Posts Tagged ‘Oviedo’

h1

Rosa Menéndez de Caldevilla e «Iglesia-Mundo»

enero 31, 2022

El lunes 24 de enero, tres meses antes de cumplir los cien años, ha fallecido en Madrid Rosa María Menéndez Carrillo, viuda de Jaime Caldevilla García del Villar. Ambos nombres van unidos al de la revista Iglesia-Mundo. Jaime Caldevilla, asturiano como su mujer, que había sufrido prisión durante la revolución de 1934, durante la guerra combatió en el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Covadonga. Estudió posteriormente Filosofía y Derecho en Oviedo, aunque su principal dedicación iba a ser el periodismo. Dirigió el diario Región y desempeñó el puesto de consejero de Información y Prensa en la Embajada de España en Cuba, participando como experto de la delegación española en tres asambleas generales de Naciones Unidas. Su época cubana coincide con la revolución castrista, periodo en el que facilitó la salida de la isla a miles de españoles y cubanos. Respecto de éstos su ayuda se extendió y recuerdo en la redacción y administración de Iglesia-Mundo a varios cubanos que se habían beneficiado de su generosidad.

Nació la revista en 1971, en el contexto de la famosa Asamblea Conjunta de obispos y sacerdotes, que agitó las aguas eclesiásticas con la aparición —que a algunos sorprendió, cuando lo que sorprendía era la sorpresa— de un progresismo campante. Una treintena de obispos se hallaba detrás del proyecto, aunque el número decreciera enseguida sensiblemente. Don Laureano Castán Lacoma, obispo de Sigüenza, y don José Guerra Campos, obispo auxiliar de Madrid, se distinguieron particularmente por su apoyo. Además, las tensiones entre los propios obispos, de un lado, y entre los obispos y la revista, de otro, no tardaron en aparecer. El arzobispo de Toledo, don Marcelo González Martín, que quizá no tuvo vinculación inicial con la empresa, fue adquiriendo en cambio con el paso del tiempo indudable relieve. Las razones de todo ello tienen algún punto de misterio, no ajeno al desenvolvimiento de las sapinières eclesiásticas. Y también a la acción de los servicios de información del régimen de Franco. Porque Carrero Blanco también andaba en el juego.

La revista, en todo caso, se movió generalmente por los predios del conservadurismo eclesial, sin entusiasmo por las reformas conciliares, pero sin oponerse tampoco decididamente a ellas. En este sentido, roturaba otros campos distintos de los del ¿Qué pasa?, cuya segunda época, la más interesante, se extendió entre 1964 y 1973, con un estrambote entre 1978 y 1981. La publicación dirigida por el «jabalí» Pérez Madrigal, más selvática, no era controlable por la jerarquía eclesiástica, aunque del lado civil también se moviera alguna mano. Así pues, los colaboradores tradicionalistas eran particularmente visibles. Y, entre ellos, destacaba el libérrimo Alberto Ruiz de Galarreta y su legión de nombres de pluma. En Iglesia-Mundo, en cambio, sólo ocasionalmente pudo darse alguna apertura al tradicionalismo y siempre que no resultara chocante al establishment clerical y civil.

Jaime Caldevilla apenas sobrevivió a Franco, pues falleció en 1976. Su viuda, Rosa, tomó entonces el relevo. De ese momento inmediatamente posterior a la desaparición del primer director datan mis primeros recuerdos personales de Iglesia-Mundo. En 1978, EDIMSA, esto es «Ediciones Iglesia-Mundo, Sociedad Anónima», nombró director a Jesús María Zuloaga, periodista experimentado, inquieto y más bien disparatado, que cambió el formato, de manera poco feliz, y nunca llegó a identificarse ni con la línea fundacional ni con la que otros hubiéramos preferido adquiriese. De origen opusiano, aunque a la sazón con alguna autonomía, fue represaliado como director de Semana en 1966 por haber publicado la víspera del acto anual de Montejurra, en la portada, una foto de Carlos Hugo de Borbón (antes de que cupiera imaginar su posterior traición) con su mujer la Princesa Irene de Lippe-Biesterfeld, seguida de un reportaje interior. Guardo memoria de los consejos de redacción, donde la presencia carlista no era menor, con Juan Sáenz-Díez, Ignacio Toca y Rafael Gambra, además de Juan María Bonelli, Eulogio Ramírez, Vicente Marrero y los dominicos —ambos asturianos— Victorino Rodríguez y Manuel de Tuya. Pero los consejos de redacción no eran decisorios. Decidía Rosa, directora en la sombra, aunque sin entrometerse —todo sea dicho— en las cuestiones técnicas. Rosa Menéndez era una mujer de temperamento fuerte y ejercía —pese a no haber tenido hijos— en su familia de origen como una suerte de matriarca. Sostuvo así con una generosidad y un vigor admirables la que había sido empresa de su marido y que fue también la de su vida.

Zuloaga duró poco, pese a que se esforzó en renovar la revista, pero sin criterio. Una pena, porque era persona con iniciativa y que se hacía querer. Pero era demasiado obvia su inadecuación para una revista del signo de Iglesia-Mundo. Tras una transición en la que, como en la ocasión anterior, se hizo cargo Pedro Rodrigo, buena persona, franco-falangista típico sin particular interés, en 1988 la empresa nombró director a Ricardo Pardo Zancada. Comandante de Infantería, acababa de salir de prisión, a donde había ido a dar de resultas de la intentona del 23-F, en la que por mantener su palabra había participado —entrando en el Congreso— cuando todo estaba ya perdido. Había aprovechado el paso por la prisión militar de Alcalá de Henares para doctorarse en Ciencias de la Información, pues a su formación militar unía la universitaria de periodismo y antes de los hechos evocados había ejercido de redactor-jefe de la revista del Apostolado Castrense Reconquista. Pardo Zancada era un caballero, pero aún menos adecuado que Zuloaga para la dirección de Iglesia-Mundo, pues —pese a esa experiencia periodística— su conocimiento de los asuntos eclesiásticos no era demasiado extenso ni agudo y, además, era de Estado Mayor, esto es, cuadriculado por definición. La revista fue declinando, y no sólo por su culpa, con las inevitables consecuencias económicas, de modo que Pardo Zancada hubo de dejar la dirección, que volvió a las manos —una vez más— de Pedro Rodrigo. El principal elemento de continuidad siguió siendo Rosa Menéndez, en funciones de redactor-jefe, que en verdad quería decir de jefe de todo.

Esos últimos años, la revista se vio obligada a dejar su sede de José Abascal, 57, para trasladarse a una mucho más modesta en el barrio de la Fuente del Berro. Donde moriría merced a la devoción de Rosa, combinada con una decisión equivocada. Javier Urcelay, que merodeaba en ocasiones por la redacción, pero sin formar parte del consejo, presentó un ambicioso proyecto de relanzamiento de la revista, que implicaba unos costes que la empresa no estaba en condiciones de soportar. El cuento de la lechera en versión de tinta y papel. Me opuse en solitario con decisión y cuando me vi derrotado, sin polémicas, le dije reservadamente a Rosa que la revista moriría inevitablemente en poco tiempo desangrada por un gasto que no se resolvería en el crecimiento de los ingresos. Así fue. Si no me confundo, en 1994. El promotor, por cierto, trató de extender el plan a Verbo y la Ciudad Católica, con rotundo fracaso en este caso, pues ahí fue rechazado de modo completo. Como seguí tratando a Rosa Caldevilla, tuve ocasión de evocar la desgraciada decisión más adelante varias veces. En honor a la verdad, Rosa nunca quiso ahondar en el asunto. Lo que me hace sospechar la mano negra de algún sodalicio secreto o, como dicen, discreto.

Nunca dejamos de vernos o de hablar por teléfono. Con gran generosidad me solía llamar para comentar aquellas de mis actividades apostólicas de que tenía noticia por el papel impreso. Sobre todo en Verbo, pero también en el ABC. Las llamadas se fueron espaciando por causa de las dificultades crecientes de audición. De manera que los contactos se limitaron a las visitas, demasiado pocas, que de cuando en cuando le hacía. Todavía en 2019 acudí a su casa de Doctor Fleming, donde la acompañaban ese día una de sus hermanas pequeñas con alguno de sus sobrinos. Estaba muy mayor, claro, pero lúcida, sonriente y decidida. Como siempre. Me fui con esa alegría. Estos dos últimos años han sido perdidos, a causa de las circunstancias de sobra conocidas. Casi centenaria, con la fe recia que siempre tuvo, nos acaba de dejar. Requiescat in pace.

Miguel Ayuso

La redacción de LAS LIBERTADES agradece al Profesor Miguel Ayuso Torres, presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II y director de la revista Verbo, esta necrológica que nos envía desde Madrid de la asturiana Rosa María Menéndez Carrillo, que es también historia del periodismo asturiano.

h1

Recuerdos ovetenses en la fiesta de San Dámaso

diciembre 11, 2021
Capilla del Rey Casto. Catedral de Oviedo

Que no se nos escape este día 11 de diciembre, festividad de San Dámaso I, papa y confesor, sin poner por escrito unos piadosos recuerdos carbayones.

Por tratarse del patrono de los arqueólogos, éste era uno de los dos días al año (el otro era el aniversario de la fundación del Tabularium Artis Asturiensis) en que mientras vivió, o mientras físicamente pudo, el sacerdote don Luis Piñera (+8 de septiembre de 2012) se celebraba «legalmente» la Santa Misa tradicional, la Misa de siempre, en la Capilla del Rey Casto de la Catedral de Oviedo. Las buenas relaciones de Joaquín Manzanares (+18 de junio de 2003), fundador del Tabularium, y el completo desprecio que don Luis Piñera sentía por los ocupantes de la Corrada del Obispo se unían para facilitar a los ovetenses esas raras ocasiones.

D. Luis Piñera Villar, pbro.

No eran las únicas, pero sí las únicas regulares. Como en LAS LIBERTADES hemos apuntado en alguna otra ocasión, a pesar de la persecución contra la Misa de siempre desde la promulgación en 1969 del Novus Ordo, los católicos fieles —sacerdotes y seglares— se las arreglaban mejor antes de que algunos pusieran su confianza en papeles mojados en forma de motu proprio, fuese éste Ecclesia Dei, Summorum Pontificum o Traditionis Custodes. El derecho absoluto que asiste a todo fiel católico de asistir (o celebrar, en el caso de los sacerdotes) al Santo Sacrificio de la Misa y de recibir los sacramentos según el rito romano tradicional no reconoce limitaciones, aunque éstas vengan de la supuesta autoridad.

Mañana es el tercer Domingo de Adviento, el domingo de Gaudete (¡alegráos!). Que pronto tengamos la alegría de la desaparición de la llamada nueva misa, ese Novus Ordo protestantizante de «eucaristías presididas por», que ha apartado de la Fe a la inmensa mayoría de los católicos.

h1

Verdadero y falso asturianismo

noviembre 19, 2021
Libro de 1979. Cuando el Instituto de Estudios Asturianos (IDEA) no había sido destruido por el impostor RIDEA actual

La polémica que agita Asturias tiene pretexto lingüístico (o, según algunos, «llingüístico»). Así los asturianos se entretienen, olvidándose de su triste presente y de su probablemente más triste futuro. Pero el trasfondo es peor.

Los empeñados en imponer la «oficialidá» o «cooficialidá» de una «llingua» inventada entre las décadas de 1970 (cuando aún la llamaban «bable») y 1990 tienen ahora el pleno y nada vergonzante apoyo del P.S.O.E. Un partido cuyo socio principal, la ensalada de extrema izquierda Podemos, ha integrado en sus filas los restos de los fracasados partiditos «asturchales» de tipo batasuno. Otro día hablaremos de los «asturchales» de la derecha.

A quienes se oponen a semejante dislate, los «llingüistas» los tildan de antiasturianos. Parece que el orgullo de ser asturiano incluya obligatoriamente el apoyo a la imposición de una lengua inventada, a la que sus castellanohablantes y castellanopensantes promotores tienen la desvergüenza de llamar «asturiana». Pero es que el P.S.O.E. de toda la vida, hasta ayer por la tarde, tenía una opinión muy negativa del orgullo de ser asturiano. En enero de 2011, por ejemplo, Fernando Lastra Valdés (ahora senador socialista por Asturias; político profesional de origen comunista) hacía afirmaciones muy rotundas, a las que replicaba así la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias:

Fernando Lastra: PSOE antiasturiano

Leemos en los periódicos que el portavoz del PSOE en el «Parlamentín» ovetense que usurpa el nombre de la Junta General del Principado, y algo así como ideólogo del socialismo en Asturias, Fernando Lastra, ha afirmado que «el orgullo de sentirse asturiano … es un discurso de extrema derecha, clara y duramente». Lo ha dicho en Gijón, durante el foro socialista «Modernización y eficacia en la Administración Pública: Transparencia y participación», título que en sí mismo ya es todo un sarcasmo.

Ya sabíamos que los socialistas eran antiasturianos. Nos congratulamos de que lo proclamen así, sin dejar lugar a dudas. En cuanto a lo de «extrema derecha», es un cajón de sastre, que no significa nada: los políticos y los medios del juancarlismo ponen esa etiqueta a cualquier cosa que salga de sus estrechos moldes.

El asturianismo de verdad es patrimonio de los tradicionalistas. Lo es históricamente, porque el asturianismo político y cultural es creación tradicionalista; lo es actualmente, porque los políticos del sistema se dividen en anti asturianistas y falsos asturianistas. Políticos del sistema que son responsables, todos ellos, de la situación actual de Asturias: desmantelada y en bancarrota. Una Asturias de la cual, sin embargo, seguimos estando orgullosos, y a la que deseamos devolver prosperidad y autoestima. Para lo cual es preciso deshacerse de los políticos del sistema, y del sistema mismo.

Destacamos en negrita el párrafo final del comunicado, porque se trata de un hecho innegable y sin embargo olvidado. El regionalismo político contemporáneo fue iniciativa del carlista asturiano Juan Vázquez de Mella. Carlistas también fueron los principales cultivadores de la literatura en bable o falas asturianas, desde Juan María Acebal hasta Jesús Evaristo Casariego, pasando por Enrique García-Rendueles y tantos otros. Y los carlistas siempre han estado en contra de la oficialidad de las lenguas, de cualquier lengua. En contra de la oficialidad de las lenguas verdaderas y existentes (la del español o castellano fue introducida por primera vez en la nefasta Constitución de la nefasta Segunda República), ¡cómo no van a estarlo de una pretendida lengua que es en realidad una invención estrafalaria y antiasturiana!

En su enloquecido tirar p’alante —¡que nadie note que corremos hacia el tercermundismo y la miseria!— el presidentín autonómico Adrián Barbón ha hecho buenos a todos sus predecesores. Y era difícil. Aturdir a los asturianos con un artificial problema «llingüístico» —artificial, sí, pero de consecuencias muy graves, tanto en la fractura social como en el desastre que acarrea; desastre económico, desastre en la enseñanza, desastre en la administración pública, aumento colosal del número de parásitos del presupuesto— añadido a otra maniobra aturdidora que ya empezó hace años, la reforma del inútil, contraproducente y, también, antiasturiano Estatuto de Autonomía que Asturias sufre.

Cuando se anunciaba esa malhadada reforma estatutaria, ahora festejada, decía el entonces Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista, en acto público celebrado en Oviedo, en el Club Prensa Asturiana, el 24 de febrero de 2006:

Todo esto tiene difícil arreglo en el marco de la Constitución de 1978 y en el de la Unión Europea. Tiene mal arreglo, si se me apura, en el marco del liberalismo, de la democracia y del capitalismo. Pero sería irresponsable por nuestra parte no buscar la forma de paliar los males, cuanto menos en parte, mientras llega el día de la restauración en toda España de la Monarquía Tradicional, Católica, Social y Representativa; mientras no llegue el día de la restauración de la constitución histórica de las Españas, como querían Vázquez de Mella y Jovellanos.

Una reforma del Estatuto de Autonomía llevada a cabo por el actual parlamento asturiano, compuesto exclusivamente por partidos políticos del sistema —y por lo tanto antiasturianos—, no parece, en principio, que vaya a variar la situación. Lo más que se les ocurre a algunos de ellos es variar términos, nombres y títulos… Y multiplicar cargos, organismos y gastos.

Es necesario presionar para que la administración autonómica se simplifique; que no se complique más. Que se acerque un poco más, o que se aleje menos de ellas, a las instituciones tradicionales de Asturias.

Que los municipios y la Universidad, y tal vez otras instituciones, tengan asiento propio en el parlamento regional.

Que se considere seriamente la autonomía conjunta con el Reino de León, que es la continuidad histórica de Asturias, y que es una región complementaria a la nuestra, económica y geográficamente.

Que se utilicen bien los medios aún al alcance de las corporaciones municipales y autonómicas. La poderosa Caja de Ahorros de Asturias, por ejemplo, que debe recuperar plenamente su vocación social inicial. El fomento de la economía social. La restauración de la economía agrícola, ganadera y forestal, que empieza por mejorar las condiciones de vida en el campo. El desarrollo sostenible de verdad. La promoción de las fuentes de energía alternativas. Pero todo esto con medidas concretas, efectivas a medio y largo plazo: no como titulares llamativos para salir del paso y llegar a la siguiente convocatoria electoral. Una política de hechos, y no de palabras, palabras.

Conciliar la unidad de mercado en España, de la cual necesitamos, con una sana y discreta preferencia regional en la contratación y en el consumo.

Que en las próximas elecciones autonómicas y municipales, los partidos políticos al uso pierdan su control del parlamentín y de los concejos. Para éstos es necesario promover la presentación de candidaturas verdaderamente independientes, dispuestas a trabajar por el bien de sus vecinos, y no de sus partidos.

Es preciso, en fin, deshacer la tupida tela de araña de subvenciones, concesiones, empleos y sinecuras que sostiene desde una turba de profesionales de la pequeña política hasta grupos de extrema izquierda y delegaciones de narcoterroristas, pasando por empresarios de trayectoria dudosa. Parásitos todos ellos de una región que no puede permitírselos, y tela de araña que nos asfixia.

En 1916 y 1918 el Carlismo demostró su disposición abierta y generosa, al aglutinar en el movimiento asturianista a personas ajenas a la Comunión Tradicionalista, e incluso procedentes de otros campos políticos. Así la entonces formada Junta Regionalista del Principado, impulsada por Vázquez de Mella, contó no sólo con jaimistas (nombre que entonces recibían los carlistas), sino con independientes y con desengañados del conservadurismo, del liberalismo y de la incipiente democracia cristiana. Junto a los tradicionalistas vinieron hombres como Álvaro Fernández de Miranda o Fabriciano González. Aquel prometedor resurgir se vio truncado por la Dictadura de Primo de Rivera y por la Segunda República; quedaron los rescoldos, sostenidos por el Círculo Vázquez de Mella y por el asturianismo cultural que se concretó en el viejo Instituto de Estudios Asturianos (y digo «viejo», porque tras su asalto por parte de los políticos autonómicos, el ahora llamado RIDEA no tiene ni idea).

Hoy volvemos a llamar a los asturianos de buena voluntad a emprender una labor regeneradora, que pasa por la presencia en el parlamentín de la calle Fruela de verdaderos representantes de Asturias. El Carlismo, la Comunión Tradicionalista, en este septuagésimo octavo aniversario de Vázquez de Mella, tiende la mano.

Como terminaba la Junta Carlista del Principado su Declaración del Veinticinco de Mayo de 2005: «Necesitamos recuperar el espíritu de los alzados en 1808; reducir el poder de partidos, oligarcas y grupos de presión, y recuperar nuestras instituciones tradicionales. Salvarnos y salvar a España. Recuperar el espíritu del lema de nuestras banderas:

«ASTURIAS NUNCA VENCIDA».

Los que quieren imponer ahora la «oficialidá» son los mismos que se cargaron la Caja de Ahorros de Asturias. Entre otras tantas cosas. Son también los que pretenden llevar mahometanos a Covadonga —literalmente— en 2022 para celebrar juntos los 1.300 años de la batalla. Seguramente serán moros «asturfalantes».

Los asturcipayos del régimen constitucional y autonómico reducen su falso asturianismo a la imposición de una «llingua» inventada. No se les ocurre reivindicar la restauración de las instituciones tradicionales de Asturias, por ejemplo. No tendrían nada que hacer en ellas…

El verdadero asturianismo es tradicionalista.

h1

Retornan a Oviedo las misiones de la Hermandad de San Pío X

noviembre 12, 2021
Evangelio de una Misa celebrada en la desaparecida Capilla Cristo Rey de Oviedo durante la Cuaresma de 2016

Deberíamos quizá haber titulado «retornan a Asturias las misiones de la Hermandad de San Pío X» porque además de la Misa y conferencia en Oviedo este sábado 13 de noviembre, el domingo 14 un sacerdote de dicha Hermandad celebrará la Santa Misa también en Gijón, a las doce del mediodía en una capilla particular de Cabueñes.

En la segunda mitad de la década de 1980 la situación en la diócesis de Oviedo era mala para los católicos fieles a la Misa de siempre y a la doctrina tradicional de la Iglesia. Los sacerdotes que, más o menos, se resistían a los cambios iban muriéndose. Más allá de aquéllos pocos que mezclaban los ritos (tomando carrerilla y recitando de memoria el canon romano en latín) y de algunas visitas ocasionales, sólo quedaban algunas Misas celebradas en secreto, por miedo a las represalias diocesanas, y las dos Misas que anualmente celebraba don Luis Piñera en la Capilla del Rey Casto de la catedral para el Tabularium Artis Asturiensis. Las escapadas a Madrid para oír Misa eran frecuentes.

Aparecieron entonces las misiones de la Hermandad de San Pío X, la sociedad sacerdotal de vida en común sin votos fundada en 1970 por el Arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991). Tras algunas visitas en 1986, se regularizaron a fines de 1987, y no cesaron hasta el tiránico confinamiento decretado por el Gobierno en 2020.

Al principio las Misas y conferencias tenían lugar tanto en domicilios particulares como en el Círculo Carlista de la Calle de San Francisco (el Círculo Cultural «Juan Vázquez de Mella» de Oviedo) y en los locales que la Hermandad de Defensores de Oviedo tenía en la Calle del Rosal, entre otros lugares. Luego los fieles ovetenses abrieron un oratorio en la Calle de Posada Herrera (Capilla Nuestra Señora de la Salette, se llamaba) y, tras el cierre de éste, se recurrió a los salones de hoteles hasta que volvió a abrirse un oratorio, esta vez en la Calle Pérez de la Sala (Capilla Cristo Rey), que se cerró coincidiendo con el confinamiento. Ahora se vuelve al mismo hotel que se utilizaba hace unos años. El programa de la primera misión de esta nueva etapa es el siguiente:

Sábado 13 de noviembre de 2021
San Diego de Alcalá, confesor; San Eugenio de Toledo, obispo y confesor; Santos Arcadio y compañeros, mártires

19:00 Santa Misa
Media hora antes de la Misa: confesiones

20:00 Conferencia
Los orígenes de la Hermandad de San Pío X

Gran Hotel Regente. Salón Sella
C/. Jovellanos, 31
33003 Oviedo

Más información: misatradicional.asturias1@gmail.com

h1

Día de la Dinastía Legítima 2021

noviembre 4, 2021

«En la hora de las responsabilidades, la Dinastía legítima está libre de toda mancha». (Ordenanza del Requeté).

El 4 de noviembre en el calendario romano se celebra la festividad de San Carlos Borromeo, obispo y confesor, patrono de la Dinastía legítima: es decir, de los Reyes legítimos de las Españas de todos los tiempos y en especial de Su Majestad Católica Don Carlos V, primero de los reyes llamados carlistas, y de sus sucesores Don Carlos VI, Don Juan III, Don Carlos VII, Don Jaime I y III, Don Alfonso Carlos, Don Javier I y Don Sixto Enrique de Borbón.

Por ellos se aplicará la Santa Misa que se celebre el domingo 7 de noviembre de 2021, a las 12:00 (doce del mediodía, D.m.) en la Ermita de Santo Medero, Latores (Oviedo).

Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias

A %d blogueros les gusta esto: