Posts Tagged ‘laicismo’

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Los masones, el asturianismo y la identidad covadonguista

abril 20, 2023

Recibimos el siguiente artículo de Xuan Begana, que con gusto compartimos en LAS LIBERTADES por estar de acuerdo en lo fundamental, más allá de alguna discrepancia terminológica (véase, por ejemplo, nuestra entrada Verdadero y falso asturianismo; en el artículo de hoy se trata del falso asturianismo, evidentemente) y de apreciación (hoy el falso asturianismo vuelve a dejarse cortejar por la derecha, como Foro y PP, partidos en los cuales la masonería está seguramente tan presente como en los de izquierda; y hasta en Vox se puede rastrear su influencia).

El asturianismo político es un movimiento socialmente insignificante y hasta ridículo en sus resultados electorales. En él cohabitan dos principales tendencias: a) el ala más radical, de izquierdas, y con no pocos elementos separatistas; y b) el ala «de la llingua», que suele desconectar de cualquier problemática social y económica, y que se obsesiona casi única y exclusivamente por la cuestión de la oficialidad de la «lengua asturiana» o bable, que quieren alcanzar por encima de todo.

El pueblo asturiano lleva décadas dándole la espalda a tales sectores minoritarios que, en lo sustancial, han demostrado muy poca cordura en sus discursos y han servido más bien como caniches del PSOE e IU (actualmente son apenas un sector periférico de Podemos). El Principado de Asturias arrastra ya de por sí suficientes problemas como para que la gente, en su sentir mayoritario, se deje arrastrar por nuevos espacios y motivos de conflictividad. Bastante ya tienen los asturianos con el envejecimiento de la población, su desertización productiva, la enorme carga social de los «parásitos», esto es gente en edad de trabajar, pero con perpetua vocación por ser subsidiado de por vida. Bastante con los incendios, la contaminación, etc. Los separatistas y los actuales «bablistas» no ofrecen ningún remedio creíble, ni siquiera dan una imagen seria, unida, convincente. El asturiano medio, no ideologizado, ve en ellos, los «asturianistas políticos», a una especie de conjunto circense en donde hay de todo. Hay acróbatas, artistas del «alambre», pero abundan los payasos.

Lo peor para el asturiano medio, agobiado por una crisis y marasmo económico y social terribles, que se prolongan desde 1975, es observar que un sector minoritario le está intentando robar su identidad. Lo más destacable de la identidad asturiana está en su pasado: Asturias es la cuna de España. En esa región surgió el primer reino hispánico libre, que alzó la Cruz contra la invasión islámica. Los Reyes Caudillos astures, desde Don Pelayo hasta Alfonso III, pero también los reyes sucesores de éstos (los de León, Castilla, Portugal…) fueron reyes católicos cuyo empeño no fue otro que el de limpiar el suelo patrio de la invasión sarracena.

El papel destacado que tuvo la Batalla de Covadonga en la conformación de la identidad asturiana (allí nace ésta precisamente, a la par que la española) es un tema que la masonería quiere ocultar, cuando no combatir agresivamente. Fue Covadonga un hecho de armas y un milagro mariano. Fue el origen de Asturias y el origen de España: se podría decir que la primera «nacionalidad» de los españoles fue la asturiana.

Pero la masonería se empeña en atacar todo cuanto suene a católico y a español. Conspira y urde complots sin cesar, se infiltra por doquier.

Los más destacados líderes del «asturianismo político» son masones. Llevan años sepultando fechas, fiestas y elementos de nuestra identidad. Ahora, en lugar del día de la Santina (8 de septiembre), y conmemoración de la victoria asturgoda sobre los moros, hablan del 25 de mayo (la sublevación contra Napoleón), como fiesta regional.1 En lugar de la Monarquía Astur y los Reyes Caudillos, hablan del bable como (casi) única seña de identidad. Bable que es querido y hablado por muchos de nosotros,2 pero que no puede compararse a las egregias figuras de don Pelayo y los Reyes Caudillos, como estandartes de la asturianía.

Faustino Zapico, de ideología comunista, fue uno de los líderes del minúsculo «asturianismo político». Además de profesor de secundaria ahora es concejal de Izquierda Unida en un pueblo de la Cuenca Minera. Abiertamente, el líder «asturianista» se reconoce masón y es Gran Maestre: https://elfrancmason.com/nace-en-gijon-la-confederacion-internacional-de-logias-escocesas/

Se entiende el rechazo de este «asturianismo» de izquierdas a lo que ellos llaman, peyorativamente, «covadonguismo». La masonería es enemiga declarada de la Iglesia Católica y ésta, a su vez, ha condenado repetidamente a estas organizaciones iniciáticas y secretas, que nacieron con el fin de difundir el ateísmo y destruir la civilización cristiana.

Recientemente, en una entrevista sostenida con el periodista «antifascista» Pablo Batalla, Zapico respondió así a la pregunta: ¿Eres masón?

—Soy masón, sí, sí. Veintidós años llevo en la masonería.
—Ah, no lo sabía. ¿En qué logia estás?
—Mi logia se llama El Trabayu. Estamos en Gijón. La llamamos así en homenaje a una que funcionó en Trubia de 1872 a 1892, que era la logia El Trabajo; una logia de obreros de la fábrica de armas. Eran veintiocho obreros y un médico, y eran todos del Partido Republicano Federal. Bueno. Nosotros estábamos en El Derecho Humano, que es la organización internacional. La masonería, normalmente, se rige por organizaciones de ámbito estatal: la Gran Logia de España, que solo admite señores y creyentes; la Gran Logia Simbólica Española, que es mixta y es donde yo empecé de aprendiz; la Gran Logia Femenina, solo mujeres… El Derecho Humano es internacional. Nace en Francia en 1893, pero se extiende por todo el mundo. Y es mixta. Estábamos ahí, como digo, pero a finales del año veintiuno rompimos; se rompió la federación por la mitad. Y varias logias que quedamos por ahí montamos una nueva organización que se llama Confederación Internacional de Logias Escocesas.
—Cielos. Quien dijo aldea, dijo pelea, ¿eh? No solo en el asturianismo has vivido divisiones y escisiones.
—Sí, pero, en la masonería, aunque rompas, no niegas la condición de masón de los demás. Nosotros estamos en una especie de hotel masónico en Gijón, en La Calzada.
—Yo he estado un par de veces en una tenida blanca abierta de la logia Rosario de Acuña en un local de la calle Costa Rica.
—Ése, ése. Ahí estamos cuatro logias de cuatro obediencias distintas. Pues bueno, la masonería me marcó bastante. […]

Como el lector puede apreciar, también el entrevistador «antifascista» ha estado en contacto, siquiera ligero, con la masonería.

Uno de los rasgos que caracteriza a los masones es su republicanismo fanático. Ello los lleva a despreciar el rango institucional de Asturias como Principado y a idealizar los desastres y desaguisados que fueron la I y la II Repúblicas Españolas. Los masones «asturianistas» suelen adoptar una visión provincial y provinciana. El mundo gira, para ellos, en torno a las Cuencas Mineras y el octubre del 34.

Otro personaje vinculado históricamente al fracasado —y ridículo en cifras— «asturianismo» político es el profesor jubilado de Economía, David M. Rivas. Rivas reconoce en otra entrevista reciente ser masón, aunque la masonería hispana se le hace muy poco glamurosa, y milita en la inglesa. Extraemos un pasaje de otra entrevista:

—¿Y está en una logia asturiana?
—No, estoy bajo la disciplina de la Gran Logia Unida de Inglaterra. La masonería española dejó de interesarme hace tiempo. No porque sean peores, sino porque España es una sociedad muy mediocre, y por tanto todas las instituciones, también la masonería, son mediocres. Los políticos que tenemos son reflejo de lo que somos, ¿cómo que no nos representan? Son iguales que nosotros: y los curas, y los fontaneros y los masones. Luego aquí la masonería nunca tuvo mucha importancia, lo que pasa es que con eso del contubernio se magnificó su influencia en la sociedad. El franquismo, al acabar la guerra, abrió 50.000 procesos contra masones, y nunca hubo en España más de 5.000 en los mejores tiempos. Coincidía que los masones eran gente de nivel cultural alto, como mínimo medio-alto económico, y estaban en muchos sitios. Entonces había partidos, como los republicanos liberales, y Azaña es el típico ejemplo, en los que seguramente hubiera muchos, pero eso no quiere decir que la masonería montara el partido para tomar el poder. Hay bastante relación, por ejemplo, entre la masonería y el anarquismo: Kropotkin lo era, Bakunin lo era, García Oliver lo era. También en el socialismo asturiano, donde se supone que era masón Belarmino Tomás. Y Jovellanos, por ejemplo, que encarnaría la figura de un masón típico del XVIII, si lo fue no lo sabemos.3 Políticamente la masonería es mucho menos importante de lo que la gente cree.

Rivas fue candidato al Parlamento Europeo por la coalición de partidos fraccionarios, centrífugos y antiespañoles llamada «Europa de los Pueblos», en la que figuraban los asturianos separatistas de Andecha Astur. También fue candidato a la presidencia del gobierno autonómico por Andecha Astur, partido al que siempre estuvo muy vinculado. A su vez, todos los separatistas y asturianistas de izquierda guardaron siempre muchos vínculos con Podemos. Un intento de Xuntanza del Asturianismu como plataforma cívica de personas independientes, los separatistas y «asturianistas» de izquierdas la hicieron romper desde dentro, infiltrados, pues ya entonces se estaban formando los círculos de Podemos y siguiendo las consignas de los socialistas. El partido Podemos, surgido como marca blanca del PSOE para garantizar su presencia institucional en un momento de debacle del partido del puño y la rosa, apoyó, después, la candidatura de David Rivas para la Sindicatura de Cuentas. De su parte, Rivas apoyó al rockero podemita Xune Elipe, expedientado por su propio partido, y tenido como un referente del «asturianismo anticovadonguista». Su canción famosa, «Muammar» llama a la Reconquista «invento fascista», y dice en la letra el rockero: «Pelayu era un babayu», es decir, un imbécil.

El anticovadonguismo, ariete fundamental de la masonería asturiana, está, como puede verse, muy presente.

Xuan Begana


Notas de LAS LIBERTADES

  1. Los carlistas estamos enteramente de acuerdo con la conmemoración del 25 de mayo de 1808, la declaración de guerra a Napoleón por la Junta General del Principado de Asturias. De hecho la Junta Carlista del Principado emite todos los años una declaración en esa fecha. Lo que resulta ridículo es la pretensión, ya vieja (los falsos asturianistas llevan con ella desde la década de 1970) de usarla como un sustituto laico de la fiesta de la Virgen de Covadonga. Porque ni siquiera es laico el recordatorio de una declaración de guerra «en obsequio de la Religión, de la Patria, y de la común felicidad», como literalmente decía.
  2. En realidad, el nuevo bable, ahora llamado enfáticamente llingua asturiana por sus inventores, poco tiene ya que ver con lo que durante siglos hemos llamado bable ni con nuestras entrañables falas locales: de hecho su oficialidad sería la puntilla que acabaría con éstas, ya reducidas a la mínima expresión en la actualidad.
  3. Sabemos perfectamente que Jovellanos no sólo no era masón, sino que se oponía violentamente a la masonería. David Rivas es dado a la difamación y a la insinuación calumniosa, además de al papanatismo extranjerizante.
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La derecha es más laicista que la izquierda: el caso del Ayuntamiento de Oviedo (II)

marzo 1, 2023

Hoy es Miércoles de las Cuatro Témporas de Cuaresma. Parece un día adecuado para volver sobre lo que el Ayuntamiento de Oviedo nos hizo aguantar la semana pasada. Que es más o menos lo mismo que hacen año tras año desde el Gabinato: lean la entrada de LAS LIBERTADES con la misma ocasión del año pasado.

Por si no habían caído, el 22 de febrero fue el Miércoles de Ceniza. El comienzo de la Cuaresma. El Carnaval termina cuando empieza la Cuaresma. La Cuaresma es la razón de ser del Carnaval: por eso éste fue muriendo, porque los rigores de la Cuaresma fueron dejando de observarse. Por eso lo que ahora llaman Carnaval no lo es en realidad; es un festejo subvencionado y promovido desde los poderes públicos. Y los de Oviedo, el Ayuntamiento presidido por el «católico» Alfredo Canteli y gobernado por la coalición del Partido Popular y de Ciudadanos, se regodea en convertir la Cuaresma en su Carnaval. ¿Humo de las logias o simplemente estupidez y desprecio?

Como decía LAS LIBERTADES el año pasado, Canteli y su ayuntamiento desprecian y escarnecen la religión e impiden a los cristianos el recogimiento propio de este tiempo; se burlan del Miércoles de Ceniza, de la Cuaresma y de nuestra ciudad, además de convertir a Oviedo en objeto de mofa.

Es cierto que otros municipios asturianos hacen algo parecido (notorio ha sido este año lo de Arriondas, por ejemplo). En casi todos ellos empezaron a hacerlo en esta «democracia» con ayuntamientos de derechas. Curiosamente los ayuntamientos asturianos en manos de las izquierdas, cuando se inventaron este Carnaval (o Antroxu, como quieren algunos) del Régimen del 78, respetaron al menos las fechas tradicionales y no invadieron la Cuaresma.

Pero es que el Ayuntamiento de Oviedo no sólo se felicita, hasta en sus propios medios de comunicación, del supuesto éxito de su aquelarre a base de dinero público. Es que hace parecidos escarnios del cristianismo hasta en Navidad.

No hemos oído ni una voz eclesiástica condenando el nuevo atropello. Al fin y al cabo, como decía el año pasado el canónigo Tuñón Escalada, la relación con el Ayuntamiento siempre es cordial. Claro que el Cabildo también permite carnavaladas en la Catedral, y aun coopera en ellas. (¿Será por vanidad, o por simonía, como al cobrar entrada por acceder al templo?). Y es que en esta ciudad y en esta diócesis reina la abominación de la desolación.

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Oviedo, desarmado. Un Desarme falsificado y ridículo

octubre 14, 2022

Oviedo lleva mucho tiempo sufriendo malos alcaldes y malos ayuntamientos. Justo es reconocer que la derecha ha suministrado los peores. Con el tevergano Alfredo Canteli la ciudad está alcanzando, si no superando, los extremos de esperpento a los que Gabino de Lorenzo nos tenía acostumbrados.

También llevamos años sufriendo la creciente hipertrofia del Desarme, una simpática fartura entre amigos que los políticos y los medios del régimen, secundados por la babayería dominante, han ido transformando en otra cosa completamente distinta y sin gracia. Para colmo de males, han terminado por dar categoría de verdad sabida a un error que hace años empezaron a difundir, en su ignorancia y su malicia, esos mismos políticos y esos mismos medios: que el origen del Desarme tenía que ver con las Guerras Carlistas; que carlistas eran las tropas desarmadas, o al menos derrotadas en un supuesto intento de tomar Oviedo. Nada más lejos de la realidad, como sabe cualquiera que sepa algo. La necedad de los nuevos desarmantes no tiene excusa, porque la Comunión Tradicionalista ha efectuado en las últimas décadas numerosas publicaciones aclarando y detallando los hechos históricos reales.

La Milicia Nacional, etarras del siglo XIX.

El único episodio de las Guerras Carlistas que se aproxima a la fecha del Desarme, pero no coincide con la misma, es el paso de una columna de los Ejércitos del Rey legítimo Don Carlos V, columna que mandaba el General Sanz. Para proteger un tren de suministros y prisioneros se llevó a cabo un ataque de distracción contra la Milicia Nacional (liberal) que por entonces aterrorizaba Oviedo, que sufrió numerosas bajas. Pero el día 20 de octubre de 1836, dicha columna entró triunfalmente en Gijón, por lo que los hechos relatados no pueden corresponder al Desarme ovetense, que se refiere más bien a uno de los varios desarmes llevados a cabo por liberales moderados contra su propia Milicia Nacional, advenedizos convertidos en terroristas, equiparables tanto por su actuación como por su adscripción política a la horda socialista que arrasó Oviedo en octubre de 1934; aunque los liberales del siglo XIX mantuvieron por mucho más tiempo su dominio de terror, robos, confiscaciones, masivas detenciones arbitrarias y asesinato de numerosos ovetenses.

Este año 2022, aparte de programar unas supuestas recreaciones históricas —antihistóricas— que no recrean más que fantasías, los munícipes parásitos le han dado, a costa del contribuyente, bombo y platillo en toda España a sus desarmantes ocurrencias. Desde la presentación de su nuevo Desarme en Santander (la crónica de la misma en El Diario Montañés habrá estropeado la digestión a cualquiera que recuerde que ese periódico fue carlista) hasta un cupón de la antaño benemérita ONCE.

Pero su sevicia contra las costumbres y la historia ovetenses se extiende a su aborrecimiento a las costumbres católicas. Mueven la fecha habitual del Desarme y además extienden a varios días lo que siempre fue uno solo. E inauguran el muy cárnico menú hoy viernes, día de abstinencia obligatoria.

Oviedo, desarmado.

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El 8 de septiembre no es el «Día de Asturias»

septiembre 7, 2022

Nota de la Diputación Permanente de la Junta Carlista del Principado de Asturias:

En esta víspera de la Natividad de Nuestra Señora, fiesta de la Santísima Virgen de Covadonga, los carlistas asturianos volvemos a recordar algo que debería ser obvio: que el ocho de septiembre es la fiesta de la Santísima Virgen de Covadonga, la Santina, Patrona de Asturias. La fiesta de la Virgen de septiembre, que es también la de otras venerables advocaciones marianas en nuestra región: la de Lugás en Villaviciosa, la del Valle en Pravia, y tantas otras.

Pero de ninguna manera es, ni puede ser —por más que se empeñen los políticos parásitos— un «Día de Asturias» secularizado, laico y absurdo, mediante el cual esos políticos parásitos y sus cómplices intentan hacer olvidar el sentido verdadero de esta fiesta. Que este año planean celebrar en Corvera, para «descovadonguizarla» en lo posible.

Asturias es católica y mariana, le pese a quien le pese. La Natividad de la Santísima Virgen María es una de las fiestas más antiguas de entre las dedicadas a la Madre de Dios. El catolicismo asturiano, gracias a la Reconquista, es el más antiguo de España.

Esta «comunidad autónoma» y la casta de los políticos que la desgobiernan; que saquean, empobrecen y arrastran a la desesperanza y a la miseria a Asturias y a los asturianos, no tiene nada que celebrar el ocho de septiembre.

Expresamos en cambio nuestro apoyo a la concentración de protesta convocada por Asturias Ganadera en Covadonga este jueves 8 de septiembre a las doce del mediodía.

Santina de Covadonga, ruega por nosotros.

Oviedo, 7 de septiembre de 2022.

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Celebrar la fiesta de Santiago Apóstol es una obligación

julio 25, 2022

Ayer domingo distribuía la agencia FARO la nota que más abajo reproducimos: Este lunes es 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, Patrono Mayor de las Españas. ¿Está preparado para observarla y celebrarla? Se aplica perfectamente al caso de Asturias, donde no es festivo oficial desde los días del Pedro Sánchez de las décadas de 1980 y 1990, el también socialista y también agente estadounidense Felipe González. Y donde tampoco tenemos Misa (Misa tradicional, se entiende) hoy.

El patronazgo de Santiago fue proclamado por la Monarquía asturiana. Por Asturias discurre el Camino primitivo de Santiago. Todo esto es sabido. El Camino de Santiago llena de vez en cuando las bocas de los políticos del régimen en Asturias. Claro que ellos lo ven, o quieren verlo, como una especie de Benidorm en movimiento. Su verdadero significado les espeluzna. Por eso nos someten a la vergüenza de tratar la fiesta de hoy como día laborable. No es admisible.

Este lunes 25 de julio es la fiesta de Santiago Apóstol, Patrono Mayor de las Españas. Y, sin embargo, en este régimen constitucional (benéfico, si atendemos a las alabanzas que frecuentemente recibe de parte de conspicuos miembros de la Conferencia Episcopal) no es festivo.

Según en qué «comunidad autónoma» o en qué municipio nos encontremos, será festivo oficial o no. ¿Nos exime esa circunstancia de observar la festividad?

De ninguna manera. Todos podemos cumplir con nuestra obligación de católicos y españoles, y contribuir con ello a que la fiesta se observe, al margen de una España oficial que suplanta a la España real.

No todos podrán, sin riesgo grave, faltar al trabajo o cerrar sus negocios este lunes. Pero muchos sí pueden. Y deberían hacerlo.

Aquellos estudiantes que estén recibiendo clases este verano sí pueden faltar a ellas el día 25. Y deben hacerlo.

Todos pueden abstenerse de hacer compras. Incluso por Internet. Y deben hacerlo.

Y aquéllos (no tantos, por desgracia) que estén a distancia razonable de la Santa Misa tradicional, deben acudir.

Hay quienes ponen en duda la eficacia o necesidad de campañas como ésta. Son ciertamente necios.

En 1988 otro Gobierno socialista, presidido por Felipe González, quiso quitar el carácter festivo al día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, Patrona Mayor de las Españas. El argumento era fácil, hasta «razonable»: la proximidad de la fiesta neopagana de la Constitución, el 6 de diciembre, que convertía la irracional y entonces reciente costumbre de los puentes festivos en un verdadero acueducto. El Gobierno se avenía incluso a «trasladar» el festivo al día 5, víspera del de su «inmaculada» Constitución.

La reacción de la España real fue memorable. Y no se contaba con Internet, ni con «redes sociales», ni con teléfonos móviles… Millones de firmas (de firmas de verdad, en papel) recogidas; cientos de miles de pasquines y folletos repartidos, especialmente a la salida de los templos; decenas de miles de carteles y pegatinas fijados en las calles; cientos de cartas al director de los medios; acciones directas contra los promotores de la supresión de la fiesta.

Inclinada a subirse al caballo ganador, incluso la nefasta Conferencia Episcopal Española se sumó a la campaña. Y la fiesta se mantuvo. Hasta hoy.

Aquella defensa de la Inmaculada implicó a muchos. Pero no cabe duda de que fue capitaneada por la Comunión Tradicionalista.

Sin embargo, en el mismo lote esa Conferencia Episcopal pactó la supresión del carácter festivo nacional de las fiestas de San José y del Jueves Santo (que podía haber recuperado tranquilamente su antigua condición de media fiesta; pero ni eso), del Corpus Christi y de la Ascensión («trasladadas» éstas litúrgicamente, dentro del caos litúrgico del «Novus Ordo» al domingo; siguiendo el modelo napoleónico, para mayor burla y escarnio).

El Gobierno lo intentó también con la fiesta de los Reyes Magos; pero aquí los grandes intereses comerciales se lo impidieron. Treinta y cuatro años después, con la constante propaganda que va convirtiendo la Navidad neoespañola en una imitación cutre de la estadounidense (falsificación ésta en el que se distinguen por su entusiasmo los ayuntamientos de derechas), no sabemos si esa resistencia durará mucho tiempo.

¿Cómo es posible que los carlistas perdieran tanto fuelle tras 1988? ¿Por qué sus campañas actuales no tienen tanto eco?

La primera y más evidente respuesta es: porque muchos de los carlistas actuales viven en el desánimo y la ambigüedad. Pero, ¿cómo han llegado a ello?

Volvamos la vista a 1988, el año en que se salvó la fiesta de la Inmaculada. El año anterior se habían sellado los acuerdos de «unidad operativa», por los cuales la Comunión Tradicionalista admitía en su seno a grupos e individuos supuestamente carlistas que se hallaban apartados de su disciplina. Grupos e individuos que, una vez dentro, maniobraron para hacerse con el control de los registros legales de la Comunión; algo que les resultó fácil, dada la poca consideración que los carlistas han dado siempre a la «legalidad» ilegítima.

Además encontraron aliados entre algunos miembros de la Comunión de toda la vida. Gentes que habían abrazado el vaticanosegundismo: vinculados al Opus unos, otros entregados a la citada Conferencia Episcopal. Aquella nada santa alianza fue obstaculizando las campañas enérgicas; incluso desautorizándolas. Como es natural: habían llegado al laicismo por la vía de su propia «confesionalidad católica». Un laicismo que no impedía rosarios públicos, pues se trataba de la versión vaticanosegundista de la «laicidad».

Por esas y otras maniobras, cundió el desánimo. La mayoría de los carlistas de entonces cesaron en su militancia y se retiraron a sus casas. Se fueron cerrando los círculos que quedaban.

La sangría la cerró Don Sixto Enrique de Borbón reorganizando la Comunión en 2001. Pero las heridas permanecieron. Permanecieron también unos restos, cada vez más exiguos, de aquella alianza clericalista y neolaicista: la falsa «comunión tradicionalista carlista», la FCTC, que hoy —ahora bajo el control de la sociedad secreta conocida como el Yunque— sigue procurando aportar confusión, aparte de apoyo al partido liberal y judaizante Vox.

Contra todos ellos, ¡Santiago y cierra, España!

No olvidemos tampoco los carlistas que este lunes es la onomástica del Rey Don Jaime III (1909-1931), de grata memoria.

Vivamos el día 25 de julio como festivo. Nuestro celestial patrono nos ayudará a recuperar nuestra Patria.

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