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San Pelayo contra los abderramanes democráticos

junio 26, 2012

Hoy 26 de junio celebra la Iglesia la festividad de San Pelayo, mártir (911-925). Santo del Reino de Asturias, pariente de San Rosendo y de la realeza asturiana. Mártir no sólo por no renegar de su Fe frente a los mahometanos, sino sobre todo por defender su pureza frente a los aberrosexualistas (esos pervertidos que son ridículamente llamados «homosexuales» o «gays»). Santo patrón de los niños y jóvenes carlistas. Desde Oviedo, esta antigua corte de la Monarquía asturiana que custodia sus reliquias, lo recordamos reproduciendo una antigua entrada de la desaparecida web Atrévete a pensar, y con unas apostillas de actualidad a continuación.

El joven murió martirizado por negarse a ser sodomizado por el sultán de Córdoba. Como afrenta, el «Orgullo Gay» se celebra siempre el siguiente fin de semana a su festividad: 26 de junio. Adalides de la tolerancia…

Su biógrafo dice que era tardo para la sonrisa; sin razón ninguna para no creerlo, aceptamos su testimonio y hasta puede ser que al final de la hagiografía terminemos por darle la razón.
Nacido en la actual Galicia, a orillas del Miño; solía jugar con los otros chicos en el pórtico de la episcopal de Tuy. Era sobrino del obispo Hermogio; por eso estudiaba gramática en la escuela junto a la catedral, donde se iba aprendiendo el salterio día a día; también en los días más solemnes se unía al canto mozárabe y actuaba como monaguillo en las funciones litúrgicas.

Pero aquello quedaba lejos. Ahora lo habían metido en la cárcel de Córdoba, donde los cuerpos de sus compañeros estaban sujetos con cadenas y grilletes; aquellos esclavos daban un hedor nauseabundo, pero a todo se acostumbra uno; un guardia con látigo iba a por ellos para llevarlos a sus tareas de arreglar jardines, limpiar mezquitas, atender los baños, arrimar tierra y amontonar ladrillos para las construcciones. Al regreso contaban que era inabarcable el trabajo que había en aquella ciudad enorme.

A Pelayo le habían dicho que le llevaban a ver al tío, y no le mintieron del todo, porque vio a Hermogio que estaba en la prisión, ya enfermo y hecho un viejo. Lo habían apresado el año anterior en la batalla de Val de Junquera (920) y desde allí lo llevaron a Córdoba. Pelayo era su rescate porque, al no llegar el oro, más valía un joven que un viejo.

El niño pensó que aquella situación acabaría pronto; así se lo aseguró su tío, pero con lo enfermo que iba al pasar el Duero, nada más llegó a saberse del obispo. Es verdad que de vez en cuando venían oleadas de prisioneros nuevos; pero en los cuatro años que pasó en la prisión, cada día repetía al anterior y fijaba al de mañana. Pelayo tenía permitido estar en otras estancias mientras sacaban a los mayores para el trabajo diario; como no había alborotado, ni dado un problema, ni se había unido a ninguna insurrección, hasta se había ganado la confianza de sus guardianes; pasaba bastante tiempo leyendo códices a escondidas y por la noche preguntaba lo que o entendía a los clérigos presos. Aprendió a discutir con carceleros y con los dueños de las casas ricas donde lo pusieron a trabajar de día; supo atraer su simpatía y respeto. Aquel chico valía la promesa de dinero.

Comprendió la corrupción generalizada de Córdoba, que a la vez era fortaleza, poder, arte, libros, bullicio, mercado con una gran cantidad de gente que compraba y vendía, reía, vociferaba más que hablaba, estaba contenta, y con frecuencia escuchaba a poetas que solían cantar las gracias de los mancebos. Tuvo tiempo de ver la confusión moral generalizada del lugar donde vivían hacinados los trabajadores esclavos y los presos sometidos a condena, y allí mismo necesitó energía heroica para guardar su pureza. Por eso decía «Dios quiera que no me vea en apuros más terribles». Porque allí se enteró de que los altos cargos se compraban con la prostitución de las conciencias; sí, al renegar de la religión venían sin mucho esfuerzo las casas, los palacios con esclavos del mediterráneo o judíos comerciantes de Alemania o de Francia, oro y tierras. Era la política de Abderramán III, que los hacía instrumentos útiles y manejables al cambiar de religión y prestarle infames servicios.

El joven Pelayo no cedió cuando lo llamaron a prestarlos aunque lo llevaran con protocolo al fastuoso ambiente cortesano, donde había alfombras y tapices, vasos de plata, aromas exóticos y guardianes sudaneses. Iba todo bañado, limpio, elegantemente vestido y perfumado; así lo presentaron ante el emir Abderramán III, el Victorioso, hombre dominado por la sensualidad, aunque los historiadores lo alaben por su corazón bondadoso. Las promesas de honor, riqueza y poder si se hacía musulmán se quedaron pequeñas. Sus palabras: «Soy cristiano y lo seré. Tus riquezas no valen nada. No voy a renegar de Cristo que es mi Señor y el tuyo, aunque tú no lo quieras». Y «Atrás, perro» (echándose para atrás, cuando intentaba tocar su ropa aquel soberano) «¿crees que soy como esos jóvenes infames que te acompañan?». Y rezó: «Señor, líbrame de las manos de mis enemigos».

Una catapulta de guerra lo lanzó desde un patio del alcázar hasta la otra orilla del Guadalquivir; como aún vivía, un guardia negro le cortó la cabeza con la espada. Era el primer cuarto del siglo X.

Su cuerpo fue trasladado a León, y más tarde a Oviedo, donde se veneran actualmente sus reliquias en el monasterio de benedictinas que lleva su nombre.

Los «gays» no se inventaron en el siglo XXI. Ni los mártires. Ya ves, Pelayo, cuando tanto invertido de uno y otro sexo campea hoy gritando por sus derechos, tú te quedas en la Historia como ejemplo de los que mueren por no querer serlo.

Según otras fuentes, San Pelayo fue mutilado y descuartizado antes de decapitado. Los sodomitas y los mahometanos (en verdad esto es a menudo redundante) se han distinguido siempre por lo satánico de su crueldad y de su odio.

El monasterio que custodia sus reliquias es el que lleva su nombre, el de las populares Pelayas. A ellas pertenecen (en derecho, lo que de hecho y contra derecho perdieron con la inicua Desamortización, obra de los sucesores de Abderramán) los terrenos de la Fábrica de Armas de la Vega.

Inicua fue también la venta de nuestras fábricas de armas a esos otros aliados de Abderramán, la industria armamentista estadounidense. Pero ya se sabe que los políticos de la democracia gobiernan contra Asturias y contra España, igual que los apóstatas que a partir del siglo VIII colaboraban con los invasores mahometanos.

Ahora, con periódicas exhibiciones de hipocresía y contradicción, los mismos abderramanes y tropas auxiliares (los partidos y sindicatos del sistema) se aprestan a cerrar la fábrica de armas y utilizar sus terrenos para la especulación urbanística (la misma que ha destrozado Oviedo y Asturias y que tanto ha contribuido a la recesión económica en que nos encontramos).

Que San Pelayo nos asista en la expulsión de los sucesores de Abderramán. Empezando por el que ocupa el Palacio de la Zarzuela y por sus aduladores y cómplices de aquí.

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Declaración del veinticinco de Mayo

mayo 25, 2012


Hace doscientos cuatro años «deliberó la Junta con asistencia del Real Acuerdo, y por el que se celebró en el día de hoy, llevar á efecto el armamento del Exército Defensivo Asturiano, en obsequio de la Religión, de la Patria, y de la común felicidad». La Junta General del Principado de Asturias –la verdadera, la destruida por el liberalismo y el constitucionalismo y ahora burlada por el “Estatuto de Autonomía”– se alzó por Dios, por la Patria y el Rey, contra la Revolución francesa encarnada y operante en las tropas de Napoleón, promotor de la primera Unión Europea; la misma que hoy nos ataca desde Berlín y Bruselas, mediante sus sucursales en Madrid y en Oviedo.

En Oviedo, el Parlamentín que suplanta a la Junta General acaba de elegir a un nuevo agente de Michel Ney, en la persona del socialista Javier Fernández, para hacer como que encabeza los destinos de nuestra pobre región. Tras un año de confusión y fracaso anunciados y buscados, con dispendio electoral repetido por en medio, vuelve la coalición del PSOE e Izquierda Unida más algún aliado ocasional. Aliado que en esta ocasión es el recién estrenado diputado de “Unión, Progreso y Democracia”, engendro jacobino que en Estrasburgo apoya la disolución de los estados nacionales en beneficio de un nuevo estado-nación europeo, y en Oviedo pide la supresión de concejos asturianos y el cierre definitivo de las minas de carbón. Entretanto se ha perdido hasta la Caja de Ahorros de Asturias. El futuro se presenta negro, al ritmo de La Marsellesa.

La Junta Carlista del Principado, que es sucesora y heredera de la Junta General del Principado de 1808, hace anualmente una declaración institucional en esta misma fecha. Como en aquella primera, la situación es hoy casi desesperada. La única esperanza que a los asturianos les queda es la lucha, agrupados bajo la bandera de la Santísima Virgen de Covadonga, contra el legítimo sucesor de José Bonaparte, Juan Carlos, contra el sistema corrupto que éste encabeza y contra sus sicarios entre nosotros.

Oviedo y Mayo 25 de 2012.

Junta Carlista del Principado


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The riddle of Strider

mayo 23, 2012
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Don Sixto Enrique de Borbón

All that is gold does not glitter,
Not all those who wander are lost;
The old that is strong does not wither,
Deep roots are not reached by the frost.
From the ashes a fire shall be woken,
A light from the shadows shall spring;
Renewed shall be blade that was broken,
The crownless again shall be king.
                       
    J.R.R. Tolkien, «The Lord of the Rings»




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Oraciones por Sergio Marqués

mayo 8, 2012

Foto: La Nueva España

Nota del Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella:

Ha fallecido esta mañana el abogado Sergio Marqués Fernández, quien fuera presidente del gobierno de la comunidad autónoma a la que Asturias quedó reducida por el régimen imperante. Su trayectoria política (uno de los fundadores de Alianza Popular en Gijón, luego en le Partido Popular y finalmente en su propia «Unión Renovadora Asturiana», cuyo hundimiento volvió a destacar que en Asturias es imposible el regionalismo al margen del Carlismo) no le manchó tanto como a los demás políticos actuales; que el propio PP se volviera en su contra no deja de ser un dato en su favor. También su vida familiar fue correcta y discreta, a diferencia de la de sus rivales.

Ofrezcamos nuestras oraciones para que Dios le haya perdonado su participación en la sección asturiana del contubernio juancarlista.


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España, víctima, una vez más, de la usura

abril 14, 2012


Recientemente, el diario The Wall Street Journal ha publicado un informe de la gestora Carmel Asset Management en el que, sin ningún pudor, afirman la conveniencia para estos (y otros) especuladores del hundimiento de España para así poder enriquecerse gracias a una de sus muchas triquiñuelas financieras. En este caso, a través de los Credit Default Swaps o CDS.
Para los lectores que desconozcan qué son estos instrumentos financieros, les daremos una breve explicación.

Los CDS son los instrumentos más modernos de Wall Street y constituyen, en su forma más simple, un contrato bilateral entre un comprador y un vendedor de protección. En este contrato el comprador se compromete a realizar una serie de pagos en el tiempo (primas) y el vendedor se compromete a cubrir parte, o el total, del crédito asegurado en caso de que éste no sea cancelado. Los CDS se utilizan en el aseguramiento de grandes corporaciones, paquetes de referencia crediticia (CDO) o en el aseguramiento de los bonos de deuda soberana, y se dieron a conocer tras el estallido de la crisis subprime. Su monto mínimo de operación es de 10 millones de dólares. Pueden ser a 1 año, 2, 3, 5 años o 10 años; pero también se aplican a plazos más cortos.

Los contratos de CDS han sido comparados con los seguros porque el comprador paga una prima y a cambio recibe una suma de dinero si la causa de impago especificado en el contrato se produce. Sin embargo, existen diferencias importantes con los seguros, de las cuales las más relevantes son que el vendedor no requiere ningún tipo de regulación, y que no está obligado a mantener ningún tipo de reserva para pagar a los compradores. Además, mientras el contrato de un seguro ofrece una indemnización por las pérdidas efectivamente producidas por el titular de la póliza (incendio, robo, accidente de tránsito), los CDS establecen un pago similar a los titulares, sin que exista ninguna pérdida real para ellos.

Estas características de los CDS son las que permiten a los inversores asegurar el riesgo de sus operaciones; pero también especular sobre la calidad crediticia de la entidad o del paquete de títulos. Es decir, se apuesta por una ventanilla comprando paquetes de inversiones, obligaciones de deuda colateralizada (CDO) o paquetes de deuda soberana, y por la otra ventanilla se adquieren los segurosCDS en caso de que la operación fracase. Esto fue así con las hipotecas subprime, como las de Fannie Mae y Freddie Mac, donde los grandes bancos, junto a la compra de los paquetes de valores con respaldo hipotecario (Mortgage Backed Security, MBS), u obligaciones de deuda colateralizada (CDO), los aseguraban con CDS. De esta forma ganaban por la vía normal (el pago de intereses) y también ganaban por la vía de impago (el cobro del CDS, o seguro de incumplimiento) cuando el negocio fracasaba. Por esta razón los CDS, si bien existen desde 1990, sólo se dieron a conocer tras el colapso de las hipotecas subprime, el año 2008.

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Pues bien. Estos tipejos se jactan de sus posibles ganancias (hasta un 300%) si España se hunde.
Mientras, nuestro gobierno (de ocupación) calla. Y calla porque sus miembros, como buenos cipayos del nuevo orden mundial, no hacen sino lo que les ordena la banca, la Unión Europea y demás instituciones bajo las que nos han sometido.

Calla también el pobre pueblo español. Un pueblo adiestrado para no pensar; y en el extraño caso de que eso ocurra, para mirar hacia otro lado. Al fin y al cabo, siempre nos quedará el fútbol…

A continuación les dejamos el enlace del citado informe

Informe de Carmel: The Pain in Spain

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