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Celebrar la fiesta de Santiago Apóstol es una obligación

julio 25, 2022

Ayer domingo distribuía la agencia FARO la nota que más abajo reproducimos: Este lunes es 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, Patrono Mayor de las Españas. ¿Está preparado para observarla y celebrarla? Se aplica perfectamente al caso de Asturias, donde no es festivo oficial desde los días del Pedro Sánchez de las décadas de 1980 y 1990, el también socialista y también agente estadounidense Felipe González. Y donde tampoco tenemos Misa (Misa tradicional, se entiende) hoy.

El patronazgo de Santiago fue proclamado por la Monarquía asturiana. Por Asturias discurre el Camino primitivo de Santiago. Todo esto es sabido. El Camino de Santiago llena de vez en cuando las bocas de los políticos del régimen en Asturias. Claro que ellos lo ven, o quieren verlo, como una especie de Benidorm en movimiento. Su verdadero significado les espeluzna. Por eso nos someten a la vergüenza de tratar la fiesta de hoy como día laborable. No es admisible.

Este lunes 25 de julio es la fiesta de Santiago Apóstol, Patrono Mayor de las Españas. Y, sin embargo, en este régimen constitucional (benéfico, si atendemos a las alabanzas que frecuentemente recibe de parte de conspicuos miembros de la Conferencia Episcopal) no es festivo.

Según en qué «comunidad autónoma» o en qué municipio nos encontremos, será festivo oficial o no. ¿Nos exime esa circunstancia de observar la festividad?

De ninguna manera. Todos podemos cumplir con nuestra obligación de católicos y españoles, y contribuir con ello a que la fiesta se observe, al margen de una España oficial que suplanta a la España real.

No todos podrán, sin riesgo grave, faltar al trabajo o cerrar sus negocios este lunes. Pero muchos sí pueden. Y deberían hacerlo.

Aquellos estudiantes que estén recibiendo clases este verano sí pueden faltar a ellas el día 25. Y deben hacerlo.

Todos pueden abstenerse de hacer compras. Incluso por Internet. Y deben hacerlo.

Y aquéllos (no tantos, por desgracia) que estén a distancia razonable de la Santa Misa tradicional, deben acudir.

Hay quienes ponen en duda la eficacia o necesidad de campañas como ésta. Son ciertamente necios.

En 1988 otro Gobierno socialista, presidido por Felipe González, quiso quitar el carácter festivo al día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, Patrona Mayor de las Españas. El argumento era fácil, hasta «razonable»: la proximidad de la fiesta neopagana de la Constitución, el 6 de diciembre, que convertía la irracional y entonces reciente costumbre de los puentes festivos en un verdadero acueducto. El Gobierno se avenía incluso a «trasladar» el festivo al día 5, víspera del de su «inmaculada» Constitución.

La reacción de la España real fue memorable. Y no se contaba con Internet, ni con «redes sociales», ni con teléfonos móviles… Millones de firmas (de firmas de verdad, en papel) recogidas; cientos de miles de pasquines y folletos repartidos, especialmente a la salida de los templos; decenas de miles de carteles y pegatinas fijados en las calles; cientos de cartas al director de los medios; acciones directas contra los promotores de la supresión de la fiesta.

Inclinada a subirse al caballo ganador, incluso la nefasta Conferencia Episcopal Española se sumó a la campaña. Y la fiesta se mantuvo. Hasta hoy.

Aquella defensa de la Inmaculada implicó a muchos. Pero no cabe duda de que fue capitaneada por la Comunión Tradicionalista.

Sin embargo, en el mismo lote esa Conferencia Episcopal pactó la supresión del carácter festivo nacional de las fiestas de San José y del Jueves Santo (que podía haber recuperado tranquilamente su antigua condición de media fiesta; pero ni eso), del Corpus Christi y de la Ascensión («trasladadas» éstas litúrgicamente, dentro del caos litúrgico del «Novus Ordo» al domingo; siguiendo el modelo napoleónico, para mayor burla y escarnio).

El Gobierno lo intentó también con la fiesta de los Reyes Magos; pero aquí los grandes intereses comerciales se lo impidieron. Treinta y cuatro años después, con la constante propaganda que va convirtiendo la Navidad neoespañola en una imitación cutre de la estadounidense (falsificación ésta en el que se distinguen por su entusiasmo los ayuntamientos de derechas), no sabemos si esa resistencia durará mucho tiempo.

¿Cómo es posible que los carlistas perdieran tanto fuelle tras 1988? ¿Por qué sus campañas actuales no tienen tanto eco?

La primera y más evidente respuesta es: porque muchos de los carlistas actuales viven en el desánimo y la ambigüedad. Pero, ¿cómo han llegado a ello?

Volvamos la vista a 1988, el año en que se salvó la fiesta de la Inmaculada. El año anterior se habían sellado los acuerdos de «unidad operativa», por los cuales la Comunión Tradicionalista admitía en su seno a grupos e individuos supuestamente carlistas que se hallaban apartados de su disciplina. Grupos e individuos que, una vez dentro, maniobraron para hacerse con el control de los registros legales de la Comunión; algo que les resultó fácil, dada la poca consideración que los carlistas han dado siempre a la «legalidad» ilegítima.

Además encontraron aliados entre algunos miembros de la Comunión de toda la vida. Gentes que habían abrazado el vaticanosegundismo: vinculados al Opus unos, otros entregados a la citada Conferencia Episcopal. Aquella nada santa alianza fue obstaculizando las campañas enérgicas; incluso desautorizándolas. Como es natural: habían llegado al laicismo por la vía de su propia «confesionalidad católica». Un laicismo que no impedía rosarios públicos, pues se trataba de la versión vaticanosegundista de la «laicidad».

Por esas y otras maniobras, cundió el desánimo. La mayoría de los carlistas de entonces cesaron en su militancia y se retiraron a sus casas. Se fueron cerrando los círculos que quedaban.

La sangría la cerró Don Sixto Enrique de Borbón reorganizando la Comunión en 2001. Pero las heridas permanecieron. Permanecieron también unos restos, cada vez más exiguos, de aquella alianza clericalista y neolaicista: la falsa «comunión tradicionalista carlista», la FCTC, que hoy —ahora bajo el control de la sociedad secreta conocida como el Yunque— sigue procurando aportar confusión, aparte de apoyo al partido liberal y judaizante Vox.

Contra todos ellos, ¡Santiago y cierra, España!

No olvidemos tampoco los carlistas que este lunes es la onomástica del Rey Don Jaime III (1909-1931), de grata memoria.

Vivamos el día 25 de julio como festivo. Nuestro celestial patrono nos ayudará a recuperar nuestra Patria.

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Mártires de la Tradición, 10 de marzo

marzo 10, 2022

Nos preguntan por una conferencia que, al parecer, estaba anunciada para ayer miércoles en el Hotel España de Oviedo, organizada por «la Comunión Tradicionalista Carlista».

No. La Comunión Tradicionalista Carlista de Asturias o, lo que es lo mismo, la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias no tenía nada que ver. Una o dos veces al año cierta señora ovetense, tan bienintencionada como desnortada, proporciona los medios para la venida de alguien de fuera de Asturias, más o menos relacionado con un grupito democratacristiano que usurpa las siglas C.T.C. (Comunión Tradicionalista Carlista) —grupo al que en adelante nos referiremos como F.C.T.C. (falsa comunión tradicionalista carlista)— que nunca ha tenido presencia en nuestra región y que actualmente está reducido a un apéndice vergonzante (o no tanto) del partido liberal Vox.

En realidad casi deberíamos agradecer esa insistencia en fingir que existen en Asturias. Hay jóvenes hoy en el Carlismo que en su día se acercaron con ingenuo interés a una de esas conferencias espurias, y a continuación buscaron y encontraron la verdadera Comunión Tradicionalista tras darse cuenta de que ésos que usaban las siglas C.T.C. no podían ser carlistas. El grupito democratacristiano en cuestión carece de personas políticamente bien formadas o simplemente de cierta solidez intelectual.

Quizá a alguno le extrañe la frase anterior, sabiendo que el conferenciante anunciado para ayer por la F.C.T.C. era Javier Barraycoa. Baste para disipar la extrañeza la siguiente cita del último número de la revista madrileña Verbo (601-602, enero-febrero de 2022, página 23). Haciendo historia y refiriéndose a sus colaboradores pasados procedentes de la barcelonesa Schola Cordis Iesu, la revista le dedica esta brevísima mención: «Javier Barraycoa, que no responde totalmente al patrón general que los distingue y que, en todo caso, ha sufrido últimamente una no pequeña evolución». Explicitando: alguien que prometía, pero que desde hace unos años se ha ido alejando del tradicionalismo.

Pero volvamos a la festividad de los Mártires de la Tradición.

Como estaba ya anunciado, se celebrará hoy jueves 10 de marzo en Gijón. A las 13:00 (una de la tarde, D.m.) se oficiará la Santa Misa en una capilla particular de Cabueñes, seguida de una comida de hermandad. Más información en el correo electrónico asturias@carlismo.es.

En Oviedo la Santa Misa por los Mártires de la Tradición tendrá lugar el domingo 13 de marzo, a las 12:00 (doce del mediodía) en la Ermita de Santo Medero (Latores).

Actos en otros lugares: clic en este enlace

Por iniciativa de las Margaritas, hoy jueves 10 de marzo también se rezará en todo el mundo el Santo Rosario por los Mártires de la Tradición, mediante la plataforma Zoom, a las 21:00 (nueve de la noche). Más detalles en este enlace.

La festividad de los Mártires de la Tradición fue instituida en 1895 por Don Carlos VII, Rey legítimo de las Españas, mediante carta desde su exilio en Venecia a su Jefe Delegado, el Marqués de Cerralbo: «una fiesta nacional en honor de los mártires que, desde principio del s. XIX, han perecido a la sombra de la bandera de Dios, Patria y Rey, en los campos de batalla, en el destierro, en los calabozos y en los hospitales; y designo para celebrarla el día 10 de marzo de cada año, día en que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo Carlos V». «Debemos procurar sufragios a las almas de los que nos han precedido en esta lucha secular, y honrar su memoria de todas las maneras imaginables, para que sirvan de estímulo y ejemplo de los jóvenes y mantengan vivo en ellos el fuego sagrado del amor a Dios, a la Patria y al Rey».

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La derecha es más laicista que la izquierda: el caso del Ayuntamiento de Oviedo

marzo 8, 2022

El pasado domingo era el primero de Cuaresma. El día anterior, Sábado después del Miércoles de Ceniza, sufrió Oviedo el «gran desfile del Carnaval». El domingo continuaban (y finalizaban, gracias a Dios) en la ciudad los festejos del «Carnaval» instituidos por el Ayuntamiento presidido por el «católico» Alfredo Canteli y gobernado por la coalición del Partido Popular y de Ciudadanos.

Como hace unos días señalaba LAS LIBERTADES en las redes sociales, el Carnaval termina cuando empieza la Cuaresma. Por lo que el Ayuntamiento de Oviedo, organizador de esta artificial carnavalada, desprecia y escarnece la religión e impide a los cristianos el recogimiento propio de este tiempo; se burla del Miércoles de Ceniza (que fue el pasado 2 de marzo, no se olvide) y de nuestra ciudad, además de convertir a Oviedo en objeto de mofa.

Este disparate sacrílego no es nuevo. El Carnaval (o, como algunos pretenden, el Antroxu) murió hace muchos años. Murió porque dejó de observarse estrictamente la Cuaresma, que antaño era tiempo de verdadera penitencia. Desaparecida ésta, el Carnaval dejó de tener sentido. Nunca había sido festivo oficial ni escolar, ni estaba organizado por los poderes públicos. Era espontáneo y popular, y en nada se parecía a las actuales carnavaladas municipales.

Los primeros ayuntamientos «democráticos» en manos de la izquierda decidieron reinventar el Carnaval, decretando, promoviendo y financiando estos jolgorios que son mezcla de fiesta infantil estadounidense, imitación cutre de Río de Janeiro y desfile del Orgullo sodomita. En Asturias fueron pioneros los de Gijón y Avilés, en manos del PSOE y de su muleta el PCE (más tarde Izquierda Unida). Pero al menos respetaron las fechas: el Martes de Carnaval se acababa la cosa.

Los de la derecha los imitaron, por supuesto. Y los ayuntamientos asturianos en manos del Partido Popular invadieron tranquilamente la Cuaresma con sus carnavaladas. Los más caracterizados, como eran los de Villaviciosa y Oviedo.

Alguno dirá que se hacía con el fin de promover el turismo, separando las fechas de «su» Carnaval de las de los concejos vecinos. Si fuera así sería ya bastante malo, por el profundo desprecio a la religión que denotaría. Pero no es sólo eso, como queda demostrado con mirar a las atrocidades que el Ayuntamiento de Oviedo perpetra durante las Navidades. Veamos las últimas.

Desfile de Santa Claus, renos y elfos, por las calles de Oviedo el día de Nochebuena de 2021. ¿Se puede caer más bajo? (Foto Paco Paredes / EFE)

La estrella ovetense de las pasadas Navidades fue… ¡Papá Noël! O eso decían el Ayuntamiento y los medios del régimen, porque siempre confunden el francés Papá Noël con el estadounidense Santa Claus. (En su descargo cabe decir que muchos franceses de hoy también los confunden). El Oviedo que sufre a Alfredo Canteli sufrió también hasta un desfile de Santa Claus, en plan versión pueblerina de Nueva York. «La idea es dinamizar la ciudad, su comercio y su hostelería», dijo la concejal del PP Covadonga Díaz, y subrayó que hay desfiles similares en otras ciudades (en otras ciudades en manos del extranjerizante PP). Por su parte, la concejal de Vox en el consistorio, Cristina Coto, acusó a Canteli de secularizar la Navidad ovetense: «Nos sorprende que Canteli, autodeclarado católico, secularice la Navidad ovetense con el desfile de Papá Noël». A la hora de entrar en detalles, la de la marca verde del PP no pudo, o no quiso, evitar caer en el ya manido sociologismo para sostener su acusación: «la religión mayoritaria en España es la católica». Resulta hasta divertido leer a Cristina Coto de la Mata criticar lo de Santa Claus. Porque antes de estar en Vox estuvo en FAC (Foro Álvarez-Cascos, alias Foro Asturias de Ciudadanos) y antes de eso en el Partido Popular, que abandonó el mismo año que Gabino de Lorenzo dejó la alcaldía de Oviedo. Y fue Gabino de Lorenzo, precisamente, quien secularizadoramente introdujo a Santa Claus (Papá Noël para sus adeptos carbayones) en las Navidades de la ciudad. Claro que él, adalid de la horterada, puso en las calles un trineo de Santa Claus… eléctrico. El de Canteli estaba tirado por renos de verdad. Si es que no se ahorran medios para que Oviedo sea cada vez menos ovetense.

También resultaría casi divertido, si el asunto no fuera tan serio, oír a la concejal de Vox quejarse de la secularización. Ella, que ha dado ejemplo de cristiandad «casándose» ante notario; que eso del sacramento está muy visto… Claro que en esto de la burla del sacramento, Alfredo Canteli también compite. Poco después de su elección, el «católico» alcalde ofició con gran pompa y boato y grandes muestras de satisfacción un «matrimonio» de sodomitas. Del PP, por supuesto.

Dejamos para otra ocasión ampliar el asunto con las relaciones aparentemente cordialísimas que estos consistorios de derechas mantienen con el Arzobispado. Su titular, Fray Jesús Sanz, sacó hace pocos días una de sus cartas semanales, dedicada al conflicto de Ucrania. Pide en ella no perderse en «batallas ideológicas», pero los términos en que se refiere a los implicados parecen sacados de las soflamas del PP o de Vox. No es la primera vez. A lo mejor en este liberalismo y esta extranjerización comunes reside el secreto de tan buen entendimiento con la derecha laicista.

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Misas, peregrinaciones y confusiones

julio 23, 2021
El «Breve examen crítico del Novus Ordo Missae» (1969) es un documento que conviene leer y releer

Ha causado considerable revuelo una noticia de LAS LIBERTADES en las redes sociales acerca de una peregrinación a Covadonga anunciada para este mes de julio por una asociación denominada «Nuestra Señora de la Cristiandad – España». El nombre suena bien, si no se conocen sus motivaciones: es la traducción al español del nombre de la asociación francesa «Notre-Dame de Chrétienté», que en 1988 rompió la unidad de la famosa peregrinación tradicionalista de Pentecostés a Chartres, optando por la «línea media» del vaticanosegundismo con el adorno incongruente de la Misa tradicional (siempre que se lo permitan). Entre otros méritos históricos, la asociación francesa cuenta con los de la promoción de la «ikurriña» —la bandera separatista antivasca y antiespañola— y de los atuendos y comportamientos inapropiados para una peregrinación católica (en Internet pueden encontrarse y compararse fotografías de las dos peregrinaciones: la París-Chartres, que es la de «Notre-Dame de Chrétienté», y la Chartres-París, que es la más fiel a la original aunque haya tenido que invertir la ruta).

Ha habido frecuente participación carlista en dicha peregrinación francesa, antes de la división y, después de ella, en la Chartres-París. A la otra, la de «Notre-Dame de Chrétienté» se han apuntado en los últimos años unos pocos —muy pocos— falsos carlistas, democratacristianos de la FCTC (falsa comunión tradicionalista carlista). Con estos antecedentes se empezará a entender el recelo que en LAS LIBERTADES provocó la aparición de una imitación española de la peregrinación semitradicionalista francesa.

Nos consta la buena voluntad de los enlaces asturianos de este proyecto de peregrinación. Lo que tememos es que se hayan visto sorprendidos en su buena fe. Un vistazo a los «capítulos» de peregrinos anunciados en la página web de «Nuestra Señora de la Cristiandad – España» muestra, para quienes tengan cierto conocimiento del mundillo próximo al tradicionalismo (pero no tradicionalista propiamente) y de los «católicos» conservadores españoles, que muchos de ellos no sólo no han tenido nunca interés en la Santa Misa tradicional, objeto oficial de esta peregrinación, sino que en algún caso tienen historial de hostilidad hacia ella.

También aparecen entre los «capítulos» asociaciones supuestamente próximas al carlismo. En realidad ninguna de ellas lo es. Se nos ha dicho, por otra parte, que la organización ha prohibido el uso de boinas rojas y otros símbolos de la causa legitimista: motivo suficiente para que ningún carlista de verdad acuda.

Los términos utilizados por los organizadores, desde la consabida «forma extraordinaria del rito romano» (enviada al cajón de los absurdos caducados por el motu proprio vaticano del pasado viernes) hasta su afectado respeto por el Novus Ordo Missae, la «misa nueva», incomodan a cualquier católico fiel a la tradición.

Hete aquí que, como decíamos, el pasado viernes salió del Vaticano un motu proprio «Traditionis custodes» que anula e invalida otro, el «Summorum Pontificum» del año 2007, que a su vez corregía en parte el motu proprio «Ecclesia Dei» de 1988 y la imposición del Novus Ordo Missae de 1969.

Sin reparar ahora en la evidente ilegalidad de todos ellos ni en los numerosos errores doctrinales que contienen (novum, ergo falsum), salta a la vista que no pueden ser obra de la Iglesia. La Santa Madre Iglesia custodia la Fe y el culto divino: no los inventa y reinventa una y otra vez; no pueden los papas contradecir una y otra vez a sus antecesores y mantener al clero y a los fieles en una constante incertidumbre. Según este proceder, el motu proprio de este mes podrá anularse y contradecirse con otro emitido dentro de poco: y luego otro al revés, y así ad infinitum.

Lo interesante es que el motu proprio ahora derogado, «Summorum Pontificum», nunca fue aplicado ni respetado, por muy «legal» y vigente que fuese, en ninguna diócesis española. Menos aún en la de Oviedo. El único sacerdote que actualmente celebra en ésta la Misa tradicional lo hace sólo domingos y festivos de precepto, con máximas dificultades (la celebración pública se ha interrumpido varias veces por no encontrar templo que la acogiese). Los sucesivos titulares de la diócesis, Carlos Osoro y Jesús Sanz, no han hecho nada por remediar la situación. Los otros sacerdotes que mostraron interés, alguno que incluso había llegado a oficiar la Misa de siempre, se encontraron con que la legalidad presuntamente vigente no se les aplicaba, y abandonaron. «Summorum Pontificum» permitía siempre y sin necesidad de permisos diocesanos la utilización del Misal de 1962. Los miembros de la Conferencia Episcopal, en cambio, no.

Ese desprecio hacia lo que venía de Roma en 2007 contrasta con la ágil, urgentísima aplicación de la cuasi prohibición de la Misa tradicional. Sólo cinco días después de la publicación del irónicamente denominado «Traditionis custodes», Fray Jesús Sanz Montes lo ha aplicado a la peregrinación de la que hablamos. Y con burla y recochineo. Aparte de las risibles contradicciones en que incurre el franciscano conventual madrileño sobre lo que es y era legal e ilegal y ya no lo es, o sí lo es, o vaya usted a saber, prohíbe expresamente a los peregrinos que la Santa Misa tradicional se celebre en cualquier templo de la diócesis. Para colmo, habla directamente en nombre de los organizadores, cor unum: «Tanto los jóvenes de esta organización, como todos los obispos que estamos de veras en comunión con el Papa, acatamos filialmente sus disposiciones. En este sentido quiero aclarar a nuestra comunidad diocesana, en especial a los sacerdotes, cómo he procedido ante esta Asociación Ntra. Sra. de la Cristiandad ante el nuevo escenario canónico, con total aceptación por su parte».

Suponemos que también «filialmente», atención, Sanz Montes amplía por su cuenta las prohibiciones contenidas en «Traditionis custodes». Este motu proprio suprime la celebración de la Misa según el rito romano tradicional en las parroquias. El titular de la diócesis de Oviedo la impide también en su catedral y en el Santuario de Covadonga, que no son templos parroquiales.

Como se ha dicho, esa supuesta «comunión de veras con el Papa» de la que se jacta Fray Jesús no la ha aplicado, en lo que concierne a la Santa Misa, hasta el día 21 de este mes de julio. Es decir, no hasta que el nuevo cambio ha permitido volver a intentar imponer exclusivamente la nueva misa, expresión de la nueva fe de la nueva iglesia nacida del Vaticano II.

Y añade, para mayor escarnio: «No hay ningún problema, sin embargo, en celebrar allí la Santa Misa según el ordo litúrgico establecido por San Pablo VI [sic], pudiendo celebrar en latín y ad orientem». O sea, les da permiso, graciosamente, para celebrar la nueva misa, el Novus Ordo Missae, que no sufre (por desgracia) persecución ni dificultad alguna, ni —según la legislación vaticanosegundista— necesita permiso para celebrarse de cualquier manera. ¡Qué simpático, Fray Jesús!

¿Cómo han reaccionado los de «Nuestra Señora de la Cristiandad – España»?

Acogiéndose sin rechistar a otra genialidad de Fray Jesús Sanz: «Fuera de los templos e iglesias, los sacerdotes podrán celebrar la Santa Misa de campaña, observando la disciplina litúrgica y rúbricas con el Vetus ordo»; añadiendo el franciscano «siempre y cuando tengan autorización de sus Obispos correspondientes (Trad.Cust. art. 5)», lo cual, como él sabe bien, es casi imposible en España. Y añadiendo los organizadores expresiones de entusiasmo infantil y de servilismo bobalicón, en la línea de los «Papa-boys» y «Papa-girls» de las JMJ.

¿Cómo habrían reaccionado católicos verdaderamente adheridos a la tradición?

  1. Intentando que las Misas se celebren en los templos, niéguelo quien lo niegue. Es lo que se hace entre católicos: sólo se celebra fuera de los templos cuando no hay más remedio.
  2. En caso de no poder forzar la entrada, se habría recurrido a las Misas de campaña frente a los templos cerrados, poniendo de manifiesto que no se renuncia a ellos. Y se expresaría inequívocamente la protesta, no la adhesión a supuestas autoridades eclesiásticas que actúan de mala fe y contra la Fe.

Pero ya se ve que no es el caso de esta extraña peregrinación.

Una observación adicional. «Nuestra Señora de la Cristiandad – España» dice en su página de Twitter que organizan una «peregrinación anual [ya veremos] desde Oviedo al Santuario de Covadonga para contribuir a la restauración del orden social cristiano. 24 – 26 de julio de 2021». Resaltamos: «para contribuir al orden social cristiano».

Se da la circunstancia de que los «espontáneos» que han saltado en defensa de esta peregrinación en las redes sociales, en respuesta a nuestra noticia, muestran en sus perfiles de Twitter ser liberales, demócratas, constitucionalistas (al igual que Fray Jesús Sanz Montes, por cierto). Es decir: enemigos del orden social cristiano.

Quizá proceda volver sobre esto, y quizá LAS LIBERTADES lo haga. No parece fortuito, sino coordinado (aunque no muy hábilmente) el esfuerzo de ciertos grupos y tendencias por infiltrarse del campo tradicionalista; probablemente buscando quedarse con su bandera y ponerla al servicio de ciertas formas de liberalismo. Y se intuye, entre otros, al Yunque tras de ellos.

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La ganadería asturiana. Y la agricultura, la pesca, la minería…

julio 6, 2021

Estos días vuelve a hablarse —no lo suficiente, pues las deliberaciones de las instituciones europeas y de sus cómplices locales transcurren siempre en secreto casi masónico— de la nefasta PAC (la «política agraria común» de la Unión Europea) y de sus pésimas consecuencias para el campo asturiano. Cuyos ganaderos, los pocos que sobreviven, están sufriendo también la ofensiva de la propaganda sobre el «calentamiento global» y la contribución al mismo que, según dicha propaganda, estaría haciendo la ganadería. Por no hablar de los delirios veganos.

Históricamente en la ganadería asturiana ha predominado el vacuno. Casi siempre de aprovechamiento mixto (carne y leche, además de animales de tiro y carga), evolucionó durante el siglo XX hacia la producción principalmente láctea. Tras el desgraciado ingreso de España en la Comunidad Económica Europea y la entrada de las multinacionales y de los malos hábitos de consumo (la leche de larga duración, por ejemplo, fácilmente importada) promocionados por ellas, la tendencia se invirtió y hoy la producción cárnica se impone en el sector.

Los males que aquejan a la ganadería, y a la economía tradicional asturiana en general, empezaron hace mucho tiempo. Contra ellos se alzó la voz del Carlismo, que también señaló el camino que debía seguirse. En marzo de 1978, por ejemplo, la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias distribuyó una nota de prensa sobre el asunto, en cuya vigorosa redacción se adivina la mano de Jesús Evaristo Casariego. El día 28 de aquel mes la extractaba así el diario gijonés El Comercio:

Los caminos de Asturias se han cubierto estos días de tractores en ostensible, pero pacífica, manifestación que materializa una protesta justísima de los campesinos, entre los que figuran correligionarios y simpatizantes de la Causa que representamos.

Su actitud tiene todo nuestro apoyo, y se lo damos con total entusiasmo. Ya en 1976 manifestábamos nuestra postura bien claramente cuando el «Boletín Oficial del Estado» autorizaba la subida de la leche en 1,9 pesetas/litro, con el siguiente injusto y monstruoso reparto:

— Para las industrias o centrales lecheras, 0,9 pesetas.
— Para los vendedores, 0,7 pesetas.
— Para los transportistas, 0,2 pesetas.
— Y para los campesinos productores, 0,1 pesetas.

Es decir, que al campesino que con duro trabajo y riesgo crea la riqueza, sólo le correspondía una participación insignificante, la menor de todas, mientras que la parte más importante se la llevaban las industrias lácteas, muchas de ellas en manos de capitalistas extranjeros, y los intermediarios. Actualmente el ganadero recibe, aproximadamente, la mitad del precio pagado por el consumidor final.

Todo ello es consecuencia de «un orden social que no es el que representamos nosotros» como afirmó hace ya sesenta años el insigne carlista asturiano Vázquez de Mella, sino el orden del capitalismo liberal internacional, apoyado en el mundo occidental por los demócratas y socialistas domesticados, y contra el cual cuenta el Carlismo con casi siglo y medio de constante lucha en defensa de los auténticos intereses espirituales y materiales del pueblo español.

Pero no es sólo este problema de la ganadería. Ahí están también los de la agricultura, la pesca y la minería. Así, sabemos que el pescado vale en la rula la mitad que en el mercado, e igual ocurre con los productos del agro y la minería. Sólo una mitad de los precios que el pueblo paga va a parar a los sufridos agricultores, pescadores y mineros.

Mientras subsista el régimen socioeconómico actual defendido por los que se llaman demócratas y socialistas, izquierdistas o derechistas o centristas «europeizantes»; mientras sean dueñas del Estado estas democracias hedonistas materializadas, entregadas a los codiciosos grupos de presión multinacionales, con sus socialistas colaboracionistas: mientras se gobierne a medida de los agiotistas internacionales y sus lacayos de acá, el pueblo español seguirá siendo su víctima.

Frente al régimen imperante, nosotros, los carlistas propugnamos un orden socioeconómico nuevo y radicalmente distinto al de los demoliberales y socialistas. Un orden español que se constituya al servicio directo de los españoles, sin doctrinarismo copiado del extranjero con sus instituciones y leyes traducidas que no nos sirven, que vienen impuestas por esos grupos de presión internacionales que hoy por desgracia ya son dueños de la gobernación y la economía de España y que tan decisivo papel jugaron en las recusables elecciones últimas.

Como alternativa a esta situación, los carlistas propugnamos un orden nuevo y a la española. Entre otras soluciones proponemos la creación de poderosas cooperativas de producción y distribución y la reconstrucción de grandes propiedades colectivas del pueblo y a su servicio, que den autarquía a las instituciones y estamentos populares. Tal es la posición centenaria de nuestros pensadores y economistas.

Es llamativa la actualidad de lo afirmado en esta nota de hace cuarenta y tres años. Detengámonos en su último párrafo, para ponerlo en relación con noticias recientes. Desde hace algún tiempo funciona en nuestra región la Coordinadora de Montes Vecinales en Mano Común del Principado de Asturias, que busca la recuperación de los montes comunales arrebatados a los vecinos desde la Desamortización liberal en adelante. A pesar de ser ignorados y boicoteados por la administración autonómica, han ido logrando algunos avances. Lo cual irrita sobremanera al establishment liberal-socialista-europeísta, como demostró el feroz y falaz ataque que desde La Voz de Asturias les lanzó el 28 de mayo último el appáratchik socialista Joaquín Arce.

Esa misma irritación, esa misma ferocidad indican que, hoy como en 1978 y como en 1833, la solución está en la Tradición. Y que los esbirros de la plutocracia siguen dispuestos a combatirla.

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