Posts Tagged ‘Nuevo Orden Mundial’

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Cacicada antitaurina en Gijón

agosto 19, 2021
Plaza de toros del Bibio, Gijón (foto Nwalme)

Nota de la Junta Local de Gijón de la Comunión Tradicionalista:

La villa de Gijón y su alcaldesa son el hazmerreír de España entera. Hace un día Ana González Rodríguez (muy pocos gijoneses reconocen su nombre) decretó por sí y ante sí el fin de las corridas de toros en Gijón. El pretexto, los nombres de dos de los lidiados en la última Feria de Begoña: «Feminista» y «Nigeriano».

Da miedo pensar que la alcaldesa sea profesora de instituto (en excedencia, claro). Porque su ignorancia da para llenar enciclopedias. Los linajes o reatas de ganado bravo van recibiendo el nombre de la vaca de la que proceden. Para que esos nombres («contra los derechos humanos», según Ana González) hubieran llevado la aviesa intención que la ultraprogresista alcaldesa les atribuye, la conspiración habría tenido que empezar hace unas cuantas décadas…

Da miedo también que se ignore que hay constancia documental de festejos taurinos en Asturias desde hace más de mil doscientos años. Es decir: la tauromaquia es más antigua que casi todo lo que hoy consideramos típicamente asturiano.

Pero sobre todo dan miedo el desprecio a Gijón y a los gijoneses; la voluntad totalitaria, animalista y «políticamente correcta» que encuentra su más acabada expresión hasta la fecha en la citada alcaldesa. Una ovetense impuesta como candidata por el P.S.O.E., que ni siquiera vivía en Gijón (al principio de su mandato se empeñaba en que el coche oficial la trajese y llevase a diario a su domicilio de La Fresneda) y que desde 2019 avergüenza al concejo en el que caciquea con mal estilo y peor intención.

La fiesta de los toros y la Feria de Begoña deben mantenerse en Gijón. La que sobra aquí es Ana González Rodríguez.

Gijón, 19 de agosto de 2021.

Romances modernos de toros, guerra y caza, por Jesús Evaristo Casariego. Prólogo de Agustín de Foxá, epílogo de Manuel Machado. Ilustraciones de Antonio Casero, Jesús Bernal y Gustavo Doré. Madrid, 1945
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La ganadería asturiana. Y la agricultura, la pesca, la minería…

julio 6, 2021

Estos días vuelve a hablarse —no lo suficiente, pues las deliberaciones de las instituciones europeas y de sus cómplices locales transcurren siempre en secreto casi masónico— de la nefasta PAC (la «política agraria común» de la Unión Europea) y de sus pésimas consecuencias para el campo asturiano. Cuyos ganaderos, los pocos que sobreviven, están sufriendo también la ofensiva de la propaganda sobre el «calentamiento global» y la contribución al mismo que, según dicha propaganda, estaría haciendo la ganadería. Por no hablar de los delirios veganos.

Históricamente en la ganadería asturiana ha predominado el vacuno. Casi siempre de aprovechamiento mixto (carne y leche, además de animales de tiro y carga), evolucionó durante el siglo XX hacia la producción principalmente láctea. Tras el desgraciado ingreso de España en la Comunidad Económica Europea y la entrada de las multinacionales y de los malos hábitos de consumo (la leche de larga duración, por ejemplo, fácilmente importada) promocionados por ellas, la tendencia se invirtió y hoy la producción cárnica se impone en el sector.

Los males que aquejan a la ganadería, y a la economía tradicional asturiana en general, empezaron hace mucho tiempo. Contra ellos se alzó la voz del Carlismo, que también señaló el camino que debía seguirse. En marzo de 1978, por ejemplo, la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias distribuyó una nota de prensa sobre el asunto, en cuya vigorosa redacción se adivina la mano de Jesús Evaristo Casariego. El día 28 de aquel mes la extractaba así el diario gijonés El Comercio:

Los caminos de Asturias se han cubierto estos días de tractores en ostensible, pero pacífica, manifestación que materializa una protesta justísima de los campesinos, entre los que figuran correligionarios y simpatizantes de la Causa que representamos.

Su actitud tiene todo nuestro apoyo, y se lo damos con total entusiasmo. Ya en 1976 manifestábamos nuestra postura bien claramente cuando el «Boletín Oficial del Estado» autorizaba la subida de la leche en 1,9 pesetas/litro, con el siguiente injusto y monstruoso reparto:

— Para las industrias o centrales lecheras, 0,9 pesetas.
— Para los vendedores, 0,7 pesetas.
— Para los transportistas, 0,2 pesetas.
— Y para los campesinos productores, 0,1 pesetas.

Es decir, que al campesino que con duro trabajo y riesgo crea la riqueza, sólo le correspondía una participación insignificante, la menor de todas, mientras que la parte más importante se la llevaban las industrias lácteas, muchas de ellas en manos de capitalistas extranjeros, y los intermediarios. Actualmente el ganadero recibe, aproximadamente, la mitad del precio pagado por el consumidor final.

Todo ello es consecuencia de «un orden social que no es el que representamos nosotros» como afirmó hace ya sesenta años el insigne carlista asturiano Vázquez de Mella, sino el orden del capitalismo liberal internacional, apoyado en el mundo occidental por los demócratas y socialistas domesticados, y contra el cual cuenta el Carlismo con casi siglo y medio de constante lucha en defensa de los auténticos intereses espirituales y materiales del pueblo español.

Pero no es sólo este problema de la ganadería. Ahí están también los de la agricultura, la pesca y la minería. Así, sabemos que el pescado vale en la rula la mitad que en el mercado, e igual ocurre con los productos del agro y la minería. Sólo una mitad de los precios que el pueblo paga va a parar a los sufridos agricultores, pescadores y mineros.

Mientras subsista el régimen socioeconómico actual defendido por los que se llaman demócratas y socialistas, izquierdistas o derechistas o centristas «europeizantes»; mientras sean dueñas del Estado estas democracias hedonistas materializadas, entregadas a los codiciosos grupos de presión multinacionales, con sus socialistas colaboracionistas: mientras se gobierne a medida de los agiotistas internacionales y sus lacayos de acá, el pueblo español seguirá siendo su víctima.

Frente al régimen imperante, nosotros, los carlistas propugnamos un orden socioeconómico nuevo y radicalmente distinto al de los demoliberales y socialistas. Un orden español que se constituya al servicio directo de los españoles, sin doctrinarismo copiado del extranjero con sus instituciones y leyes traducidas que no nos sirven, que vienen impuestas por esos grupos de presión internacionales que hoy por desgracia ya son dueños de la gobernación y la economía de España y que tan decisivo papel jugaron en las recusables elecciones últimas.

Como alternativa a esta situación, los carlistas propugnamos un orden nuevo y a la española. Entre otras soluciones proponemos la creación de poderosas cooperativas de producción y distribución y la reconstrucción de grandes propiedades colectivas del pueblo y a su servicio, que den autarquía a las instituciones y estamentos populares. Tal es la posición centenaria de nuestros pensadores y economistas.

Es llamativa la actualidad de lo afirmado en esta nota de hace cuarenta y tres años. Detengámonos en su último párrafo, para ponerlo en relación con noticias recientes. Desde hace algún tiempo funciona en nuestra región la Coordinadora de Montes Vecinales en Mano Común del Principado de Asturias, que busca la recuperación de los montes comunales arrebatados a los vecinos desde la Desamortización liberal en adelante. A pesar de ser ignorados y boicoteados por la administración autonómica, han ido logrando algunos avances. Lo cual irrita sobremanera al establishment liberal-socialista-europeísta, como demostró el feroz y falaz ataque que desde La Voz de Asturias les lanzó el 28 de mayo último el appáratchik socialista Joaquín Arce.

Esa misma irritación, esa misma ferocidad indican que, hoy como en 1978 y como en 1833, la solución está en la Tradición. Y que los esbirros de la plutocracia siguen dispuestos a combatirla.

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España, víctima, una vez más, de la usura

abril 14, 2012


Recientemente, el diario The Wall Street Journal ha publicado un informe de la gestora Carmel Asset Management en el que, sin ningún pudor, afirman la conveniencia para estos (y otros) especuladores del hundimiento de España para así poder enriquecerse gracias a una de sus muchas triquiñuelas financieras. En este caso, a través de los Credit Default Swaps o CDS.
Para los lectores que desconozcan qué son estos instrumentos financieros, les daremos una breve explicación.

Los CDS son los instrumentos más modernos de Wall Street y constituyen, en su forma más simple, un contrato bilateral entre un comprador y un vendedor de protección. En este contrato el comprador se compromete a realizar una serie de pagos en el tiempo (primas) y el vendedor se compromete a cubrir parte, o el total, del crédito asegurado en caso de que éste no sea cancelado. Los CDS se utilizan en el aseguramiento de grandes corporaciones, paquetes de referencia crediticia (CDO) o en el aseguramiento de los bonos de deuda soberana, y se dieron a conocer tras el estallido de la crisis subprime. Su monto mínimo de operación es de 10 millones de dólares. Pueden ser a 1 año, 2, 3, 5 años o 10 años; pero también se aplican a plazos más cortos.

Los contratos de CDS han sido comparados con los seguros porque el comprador paga una prima y a cambio recibe una suma de dinero si la causa de impago especificado en el contrato se produce. Sin embargo, existen diferencias importantes con los seguros, de las cuales las más relevantes son que el vendedor no requiere ningún tipo de regulación, y que no está obligado a mantener ningún tipo de reserva para pagar a los compradores. Además, mientras el contrato de un seguro ofrece una indemnización por las pérdidas efectivamente producidas por el titular de la póliza (incendio, robo, accidente de tránsito), los CDS establecen un pago similar a los titulares, sin que exista ninguna pérdida real para ellos.

Estas características de los CDS son las que permiten a los inversores asegurar el riesgo de sus operaciones; pero también especular sobre la calidad crediticia de la entidad o del paquete de títulos. Es decir, se apuesta por una ventanilla comprando paquetes de inversiones, obligaciones de deuda colateralizada (CDO) o paquetes de deuda soberana, y por la otra ventanilla se adquieren los segurosCDS en caso de que la operación fracase. Esto fue así con las hipotecas subprime, como las de Fannie Mae y Freddie Mac, donde los grandes bancos, junto a la compra de los paquetes de valores con respaldo hipotecario (Mortgage Backed Security, MBS), u obligaciones de deuda colateralizada (CDO), los aseguraban con CDS. De esta forma ganaban por la vía normal (el pago de intereses) y también ganaban por la vía de impago (el cobro del CDS, o seguro de incumplimiento) cuando el negocio fracasaba. Por esta razón los CDS, si bien existen desde 1990, sólo se dieron a conocer tras el colapso de las hipotecas subprime, el año 2008.

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Pues bien. Estos tipejos se jactan de sus posibles ganancias (hasta un 300%) si España se hunde.
Mientras, nuestro gobierno (de ocupación) calla. Y calla porque sus miembros, como buenos cipayos del nuevo orden mundial, no hacen sino lo que les ordena la banca, la Unión Europea y demás instituciones bajo las que nos han sometido.

Calla también el pobre pueblo español. Un pueblo adiestrado para no pensar; y en el extraño caso de que eso ocurra, para mirar hacia otro lado. Al fin y al cabo, siempre nos quedará el fútbol…

A continuación les dejamos el enlace del citado informe

Informe de Carmel: The Pain in Spain

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