Archive for the ‘Carlismo’ Category

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Viernes 4 de noviembre, Día de la Dinastía legítima

noviembre 3, 2016

Reyes Carlistas

El día 4 de noviembre es la festividad de San Carlos Borromeo, el Día de la Dinastía legítima.

En sufragio de todos sus integrantes, en especial de los reyes y reinas legítimos e infantes de España que fallecieron en el exilio, se ofrecerá la Santa Misa en Oviedo, Capilla Cristo Rey (C/. Pérez de la Sala, 51, bajo) el mismo viernes 4 de noviembre, a las 20:30 (ocho y treinta de la tarde).

La Dinastía legítima, también conocida como carlista, está formada por los reyes sucesores de Fernando VII y de todos los anteriores reyes de las Españas. Entre 1833 y 1977, estos reyes son, según el ordinal de la Corona de Castilla: Carlos V, Carlos VI, Juan III, Carlos VII, Jaime I (III de Aragón), Alfonso Carlos (el verdadero Alfonso XII) y Javier I. Actualmente la Dinastía está encabezada por el Infante Don Sixto Enrique de Borbón, legítimo Regente de la Comunión Tradicionalista y de las Españas.

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Asturias fue la primera en declarar excluidos a dos Príncipes de Asturias, padre e hijo: Carlos Hugo y Carlos Javier

octubre 6, 2016

declaracionasturiascarlosjavier04nov1997

Recientemente algunos medios asturianos, haciéndose eco de unos artículos superficiales y sin documentar de una revista digital apropiadamente llamada Vanitatis, han hablado de supuestos Príncipes de Asturias carlistas (lo cual, si fuera verdad, querría decir simplemente Príncipes de Asturias legítimos, Príncipes de Asturias de verdad). E incluso han atribuido al expríncipe Carlos Javier (de Borbón Parma y Lippe-Biesterfeld) la jefatura del Carlismo; lo cual es tan radicalmente falso que mueve a risa. Carlos Javier no es más que un señor holandés muy rico, alto empleado de banca especulativa, casado con una periodista sin rango ninguno, y cuya ignorancia de todo cuanto tenga que ver con el Carlismo es parecida a la de la autora de esos artículos de Vanitatis. Además ni siquiera es católico. Acaba de hacer padrino de bautismo de su hijo Carlos Enrique (un plebeyísimo y encantador bebé al que esos medios quieren hacer pasar por «Príncipe de Asturias carlista») a su primo el Rey de Holanda, calvinista declarado. Por no hablar de otros traspiés anteriores.

Se da la circunstancia de que hace bastantes años, cuando el entonces joven Carlos Javier parecía que podía superar y contrarrestar la traición de su padre Carlos Hugo a la Causa carlista, fueron las Juventudes Tradicionalistas Asturianas las primeras que lanzaron una campaña para darlo a conocer. Cuando este Carlos Javier sí era Príncipe de Asturias, como nieto del último Rey legítimo de las Españas, Don Francisco Javier de Borbón y Braganza, y sobrino del Regente, Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón Busset. De tal campaña hablaremos en otra ocasión.

Pero poco después, al igual que veintitantos años antes, tuvo que ser la Junta Carlista del Principado de Asturias la primera en declarar la exclusión del Príncipe de Asturias. La primera vez fue con el padre de Carlos Javier, el mencionado Carlos Hugo. Se declaraba la exclusión, esto es, se daba fe pública de un hecho: que por contravenir los principios de la Tradición e ir contra las leyes tradicionales de España, un príncipe perdía sus derechos y dejaba de serlo. En ambos casos la Junta Regional de Asturias se veía obligada a tomar la iniciativa ante circunstancias anómalas, como eran las causadas por la ausencia de autoridad nacional efectiva de la Comunión Tradicionalista en aquellos momentos. De forma parecida a como en 1808 tuvo que actuar la Junta General del Principado de Asturias, de la cual es directamente sucesora la Junta Carlista.

El documento cuyo facsímil se reproduce arriba es la declaración que la Diputación Permanente de la Junta Carlista del Principado de Asturias emitió en Oviedo el día 4 de noviembre de 1997. Se trata del original —en primicia para LAS LIBERTADES— que permaneció confidencial un tiempo, a petición del periodista que había facilitado la información que aparece señalada con una llave en el margen derecho. Fallecido ya el informante hace años, puede darse a conocer tal cual se firmó.

Por indicación del Regente Don Sixto Enrique, en aquel entonces tampoco se hizo entonces circular demasiado, pues el Duque de Aranjuez albergaba esperanzas de reconducir a su sobrino a la legitimidad y la tradición. Esperanzas a las que no renunció hasta hace poco tiempo, cuando la acumulación de hechos en contrario las convirtieron en definitivamente imposibles. He aquí el texto:

La diputación permanente de la Junta Carlista del Principado de Asturias, ante la falta de organismo superior en el momento presente, ha juzgado necesario hacer pública la presente

DECLARACIÓN:

En 1977, a la muerte en el exilio de S.M.C. Don Javier de Borbón (q.s.g.h.) la normal sucesión se vio truncada por la inhabilitación en que había incurrido su hijo mayor D. Carlos Hugo por su infidelidad a los principios de la Tradición y por su aceptación del régimen imperante.

Desde entonces la Comunión Tradicionalista estuvo bajo la regencia de la Reina viuda Doña Magdalena de Borbón (q.s.g.h.) y del Infante Don Sixto Enrique, Abanderado de la Tradición, en la esperanza de que el hijo mayor de D. Carlos Hugo, S.A.R. Don Carlos Javier de Borbón, cumpliría su deber al alcanzar la mayoría de edad. Es aquí donde comienza la responsabilidad de esta Junta, al haber reconocido a Don Carlos Javier como Príncipe de Asturias legítimo.

Han pasado ya varios años desde que el Príncipe Carlos Javier cumplió la mayoría de edad; sin que, a pesar de algunos signos esperanzadores, haya manifestado su disposición a desempeñar las obligaciones de su rango o a prestar juramento de fidelidad a los principios tradicionales de las Españas y a los derechos y libertades de este Principado.

Por el contrario se dan los siguientes hechos: D. Carlos Javier utiliza documentación española conforme a la legalidad vigente, extremo que siempre había sido evitado por los príncipes de la Dinastía legítima por lo que representa de acatamiento a la usurpación reinante. Ha evitado recibir formación militar, indispensable para el desempeño de sus funciones. Y ha mostrado en otros aspectos su adaptación a los contravalores dominantes.

Los anteriores errores pueden encontrar justificación o disculpa, y atribuirse a inexperiencia o mal consejo. Pero recientemente D. Carlos Javier ha dado otro paso que muestra a las claras su absoluto abandono de las responsabilidades dinásticas y políticas que le corresponden: acompañado de su hermana Dña. María Carolina, ha asistido en Barcelona a la boda de Iñaki Urdangarín con la hija menor del Jefe del Estado, cuya familia representa desde 1833 la antítesis absoluta de la Familia Real carlista.

Este gravísimo error ha sido además innecesario y vergonzoso: la Casa Ducal de Parma fue invitada a la boda por La Zarzuela, sin que se esperase que viniera ninguno de sus miembros. A pesar de la invitación, La Zarzuela suprimió su nombre de la lista oficial de invitados facilitada a los medios de información y su presencia de las fotografías oficiales. Para redondear la humillación, la Infanta Dña. María Teresa (tía de D. Carlos Javier y colaboradora habitual del olvidado D. Carlos Hugo) intentó en el último momento que el diario ABC se hiciese eco de la presencia de sus sobrinos en la boda.

Nos parece manifiesto, pues, que D. Carlos Javier renuncia a sus derechos sucesorios. Éstos pasan, y así lo declaramos, a su hermano menor Don Jaime de Borbón y Lippe-Biesterfeld; de quien esperamos una pronta respuesta.

Entretanto, renovamos nuestra expresión de acatamiento a la regencia de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, a quien se comunica la presente Declaración.

En Oviedo, a cuatro de noviembre de mil novecientos noventa y siete, festividad de San Carlos Borromeo, Día de la Dinastía Legítima.

Refrendan esta declaración con su firma: Pablo García-Argüelles Arias. Luis Infante de Amorín. Gonzalo Mata Fernández-Miranda. Jesús de Pedro Suárez. Víctor Rodríguez Infiesta. Manuel de Vereterra Fernández de Córdoba.

Lamentablemente, aquel Jaime de Borbón Parma que era el siguiente en el orden sucesorio ha seguido el mismo proceder irresponsable de su hermano mayor, y ha perdido también todos sus derechos. Pero la Dinastía no se acaba nunca, y las leyes sucesorias tradicionales prevén todas estas circunstancias.

Los leales asturianos, mientras tanto, permanecen vigilantes. La Monarquía tradicional y la sucesión legítima son demasiado importantes para las Españas, como para dejarlas en manos de vanidades.

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Mártires de la Tradición: el contraste de lo auténtico y lo falso

marzo 10, 2016

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«Todos morían al grito de ¡viva la Religión!, ¡viva España!, ¡viva el Rey! Con la misma sagrada invocación en los labios, ¡cuántos otros han entregado el alma a Dios, mártires incruentos, en los hospitales, en la miseria; matados, aun más que por el hambre, por las humillaciones, y todo por no faltar a la fe jurada, por ser fieles al honor, por no doblar la rodilla ante la usurpación triunfante! Nosotros, continuadores de su obra y heredero de las aspiraciones de todos ellos, tenemos el deber ineludible de honrar su memoria».

Así se expresaba en 1895, desde su exilio en Venecia, el Rey Don Carlos María de los Dolores de Borbón, Carlos VII, en la carta a su Jefe Delegado, el Marqués de Cerralbo, por la que creaba la fiesta de los Mártires de la Tradición, «el día 10 de marzo de cada año, día en que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo Carlos V».

En Asturias, por necesidades de organización, los actos de este año se trasladan al domingo 13 de marzo, en Gijón, y al lunes 21 de marzo, en Oviedo. Quizá alguno haya pensado que el contraste de lo auténtico y lo falso que destacamos en el título se deba a cierta conferencia anunciada en Oviedo para este mismo diez de marzo, por un «paracaidista» venido de Navarra, que se pretende carlista y no es sino un demócratacristiano sin relación con la Causa. Pero no. Por hoy vamos a ignorarlo. Se nos ha ocurrido referirnos a otro; la idea nos la ha dado el recordatorio que reproducimos, de los Mártires de la Tradición en Asturias en 1945.

La imagen de ese recordatorio la toma de la web de compraventa Todocolección un gijonés, todavía joven, cuyas únicas ocupaciones conocidas son, de un lado, los «coros y danzas» y candidaturas de la extrema izquierda «asturchale»; de otro, la actividad incesante en Internet, tanto elaborando blogs como haciendo de troll en foros y páginas. Por su labor devastadora en la famosa Wikipedia (donde usaba como pseudónimo el nombre catalanizado de un famoso asesino trotskista, él mismo asesinado luego por los estalinistas) ha sido recientemente expulsado de ella.

Hace unos años el mismo individuo quiso inventarse en Asturias el falso «Partido Carlista» creado primero y abandonado después por el expríncipe Carlos Hugo (a quien Dios haya perdonado); partido socialista oportunista que nunca llegó a existir en nuestra región. Parece que terminó cansándole ser su único militante y desde hace algún tiempo ya se dice él mismo no carlista. Pero no ha abandonado una actividad que inició cuando su fingimiento: el deformar y reescribir la historia del Carlismo asturiano, a la desvergonzada manera del anti-historiador José Carlos Clemente o de la exinfanta María Teresa de Borbón Parma.

Pues bien: al reproducir el recordatorio de arriba en uno de sus blogs, omitió —no por casualidad, sin duda— el reverso del mismo. Que puede encontrarse en el mismo anuncio de Todocolección, y que aquí en LAS LIBERTADES sí reproducimos:

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En septiembre de 1945 llegó a su fin, que ya se vislumbraba en marzo, la Segunda Guerra Mundial. La Comunión Tradicionalista, a pesar de la represión y persecución que sufría, empezó a exhibir fuerza, a reorganizarse y a prepararse para expulsar del poder a los amigos españoles del nazifascismo, que eran los «progresistas» y europeístas de entonces. Un aspecto de estos falangistas y asimilados les era especialmente repugnante a los carlistas: la actitud ante la Religión, que era una mezcla de indiferentismo, laicismo, neopaganismo, ecumenismo y zancadillas (el régimen de Franco no se convertiría en oficialmente católico hasta 1945, precisamente). Lo que a los carlistas les preocupaba en aquel momento, por encima de cualquier otra consideración, queda magníficamente expresado en este recordatorio:

MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN
¡MÁRTIRES SANTOS DEL CARLISMO!
El día de la suprema decisión se acerca.
Vuestra fue la razón, aunque insensatos no quisieran los pueblos comprenderla.
«O la Verdad, en su esplendor celeste, o la Mentira, en su infernal crudeza.
El suave yugo de la Ley divina, o el blasfemo y satánico NON SERVIAM».
No más términos medios
ni fórmulas eclécticas.
La Cruz o la barbarie,
la luz o las tinieblas,
la vida o el exterminio,
el reinado de Cristo o de la Bestia.

¡MÁRTIRES SANTOS DEL CARLISMO!
España no olvida vuestra gesta.
En sus viejos alcázares aún flota
—airón de Fe y amor— vuestra Bandera.

Ante afirmaciones y testimonios como éstos, se derrumba la falsaria interpretación hugonote-marxista del Carlismo. No es de extrañar, pues, que sus escasos pero irreductibles sostenedores oculten los documentos y sólo publiquen algunos muy seleccionados y mutilados. Algo aprendieron de sus andanzas al lado del viejo Partido Comunista: «Si los hechos contradicen a la teoría, suprímanse los hechos». El expríncipe Carlos Hugo y sus secuaces intentaron incluso suprimir la fiesta de los Mártires de la Tradición, llamándola «Día de la Lucha Carlista».

Nosotros, por nuestra parte, defendemos el honor del Carlismo. El honor del los Mártires de la Tradición.

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La Comunión Tradicionalista ante las elecciones del 20 de diciembre de 2015

diciembre 19, 2015

elecciones20dic2015abstencion

 

La triste farsa de las elecciones generales se repite en España este domingo 20 de diciembre. Los medios y los partidos políticos del régimen se esfuerzan por arrastrar a las urnas a cuantos votantes puedan: lo cual puede servir de indicación a los españoles responsables.

No hay una sola candidatura católica. Ni una sola defensora de la verdadera España. Ni una cuyos integrantes proporcionen siquiera el atisbo de una mejoría en las tristes circunstancias de nuestra Patria.

Tampoco existe el deber moral de ejercer el voto, por más que algunos así lo prediquen. Hay otras formas de hacer política, verdadera política, que no pasan por los espejismos electorales. En ellas estamos empeñados los tradicionalistas. Sin que excluyamos volver a presentar candidaturas en el futuro: pero sólo como un instrumento más en la reconstrucción de España y de sus regiones, una reconstrucción que conducirá necesariamente a la desaparición de los partidos políticos, de los candidatos irresponsables y del sufragio universal inorgánico.

¿Cuál será el resultado de estas próximas elecciones? Las variables han aumentado por la presencia de (supuestamente) nuevos partidos y candidatos respaldados por gran ruido mediático. Entre los que hay revolucionarios de salón, o de aula, que buscan su oportunidad, y oportunistas varios que buscan incorporarse a la casta del régimen oligárquico vigente. Cabe incluso en lo posible que ese resultado sea indeciso e inestable, y que pronto vuelvan a ser convocados los españoles a las urnas.

En ese momento, quizá (sólo quizá) aparezcan candidaturas tradicionalistas. La mejor preparación para ello será una gran abstención en estas elecciones generales. Rechacemos la farsa.

En varias localidades españolas se celebran también este domingo elecciones a juntas vecinales. A éstas, en cambio, animamos a la participación, para evitar la desaparición de instituciones tradicionales verdaderamente representativas.

Madrid, diciembre de 2015.

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Y eran tan pocos…

noviembre 18, 2015

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Agradecemos a nuestros correligionarios del Círculo Tradicionalista de Granada «General Carlos Calderón» que nos hayan recordado este simpático poemilla, tan apropiado para LAS LIBERTADES, del escritor santanderino Ignacio Romero Raizábal (1901-1975). De su libro Boinas Rojas: versos carlistas (Santander, 1933):

 Hermanos tradicionalistas,
¿serán nuestros esfuerzos vanos?
¿Nuestros proyectos optimistas
fracasarán, hermanos?

¡Quién sabe! Tan huraña
fue con nosotros la fortuna…;
mas los muzárabes, de España
no echaron a la Media Luna.

Fueron Pelayo y sus secuaces,
aquellos pobres cuatro locos,
los únicos capaces
de tal labor. Y eran tan pocos…

Seamos optimistas
igual que aquellos asturianos,
¡como los tradicionalistas
de Don Pelayo, hermanos!

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Celebrados actos Dieciocho de Julio 2015

julio 20, 2015
LL18julio2015

Algunos de los asistentes a los actos del sábado

Según lo anunciado, el sábado 18 de julio un grupo de carlistas y simpatizantes se reunió en la finca gijonesa del antiguo Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias, don Manuel de Vereterra. En la capilla de la misma se ofició la Santa Misa, según el rito romano de siempre. En el sermón, el celebrante se refirió a las efemérides del día: el 79º aniversario del Alzamiento Nacional y comienzo de la Cruzada de Liberación 1936-1939, y el 106º de la muerte del Rey Don Carlos VII. De éste recordó su «Si España es sanable, a ella volveré, aunque haya muerto», como expresión del amor a la Patria y del espíritu de la verdadera Monarquía. De aquél, el espíritu de resistencia y reconquista que debe seguir animando a los cristianos en estas horas oscuras.

Tras la Misa tuvo lugar un animado almuerzo campestre, con las viandas aportadas por los asistentes y por los anfitriones. Se dio lectura a algún mensaje de adhesión de quienes no pudieron estar presentes. La conversación, el intercambio de información y de proyectos y el buen humor se prolongaron hasta bien entrada la tarde.

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Dieciocho de Julio en Asturias

julio 16, 2015

El Carlismo, la Comunión Tradicionalista, siempre ha reivindicado el Alzamiento Nacional, del mismo modo que siempre repudió el Movimiento Nacional. Uno, el Alzamiento del 18 de julio de 1936, representó el inicio de la Cruzada de Liberación, por Dios y por España. El otro, el Movimiento y el régimen político que éste vertebró, representó por el contrario el alejamiento del espíritu del Dieciocho de Julio.

En la década de 1950 el propio régimen supuestamente nacido del Alzamiento iba relegando la conmemoración oficial del 18 de julio, cada vez menos importante. El Carlismo, por el contrario, siguió haciéndolo cada vez con más brillantez. En Asturias se celebraba una romería carlista en Covadonga, con Via Crucis y Santa Misa, más acto político y festejos varios en el Repelao (a la manera de la famosa romería carlista que tenía lugar en mayo en Montejurra, en el Reino de Navarra). En la década de 1970 la celebración se trasladó a Gijón, donde desde entonces en esa fecha se oficia una Misa y se celebra una comida de hermandad.

Este año queremos recuperar, siquiera modestamente para empezar, el espíritu de romería y de celebración familiar, además de religiosa. Con este fin, el sábado 18 de julio de 2015 los actos tendrán lugar en una finca particular a las afueras de Gijón:

13:00 (una en punto). Santa Misa en la capilla de la finca.
A continuación, comida campestre en la misma finca.

Se ruega a los participantes traigan comida adecuada para la ocasión, con el fin de ponerla en común con los demás.
La organización pone sidra, agua mineral, platos, vasos y servilletas.

Contribución por persona a los gastos comunes: 5 € (cinco euros).

Se ruega boina roja.

Es necesario confirmar la asistencia. Quienes la confirmen recibirán las indicaciones exactas para llegar al lugar de la celebración:

Por correo electrónico a la Comunión Tradicionalista de Asturias o al Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella
asturias@…
tradicionastur@…
Telefónica o personalmente al Jefe Regional o a los jefes locales de la Comunión.

Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias
http://carlismo.es/asturias
http://www.carlismo.es/

Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella
http://carlismo.es/circulomella

Esta convocatoria en Facebook:
https://www.facebook.com/events/1607886482815647/

Aniversario de la muerte de Carlos VII

También el dieciocho de Julio se cumple el CVI aniversario del fallecimiento de Carlos VII, de http:/quien recordamos a continuación las siguientes palabras:

Si España es sanable, a ella volveré, aunque haya muerto. Volveré con mis principios, únicos, que pueden devolverle su grandeza; volveré con mi bandera, que no rendí jamás y que he tenido el honor y la dicha de conservaros sin una sola mancha, negándome a toda componenda para que podáis tremolarla muy alta.

Y el 18 de julio sus palabras se cumplieron con el alzamiento de los requetés, aunque España no sanó del todo.

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