Posts Tagged ‘Junta Carlista del Principado’

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Asturias fue la primera en declarar excluidos a dos Príncipes de Asturias, padre e hijo: Carlos Hugo y Carlos Javier

octubre 6, 2016

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Recientemente algunos medios asturianos, haciéndose eco de unos artículos superficiales y sin documentar de una revista digital apropiadamente llamada Vanitatis, han hablado de supuestos Príncipes de Asturias carlistas (lo cual, si fuera verdad, querría decir simplemente Príncipes de Asturias legítimos, Príncipes de Asturias de verdad). E incluso han atribuido al expríncipe Carlos Javier (de Borbón Parma y Lippe-Biesterfeld) la jefatura del Carlismo; lo cual es tan radicalmente falso que mueve a risa. Carlos Javier no es más que un señor holandés muy rico, alto empleado de banca especulativa, casado con una periodista sin rango ninguno, y cuya ignorancia de todo cuanto tenga que ver con el Carlismo es parecida a la de la autora de esos artículos de Vanitatis. Además ni siquiera es católico. Acaba de hacer padrino de bautismo de su hijo Carlos Enrique (un plebeyísimo y encantador bebé al que esos medios quieren hacer pasar por «Príncipe de Asturias carlista») a su primo el Rey de Holanda, calvinista declarado. Por no hablar de otros traspiés anteriores.

Se da la circunstancia de que hace bastantes años, cuando el entonces joven Carlos Javier parecía que podía superar y contrarrestar la traición de su padre Carlos Hugo a la Causa carlista, fueron las Juventudes Tradicionalistas Asturianas las primeras que lanzaron una campaña para darlo a conocer. Cuando este Carlos Javier sí era Príncipe de Asturias, como nieto del último Rey legítimo de las Españas, Don Francisco Javier de Borbón y Braganza, y sobrino del Regente, Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón Busset. De tal campaña hablaremos en otra ocasión.

Pero poco después, al igual que veintitantos años antes, tuvo que ser la Junta Carlista del Principado de Asturias la primera en declarar la exclusión del Príncipe de Asturias. La primera vez fue con el padre de Carlos Javier, el mencionado Carlos Hugo. Se declaraba la exclusión, esto es, se daba fe pública de un hecho: que por contravenir los principios de la Tradición e ir contra las leyes tradicionales de España, un príncipe perdía sus derechos y dejaba de serlo. En ambos casos la Junta Regional de Asturias se veía obligada a tomar la iniciativa ante circunstancias anómalas, como eran las causadas por la ausencia de autoridad nacional efectiva de la Comunión Tradicionalista en aquellos momentos. De forma parecida a como en 1808 tuvo que actuar la Junta General del Principado de Asturias, de la cual es directamente sucesora la Junta Carlista.

El documento cuyo facsímil se reproduce arriba es la declaración que la Diputación Permanente de la Junta Carlista del Principado de Asturias emitió en Oviedo el día 4 de noviembre de 1997. Se trata del original —en primicia para LAS LIBERTADES— que permaneció confidencial un tiempo, a petición del periodista que había facilitado la información que aparece señalada con una llave en el margen derecho. Fallecido ya el informante hace años, puede darse a conocer tal cual se firmó.

Por indicación del Regente Don Sixto Enrique, en aquel entonces tampoco se hizo entonces circular demasiado, pues el Duque de Aranjuez albergaba esperanzas de reconducir a su sobrino a la legitimidad y la tradición. Esperanzas a las que no renunció hasta hace poco tiempo, cuando la acumulación de hechos en contrario las convirtieron en definitivamente imposibles. He aquí el texto:

La diputación permanente de la Junta Carlista del Principado de Asturias, ante la falta de organismo superior en el momento presente, ha juzgado necesario hacer pública la presente

DECLARACIÓN:

En 1977, a la muerte en el exilio de S.M.C. Don Javier de Borbón (q.s.g.h.) la normal sucesión se vio truncada por la inhabilitación en que había incurrido su hijo mayor D. Carlos Hugo por su infidelidad a los principios de la Tradición y por su aceptación del régimen imperante.

Desde entonces la Comunión Tradicionalista estuvo bajo la regencia de la Reina viuda Doña Magdalena de Borbón (q.s.g.h.) y del Infante Don Sixto Enrique, Abanderado de la Tradición, en la esperanza de que el hijo mayor de D. Carlos Hugo, S.A.R. Don Carlos Javier de Borbón, cumpliría su deber al alcanzar la mayoría de edad. Es aquí donde comienza la responsabilidad de esta Junta, al haber reconocido a Don Carlos Javier como Príncipe de Asturias legítimo.

Han pasado ya varios años desde que el Príncipe Carlos Javier cumplió la mayoría de edad; sin que, a pesar de algunos signos esperanzadores, haya manifestado su disposición a desempeñar las obligaciones de su rango o a prestar juramento de fidelidad a los principios tradicionales de las Españas y a los derechos y libertades de este Principado.

Por el contrario se dan los siguientes hechos: D. Carlos Javier utiliza documentación española conforme a la legalidad vigente, extremo que siempre había sido evitado por los príncipes de la Dinastía legítima por lo que representa de acatamiento a la usurpación reinante. Ha evitado recibir formación militar, indispensable para el desempeño de sus funciones. Y ha mostrado en otros aspectos su adaptación a los contravalores dominantes.

Los anteriores errores pueden encontrar justificación o disculpa, y atribuirse a inexperiencia o mal consejo. Pero recientemente D. Carlos Javier ha dado otro paso que muestra a las claras su absoluto abandono de las responsabilidades dinásticas y políticas que le corresponden: acompañado de su hermana Dña. María Carolina, ha asistido en Barcelona a la boda de Iñaki Urdangarín con la hija menor del Jefe del Estado, cuya familia representa desde 1833 la antítesis absoluta de la Familia Real carlista.

Este gravísimo error ha sido además innecesario y vergonzoso: la Casa Ducal de Parma fue invitada a la boda por La Zarzuela, sin que se esperase que viniera ninguno de sus miembros. A pesar de la invitación, La Zarzuela suprimió su nombre de la lista oficial de invitados facilitada a los medios de información y su presencia de las fotografías oficiales. Para redondear la humillación, la Infanta Dña. María Teresa (tía de D. Carlos Javier y colaboradora habitual del olvidado D. Carlos Hugo) intentó en el último momento que el diario ABC se hiciese eco de la presencia de sus sobrinos en la boda.

Nos parece manifiesto, pues, que D. Carlos Javier renuncia a sus derechos sucesorios. Éstos pasan, y así lo declaramos, a su hermano menor Don Jaime de Borbón y Lippe-Biesterfeld; de quien esperamos una pronta respuesta.

Entretanto, renovamos nuestra expresión de acatamiento a la regencia de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, a quien se comunica la presente Declaración.

En Oviedo, a cuatro de noviembre de mil novecientos noventa y siete, festividad de San Carlos Borromeo, Día de la Dinastía Legítima.

Refrendan esta declaración con su firma: Pablo García-Argüelles Arias. Luis Infante de Amorín. Gonzalo Mata Fernández-Miranda. Jesús de Pedro Suárez. Víctor Rodríguez Infiesta. Manuel de Vereterra Fernández de Córdoba.

Lamentablemente, aquel Jaime de Borbón Parma que era el siguiente en el orden sucesorio ha seguido el mismo proceder irresponsable de su hermano mayor, y ha perdido también todos sus derechos. Pero la Dinastía no se acaba nunca, y las leyes sucesorias tradicionales prevén todas estas circunstancias.

Los leales asturianos, mientras tanto, permanecen vigilantes. La Monarquía tradicional y la sucesión legítima son demasiado importantes para las Españas, como para dejarlas en manos de vanidades.

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Declaración del veinticinco de mayo

mayo 25, 2015

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Junta Carlista del Principado

DECLARACIÓN DEL VEINTICINCO DE MAYO

 

Hoy hace doscientos siete años «deliberó la Junta con asistencia del Real Acuerdo, y por el que se celebró en el día de hoy, llevar á efecto el armamento del Exército Defensivo Asturiano, en obsequio de la Religión, de la Patria, y de la común felicidad».

La Junta Carlista del Principado, continuadora de la legitimidad de aquella Junta General (con la que nada tiene que ver el Parlamentín inventado en 1978) y de sus ideales (los de Dios, Patria, Fueros y Rey legítimo) tiene por costumbre emitir una declaración anual en esta fecha. La de este año no puede obviar que ayer se celebraron unas elecciones dicen que autonómicas, cuyos resultados dan algunos por novedosos. No lo son tanto: el Parlamentín en cuestión está formado por partidos políticos de siglas diversas, pero de considerable parecido en sus programas y en las ideologías que sustentan. Que en realidad no es sino una sola: la ideología de la posmodernidad, último vástago de las de la Revolución francesa que en 1808 intentaban imponer en España Napoleón y sus afrancesados.

Afrancesados son, pues, todos los partidos que se disponen a repartirse los despojos de Asturias. Europeístas, laicistas, divorcistas y abortistas; leales mamelucos del gran capital internacional. Mientras Asturias, y con ella España entera, no se sacuda el lastre de los partidos políticos, no podrá aspirar a la regeneración.

Vemos con esperanza cómo en las elecciones locales celebradas también ayer día 24, en varios concejos de Asturias han obtenido concejales candidaturas y agrupaciones independientes. Ese es el camino: apartar del gobierno municipal a esos partidos políticos inútiles, parasitarios, que dividen y no sirven, que usurpan y no representan.

En los albores de los siglos VIII y XIX, todo parecía perdido. Nuestros enemigos, mahometanos primero y europeos después (mahometanos y europeos, como ahora), eran la marea que anegaba la Cristiandad y amenazaba con tragarse España para siempre. Los asturianos de entonces reaccionaron: gracias a ellos seguimos existiendo hoy.

En esta segunda década del siglo XXI, ¿sabrán los asturianos actuales aprender del ejemplo de sus antepasados? Que el Espíritu Santo, en este tiempo de Pentecostés, así lo conceda.

Siempre presente el lema de nuestras banderas de mil ochocientos ocho:

ASTURIAS NUNCA VENCIDA

Oviedo y Mayo 25 del 2015

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Nuevo Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista

julio 6, 2014

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Nuevo Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista

A propuesta de su Secretaría Política, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, Abanderado de la Tradición, ha dispuesto el nombramiento de don Antonio Capellán de la Riva como Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias.

Antonio Capellán de la Riva nació en 1982 en Oviedo, con raíces familiares también en el concejo de Colunga. Es licenciado en Ciencias Económicas y diplomado en Empresariales por la Universidad de Oviedo, así como diplomado en Márketing, Publicidad y Relaciones Públicas. Presidente de la Agrupación Deportiva San Pelayo y vocal de las juntas directivas del Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella y de la Hermandad de Defensores de Oviedo, ha sido delegado nacional de Juventudes Tradicionalistas y vocal de la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista Carlista del Principado de Asturias.

Le corresponderá ahora encabezar la renovación de dicha Junta Regional, la más antigua de España en continuidad ininterrumpida desde 1833. La Junta Carlista del Principado se tiene asimismo por verdadera sucesora de la histórica Junta General del Principado de Asturias, suprimida por los liberales.

Oviedo, julio 2014.

 

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25 de mayo: Asturias, evita el abismo

mayo 25, 2013

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Junta Carlista del Principado de Asturias

Declaración del Veinticinco de Mayo

Hace doscientos cinco años «deliberó la Junta con asistencia del Real Acuerdo, y por el que se celebró en el día de hoy, llevar á efecto el armamento del Exército Defensivo Asturiano, en obsequio de la Religión, de la Patria, y de la común felicidad». Palabras que dejan claros el espíritu y el propósito de la Junta General del Principado de Asturias al declarar la guerra a Napoleón: declaraban la guerra contra la Revolución, contra el liberalismo, contra Europa; declaraban la guerra por Dios, por la Patria y el Rey.

En cruel contraste con la Asturias de hoy, donde en medio de la mayor devastación social, económica, cultural y religiosa desde la última guerra, aún se pasea en triunfo al hijo y presunto heredero del actual sucesor de José Bonaparte: Juan Carlos, jefe de Estado constitucional. De una constitución que no es la histórica de España, como quería Jovellanos, sino otra versión rehecha más del Estatuto de Bayona o «Acte Constitutionnel de l’Espagne» de 1808.

La sujeción de los asturianos actuales a las instituciones europeas, a la Constitución de 1978 con sus reformas y sus estatutos, a una familia de usurpadores involucrada en toda forma de corrupción y a unos partidos políticos —los afrancesados de hoy— que sirven a todo ello, no sólo representa deshonor: es también nuestro suicidio como pueblo.

En 1808 nuestros antepasados no quisieron «admitir esta dura ley represiva de su libertad … y creyendo ya indicada en ella la esclavitud, a que con ofensa de la Religión, del Rey y de la Patria, le disponía … la abominable y negra perfidia de Napoleón, Emperador de los Franceses, por la disfrazada prisión de nuestro Rey Fernando el VII, y toda la familia de Borbón en el interior de la Francia», se alzaron y declararon la guerra.

Hoy no está prisionera la Familia Real, pero sí exiliada, también en el interior de Francia. En contraste con Juan Carlos y los suyos, Asturias y España entera tienen en el legítimo Regente, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, al hombre que tiene la capacidad, formación y ánimo capaces de sacarnos de nuestra postración y de encabezar nuestra recuperación; además de contar con la legitimidad de la que carece el actual Jefe de Estado, quien detenta ilegalmente el título de rey por capricho de un general y por imposición del extranjero.

Quiera la Santísima Virgen de Covadonga obtenernos por su mediación que Dios sacuda las conciencias de los asturianos y les evite caer al abismo hacia el que corren.

Por Dios, por la Patria, por los Fueros y por el Rey legítimo. Oviedo y Mayo 25 de 2013.

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Para desarmarse de risa

octubre 16, 2012

La Milicia Nacional, etarras del siglo XIX.

Nota de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias:

Se agradece a La Nueva España que no dé por buena la disparatada versión del origen del Desarme que ahora se apunta hasta a escenificar (con cargo a los bolsillos de los ovetenses, en estos momentos de recesión pavorosa) esa covachuela de lerdos, ignorantes y amigos de lo ajeno en que se ha convertido el Ayuntamiento de Oviedo.

Sin embargo, el loable propósito de mostrar la verdad de aquellos lejanos acontecimientos no se logra del todo en el artículo-entrevista El Desarme, desarmado. Dice su autor, Ángel Fidalgo: “A los carlistas ovetenses les gusta el menú del Desarme, pero desarman su historia. […] ¿Por qué lo hacen ahora y no antes? Porque el Desarme de este año va a adquirir una dimensión que hasta ahora no tuvo, ya que al tradicional evento [sic] gastronómico se sumarán una mesa redonda, la constitución de una cofradía y la recreación en la plaza del Ayuntamiento del desarme de las tropas carlistas a manos de los liberales”.

Al Sr. Fidalgo le habría bastado la hemeroteca de La Nueva España para ver que los carlistas ovetenses desarmaron hace muchos años, y repetidamente después, la infundada historia de un supuesto desarme de tropas carlistas, que nunca existió. Y mucho menos a manos de los liberales ovetenses, una pandilla de cobardes cuyos dignos (por indignos) herederos sientan hoy sus posaderas en el consistorio de la Plaza Mayor, a la que dan el mal nombre de la Constitución.

Todavía hace dos años la Comunión Tradicionalista de Asturias recordaba: “El único episodio de las Guerras Carlistas que se aproxima a la fecha del Desarme, pero no coincide con la misma, es el paso de una columna de los Ejércitos del Rey legítimo Don Carlos V, columna que mandaba el General Sanz. Para proteger un tren de suministros y prisioneros se llevó a cabo un ataque de distracción contra la Milicia Nacional (liberal) que por entonces aterrorizaba Oviedo, que sufrió numerosas bajas. Pero el día 20 de octubre de 1836, dicha columna entró triunfalmente en Gijón, por lo que los hechos relatados no pueden corresponder al Desarme ovetense, que se refiere más bien a uno de los varios desarmes llevados a cabo por liberales moderados contra su propia Milicia Nacional, advenedizos convertidos en terroristas, equiparables tanto por su actuación como por su adscripción política a la horda socialista que arrasó Oviedo en octubre de 1934; aunque los liberales del siglo XIX mantuvieron por mucho más tiempo su dominio de terror, robos, confiscaciones, masivas detenciones arbitrarias y asesinato de numerosos ovetenses”.

Como conocemos a don Efraín Canella, a quien se fotografía y cita en el artículo-entrevista de La Nueva España, nos da la impresión de que don Ángel Fidalgo se ha equivocado un poco en la transcripción. Es un enorme dislate decir que “el 1 de noviembre de 1833 … En esa fecha no había carlistas en Oviedo”. El 2 de octubre de 1833 los Voluntarios Realistas de Talavera de la Reina proclamaron a Don Carlos V. Por supuesto que el 1 de noviembre de aquel año, y antes de esa fecha, había carlistas en Oviedo.

Claro que para errores de transcripción destaca el de “María Cuervo-Arango, presidenta [sic] nacional de la Comunión Tradicionalista Carlista, y Javier Valdés, presidente regional de esta formación”. En la Comunión Tradicionalista no existen ni han existido nunca los cargos de presidente nacional o regional. La Comunión Tradicionalista está encabezada actualmente por el profesor José Miguel Gambra Gutiérrez, Jefe Delegado de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón. Ni la Sra. María Cuervo-Arango ni el Sr. Javier Álvarez Valdés ostentan ningún cargo en el Carlismo, ni se distinguen por sus conocimientos sobre su historia ni su doctrina.

Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias

Apartado de Correos 2.044 · 33080 Oviedo

http://carlismo.es/asturias

http://www.carlismo.es/

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Fiesta de la Santísima Virgen de Covadonga

septiembre 7, 2012

 

 

Nota de la Diputación Permanente de la Junta Carlista del Principado

Fiesta de la Virgen de Covadonga, no “Día de Asturias”

 

En la víspera de la Natividad de Nuestra Señora, fiesta de la Santísima Virgen de Covadonga, los carlistas asturianos reiteramos un año más algo que debería resultar obvio: que el ocho de septiembre es la fiesta de la Santina de Covadonga, Patrona de Asturias. En cambio no es, por más que se empeñen los políticos parásitos, un “Día de Asturias” secularizado, laico y absurdo, con el cual esos políticos parásitos y sus cómplices intentan desde hace décadas hacer olvidar el sentido verdadero de esta fiesta.

 

Asturias es católica y mariana, le pese a quien le pese. La Natividad de Nuestra Señora es una de las fiestas más antiguas de entre las dedicadas a la Madre de Dios. Aquí el catolicismo, gracias a la Reconquista, es el más antiguo de España; la festividad de hoy es la de la patrona de los más antiguos santuarios marianos de la región, no sólo de Covadonga.

 

La “comunidad autónoma” y la casta de los políticos que la desgobiernan, que saquean y empobrecen a Asturias y a los asturianos, que favorecen la implantación de la secta de Mahoma entre nosotros, etc., no tiene nada que celebrar el ocho de septiembre. Menos aún a derrochar en sus celebraciones los caudales públicos que nos han arrebatado y que siguen malgastando, en medio de una recesión pavorosa y de una presión fiscal confiscatoria y tiránica.

 

Santina de Covadonga, ruega por nosotros.

 

 

Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias

Apartado de Correos 2.044 · 33080 Oviedo

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Declaración del veinticinco de Mayo

mayo 25, 2012


Hace doscientos cuatro años «deliberó la Junta con asistencia del Real Acuerdo, y por el que se celebró en el día de hoy, llevar á efecto el armamento del Exército Defensivo Asturiano, en obsequio de la Religión, de la Patria, y de la común felicidad». La Junta General del Principado de Asturias –la verdadera, la destruida por el liberalismo y el constitucionalismo y ahora burlada por el “Estatuto de Autonomía”– se alzó por Dios, por la Patria y el Rey, contra la Revolución francesa encarnada y operante en las tropas de Napoleón, promotor de la primera Unión Europea; la misma que hoy nos ataca desde Berlín y Bruselas, mediante sus sucursales en Madrid y en Oviedo.

En Oviedo, el Parlamentín que suplanta a la Junta General acaba de elegir a un nuevo agente de Michel Ney, en la persona del socialista Javier Fernández, para hacer como que encabeza los destinos de nuestra pobre región. Tras un año de confusión y fracaso anunciados y buscados, con dispendio electoral repetido por en medio, vuelve la coalición del PSOE e Izquierda Unida más algún aliado ocasional. Aliado que en esta ocasión es el recién estrenado diputado de “Unión, Progreso y Democracia”, engendro jacobino que en Estrasburgo apoya la disolución de los estados nacionales en beneficio de un nuevo estado-nación europeo, y en Oviedo pide la supresión de concejos asturianos y el cierre definitivo de las minas de carbón. Entretanto se ha perdido hasta la Caja de Ahorros de Asturias. El futuro se presenta negro, al ritmo de La Marsellesa.

La Junta Carlista del Principado, que es sucesora y heredera de la Junta General del Principado de 1808, hace anualmente una declaración institucional en esta misma fecha. Como en aquella primera, la situación es hoy casi desesperada. La única esperanza que a los asturianos les queda es la lucha, agrupados bajo la bandera de la Santísima Virgen de Covadonga, contra el legítimo sucesor de José Bonaparte, Juan Carlos, contra el sistema corrupto que éste encabeza y contra sus sicarios entre nosotros.

Oviedo y Mayo 25 de 2012.

Junta Carlista del Principado


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