se opuso al Estado totalitario, a la perpetuación del General Franco en el poder, a la Falange, al nazismo… Pero no lo hizo por «espíritu democrático», sino todo lo contrario. Ni fue «antifascista» ni «partisano» en la Francia ocupada, aunque sí estuvo en la verdadera resistencia (que inicialmente era monárquica y católica: las izquierdas colaboraban con los nazis) contra el invasor alemán.

Treinta años después de aquello, Don Javier se vería nuevamente traicionado y maltratado, esta vez por su hijo Carlos Hugo y los cómplices de éste. No hubo continuidad entre el padre y su primogénito varón. De los hijos habidos de su esposa Doña Magdalena de Borbón Busset, sólo la mayor, Doña Francisca, y el menor, Don Sixto Enrique, permanecieron fieles a la Causa carlista. Esto lo oculta y tergiversa Javier Cubero sistemáticamente.

Como antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, vamos a dar una prueba más del proceder fraudulento y mezquino de este «historiador» de andar por casa.

El 6 de diciembre de 2016 publicaba Las Libertades la entrada Aniceto Boves Goñi, valeroso carlista ovetense fallecido en Gran Canaria en 1932.

En su carácter de «historiador» fraudulento, Javier Cubero recurrió al «corta-y-pega». Copió la transcripción que Las Libertades había hecho de El Cruzado Español; copió la reproducción fotográfica del periódico carlista; hasta copió una parte de la introducción de Las Libertades. Lo pegó todo en uno de sus blogs y le puso de fecha el 26 de noviembre. O sea: que lo había publicado él antes que nosotros, oiga. Además de plagiarnos nos convertía en plagiarios.

fraudesdejaviercuberofechafalsa

Desafortunadamente para el «historiador», existen los motores de búsqueda en Internet y sus rastreadores. Que dejan constancia perpetua de la fecha en que realmente aparecen las publicaciones en la Red. Veamos qué dice Google:

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Efectivamente. La entrada de Las Libertades apareció el día en que está fechada: el 6 de diciembre. El plagio de Javier Cubero en La Carlistada falsa, fechado por él el 26 de noviembre anterior, apareció en realidad el 11 de diciembre.

Ésa es la medida de la confianza que merece cuanto dice y publica.

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