Posts Tagged ‘Don Sixto Enrique de Borbón’

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Celebrar la fiesta de Santiago Apóstol es una obligación

julio 25, 2022

Ayer domingo distribuía la agencia FARO la nota que más abajo reproducimos: Este lunes es 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, Patrono Mayor de las Españas. ¿Está preparado para observarla y celebrarla? Se aplica perfectamente al caso de Asturias, donde no es festivo oficial desde los días del Pedro Sánchez de las décadas de 1980 y 1990, el también socialista y también agente estadounidense Felipe González. Y donde tampoco tenemos Misa (Misa tradicional, se entiende) hoy.

El patronazgo de Santiago fue proclamado por la Monarquía asturiana. Por Asturias discurre el Camino primitivo de Santiago. Todo esto es sabido. El Camino de Santiago llena de vez en cuando las bocas de los políticos del régimen en Asturias. Claro que ellos lo ven, o quieren verlo, como una especie de Benidorm en movimiento. Su verdadero significado les espeluzna. Por eso nos someten a la vergüenza de tratar la fiesta de hoy como día laborable. No es admisible.

Este lunes 25 de julio es la fiesta de Santiago Apóstol, Patrono Mayor de las Españas. Y, sin embargo, en este régimen constitucional (benéfico, si atendemos a las alabanzas que frecuentemente recibe de parte de conspicuos miembros de la Conferencia Episcopal) no es festivo.

Según en qué «comunidad autónoma» o en qué municipio nos encontremos, será festivo oficial o no. ¿Nos exime esa circunstancia de observar la festividad?

De ninguna manera. Todos podemos cumplir con nuestra obligación de católicos y españoles, y contribuir con ello a que la fiesta se observe, al margen de una España oficial que suplanta a la España real.

No todos podrán, sin riesgo grave, faltar al trabajo o cerrar sus negocios este lunes. Pero muchos sí pueden. Y deberían hacerlo.

Aquellos estudiantes que estén recibiendo clases este verano sí pueden faltar a ellas el día 25. Y deben hacerlo.

Todos pueden abstenerse de hacer compras. Incluso por Internet. Y deben hacerlo.

Y aquéllos (no tantos, por desgracia) que estén a distancia razonable de la Santa Misa tradicional, deben acudir.

Hay quienes ponen en duda la eficacia o necesidad de campañas como ésta. Son ciertamente necios.

En 1988 otro Gobierno socialista, presidido por Felipe González, quiso quitar el carácter festivo al día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, Patrona Mayor de las Españas. El argumento era fácil, hasta «razonable»: la proximidad de la fiesta neopagana de la Constitución, el 6 de diciembre, que convertía la irracional y entonces reciente costumbre de los puentes festivos en un verdadero acueducto. El Gobierno se avenía incluso a «trasladar» el festivo al día 5, víspera del de su «inmaculada» Constitución.

La reacción de la España real fue memorable. Y no se contaba con Internet, ni con «redes sociales», ni con teléfonos móviles… Millones de firmas (de firmas de verdad, en papel) recogidas; cientos de miles de pasquines y folletos repartidos, especialmente a la salida de los templos; decenas de miles de carteles y pegatinas fijados en las calles; cientos de cartas al director de los medios; acciones directas contra los promotores de la supresión de la fiesta.

Inclinada a subirse al caballo ganador, incluso la nefasta Conferencia Episcopal Española se sumó a la campaña. Y la fiesta se mantuvo. Hasta hoy.

Aquella defensa de la Inmaculada implicó a muchos. Pero no cabe duda de que fue capitaneada por la Comunión Tradicionalista.

Sin embargo, en el mismo lote esa Conferencia Episcopal pactó la supresión del carácter festivo nacional de las fiestas de San José y del Jueves Santo (que podía haber recuperado tranquilamente su antigua condición de media fiesta; pero ni eso), del Corpus Christi y de la Ascensión («trasladadas» éstas litúrgicamente, dentro del caos litúrgico del «Novus Ordo» al domingo; siguiendo el modelo napoleónico, para mayor burla y escarnio).

El Gobierno lo intentó también con la fiesta de los Reyes Magos; pero aquí los grandes intereses comerciales se lo impidieron. Treinta y cuatro años después, con la constante propaganda que va convirtiendo la Navidad neoespañola en una imitación cutre de la estadounidense (falsificación ésta en el que se distinguen por su entusiasmo los ayuntamientos de derechas), no sabemos si esa resistencia durará mucho tiempo.

¿Cómo es posible que los carlistas perdieran tanto fuelle tras 1988? ¿Por qué sus campañas actuales no tienen tanto eco?

La primera y más evidente respuesta es: porque muchos de los carlistas actuales viven en el desánimo y la ambigüedad. Pero, ¿cómo han llegado a ello?

Volvamos la vista a 1988, el año en que se salvó la fiesta de la Inmaculada. El año anterior se habían sellado los acuerdos de «unidad operativa», por los cuales la Comunión Tradicionalista admitía en su seno a grupos e individuos supuestamente carlistas que se hallaban apartados de su disciplina. Grupos e individuos que, una vez dentro, maniobraron para hacerse con el control de los registros legales de la Comunión; algo que les resultó fácil, dada la poca consideración que los carlistas han dado siempre a la «legalidad» ilegítima.

Además encontraron aliados entre algunos miembros de la Comunión de toda la vida. Gentes que habían abrazado el vaticanosegundismo: vinculados al Opus unos, otros entregados a la citada Conferencia Episcopal. Aquella nada santa alianza fue obstaculizando las campañas enérgicas; incluso desautorizándolas. Como es natural: habían llegado al laicismo por la vía de su propia «confesionalidad católica». Un laicismo que no impedía rosarios públicos, pues se trataba de la versión vaticanosegundista de la «laicidad».

Por esas y otras maniobras, cundió el desánimo. La mayoría de los carlistas de entonces cesaron en su militancia y se retiraron a sus casas. Se fueron cerrando los círculos que quedaban.

La sangría la cerró Don Sixto Enrique de Borbón reorganizando la Comunión en 2001. Pero las heridas permanecieron. Permanecieron también unos restos, cada vez más exiguos, de aquella alianza clericalista y neolaicista: la falsa «comunión tradicionalista carlista», la FCTC, que hoy —ahora bajo el control de la sociedad secreta conocida como el Yunque— sigue procurando aportar confusión, aparte de apoyo al partido liberal y judaizante Vox.

Contra todos ellos, ¡Santiago y cierra, España!

No olvidemos tampoco los carlistas que este lunes es la onomástica del Rey Don Jaime III (1909-1931), de grata memoria.

Vivamos el día 25 de julio como festivo. Nuestro celestial patrono nos ayudará a recuperar nuestra Patria.

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Mil trescientos años de la Batalla de Covadonga

mayo 28, 2022

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La fecha de hoy, 28 de mayo, suele considerarse la de la Batalla de Covadonga en el año 722. Así que conmemoramos su XIII centenario. Aunque aún sean numerosos los que consideran que el año fue el 718.

Precisamente en 1918 se celebró el anterior centenario, el XII, con grandes fastos en toda Asturias. Ahora que se cumplen 1.300 años, ahí es nada, del comienzo de la recuperación de España por parte de un puñado de asturianos de verdad (es decir, verdaderamente cristianos, cerriles como Dios manda) parece que las anunciadas celebraciones quedan en casi nada. Como las del Veinticinco de Mayo.

Quizá sea mejor así. En manos de la peor clase política de nuestra historia, de una casta ignorante, corrupta y desnaturalizada, promahometana y projudía, los actos iban o van a ser vergonzosos. Como hace algo más de dos años anticipaba inteligentemente José Borge Cordovilla, autor y administrador de Mirabilia Ovetensia y de otras iniciativas sobre conservación, difusión y museización del patrimonio histórico y monumental de Asturias, en un manifiesto que LAS LIBERTADES reprodujo en su momento, y que no vendrá mal recordar.

Manifiesto sobre los pretendidos actos y celebraciones «multiculturales» propuestos por el Gobierno del Principado de Asturias en Covadonga en 2022

Desde la administración de «Mirabilia Ovetensia» y de todos nuestros demás grupos y páginas de reconstruccionismo histórico, divulgación y promoción de la protección del patrimonio, donde trabajamos en la interpretación de los datos históricos y arqueológicos persiguiendo el máximo rigor, asistimos estupefactos a las políticas de nuestros gobernantes, las cuales, lejos de procurar a la ciudadanía la consecución de los objetivos más arriba expuestos, se dedican, muy por el contrario, al gasto de dinero público en la «colocación» a la población de su ideario político, con fines de adoctrinamiento, ideario éste de importación ajeno —y contrario— al interés general, que, en este caso, no sería otro que el de la disposición de los medios para posibilitar el esclarecimiento de la verdad histórica —para lo cual se precisa el destino de fondos a arqueología e investigación—, y la gestión del patrimonio histórico monumental subsiguiente a través de su correcta conservación, museización y divulgación.

Tal patrimonio constituye el testimonio de nuestra identidad histórica como pueblo. En el caso concreto que nos ocupa, en lugar de investigar y preservar el rico patrimonio de Cangas de Onís y Covadonga, lo que serviría para contribuir a esclarecer la figura de Don Pelayo y la materialidad de la organización primigenia del naciente edificio político del Reino de Asturias, léase, a título de ejemplo: protección y arqueología del «torreón de Cangas», igualmente protección y difusión del «Campo de la Xura», arqueología extensiva en otros enclaves de interés del Concejo, como Santo Toribio (ermita), Mestas de Con, o el propio enclave de Covadonga…

En lugar de eso, se impone a la ciudadanía una «celebración multicultural» cuyo fin no es otro que el de minar el conocimiento histórico, difuminando las verdaderas herramientas para su consecución en un «diálogo entre antiguos adversarios» (sin perjuicio del mismo, como hemos señalado, las prioridades, evidentemente, serían otras), jaleando y dando alas a los colectivos de «negacionistas» de la historia de Asturias y de España, fomentando la teoría de la «ficción legendaria» del personaje de Don Pelayo, quedando, de este modo, difuminadas y en segundo plano, una vez más, nuestras señas de identidad como pueblo.

Así que, por nuestra parte: ¡viva la Virgen de Covadonga! ¡Viva Asturias! ¡Viva España! ¡Viva el legítimo sucesor de Don Pelayo, Don Sixto Enrique de Borbón!

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Crónica de los Mártires de la Tradición en el Principado de Asturias

marzo 15, 2022

Nuestro colega madrileño La Esperanza, periódico de la Comunión Tradicionalista, está publicando crónicas y reportajes de los distintos actos por los Mártires de la Tradición 2022 que van sucediéndose a lo largo y ancho de las Españas. De los celebrados en Asturias publican hoy una crónica remitida por el Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella, que a continuación reproducimos.

El jueves 10 de marzo, fecha en que los carlistas celebramos la fiesta de los Mártires de la Tradición, instituida por Don Carlos VII para sufragio de «las almas de los que nos han precedido en esta lucha secular», un grupo de correligionarios del Principado de Asturias hicimos lo propio en el concejo de Gijón.

A la una de la tarde se ofició la Santa Misa en una capilla particular en Cabueñes, haciendo realidad un año más aquellas palabras de Eneas: «y cual si la familia carlista no terminase en el sepulcro, sino que se prolongase en la eternidad, hay entre nosotros comunidad de oraciones y sufragios […] Ninguno pasa las fronteras del tiempo sin que le acompañen como escolta de honor las plegarias de sus hermanos».

A la Santa Misa siguió una distendida comida de hermandad. Durante la jornada, los presentes pudimos poner en común nuestras impresiones sobre la actualidad, rememorando al mismo tiempo la ejecutoria de quienes nos precedieron, con particular recuerdo a los leales de esta tierra: los Menéndez de Luarca, Díaz Caneja, Estrada, Arias de Velasco, Laviada y tantas otras familias distinguidas de la Causa. Juan María Acebal, príncipe de los poetas asturianos (cuyo aniversario de nacimiento celebramos dos días antes, el 8 de marzo), Emilio Valenciano (mártir de sangre), el sacerdote y también poeta García-Rendueles o el gran Jesús Evaristo Casariego, sin olvidar al Verbo de la Tradición, Juan Vázquez de Mella, fueron otros nombres que estuvieron igualmente presentes en nuestra memoria.

En Oviedo se celebró la Santa Misa por los Mártires de la Tradición el domingo 13 de marzo, en la ermita de Santo Medero. A la salida se repartió el Mensaje de Don Sixto Enrique de Borbón con motivo de esta fiesta.

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Día de la Dinastía Legítima 2021

noviembre 4, 2021

«En la hora de las responsabilidades, la Dinastía legítima está libre de toda mancha». (Ordenanza del Requeté).

El 4 de noviembre en el calendario romano se celebra la festividad de San Carlos Borromeo, obispo y confesor, patrono de la Dinastía legítima: es decir, de los Reyes legítimos de las Españas de todos los tiempos y en especial de Su Majestad Católica Don Carlos V, primero de los reyes llamados carlistas, y de sus sucesores Don Carlos VI, Don Juan III, Don Carlos VII, Don Jaime I y III, Don Alfonso Carlos, Don Javier I y Don Sixto Enrique de Borbón.

Por ellos se aplicará la Santa Misa que se celebre el domingo 7 de noviembre de 2021, a las 12:00 (doce del mediodía, D.m.) en la Ermita de Santo Medero, Latores (Oviedo).

Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias

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Mensaje de Don Sixto Enrique de Borbón a los carlistas

octubre 6, 2021

Mis queridos carlistas:

He aceptado la renuncia del Profesor José Miguel Gambra como jefe de mi Secretaría Política y, por consiguiente, como Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista. Quiero expresar mi profundo agradecimiento por sus años de servicio y dedicación.

Por el momento no voy a nombrar un nuevo Jefe. La Secretaría Política, bajo mi directa supervisión, continuará dirigiendo la Comunión Tradicionalista.

Me propongo próximamente renovar o confirmar las jefaturas regionales carlistas en España, para facilitar que nuestra Comunión recupere su estructura de siempre. Seguirán, por supuesto, los círculos y demás asociaciones, tanto en la vieja España como en el Ultramar, que tanto están floreciendo durante estos últimos años.

No hay carlismo sin disciplina dinástica. La Divina Providencia quiso que yo encabezara la Dinastía legítima; yo a mi vez dirijo a la Comunión legitimista mediante mi Secretaría Política, a la que ninguno puede negar reconocimiento sin negármelo a mí.

Sixto Enrique de Borbón

Lignières, 27 de septiembre de 2021.

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